«Los sanitarios necesitamos descansar y cuidarnos para seguir cuidando»

Los hospitales dan ejemplo de cómo celebrar la Navidad. «Hay limitaciones, pero se celebra igual», explica María Ángeles Aceituno, adjunta de la Dirección de Enfermería del Hospital Maternoinfantil de Vall d’Hebron. Los días festivos los pacientes podrán recibir una visita

Los sanitarios necesitan cuidarse y desconectar en Navidad para poder seguir cuidando a los pacientes
Los sanitarios necesitan cuidarse y desconectar en Navidad para poder seguir cuidando a los pacientesEfe

«Pese a todo lo malo, nos reímos.

Y ya sé la diferencia entre hematíes, plasma y plaquetas». María Leach escribió este poema después de perder a Charlie, su marido, durante el proceso de duelo. Lo tituló «Momentos felices», porque no todo es horrible en un hospital. El humor, la belleza y hasta la Navidad con sus villancicos y las visitas de Papá Noel y los Reyes Magos también tienen su sitio. María Ángeles Aceituno, adjunta de la Dirección de Enfermería del Hospital Maternoinfantil de Vall d’Hebron, se ha preocupado para que la Navidad llegue al centro. «Este año hay limitaciones, pero la Navidad se va a celebrar igual», asegura en una charla con «La Razón».

Este año hay limitaciones, pero se celebrará igual. En el Vall d’Hebron un Papá Noel con más bíceps que barriga inauguró las fiestas con un descenso de vértigo
Este año hay limitaciones, pero se celebrará igual. En el Vall d’Hebron un Papá Noel con más bíceps que barriga inauguró las fiestas con un descenso de vértigoHospital Vall d'Hebron

El martes, un Papá Noel con más bíceps que barriga se descolgó del edificio maternoinfantil con dos elfos de su patrulla de aterrizaje y luego grabó un mensaje para explicar a los niños ingresados que no les visitará en persona, pero dejará regalos para todos y los repartirán los médicos y enfermeras. Otros años, los niños que podían, salían a ver la exhibición de Papá Noel y su patrulla de aterrizaje, pero el virus ha obligado a cambiar las cosas. «El Tió se desplazará por las habitaciones y los niños podrán cantarle, pero no tocarle. Los pajes reales también recogerán las cartas una a una y Melchor, Gaspar y Baltasar se harán la PCR antes de entrar en el hospital. No irán los tres juntos. A cada uno se le asignará una unidad. Será una Navidad distinta, pero será Navidad», resume Aceituno. En estos momentos, hay unos 120 niños ingresados, menos que otros años porque con las mascarillas y otras medidas de protección hay menos virus circulando y menos ingresos por bronquitis o bronquiolitis. «Los niños que están ingresados y hacen clases en el hospital han hecho manualidades para decorar las zonas comunes y cantaremos villancicos», explica. Los días festivos habrá menú especial en todo el hospital y los enfermos podrán tener una visita.

El virus no entiende de fiestas, pero los hospitales, que saben mejor que nadie los estragos que causa este microbio diminuto, no le darán margen para aprovechar las ganas humanas de reencontrarse para fiestas. Los niños pueden tener un acompañante, pero se recomienda que se hagan los mínimos cambios posibles. «Dos o tres personas como máximo», matiza Aceituno. Los adultos, en cambio, están solos. Sólo se permite compañía a pacientes con discapacidad o que están en el proceso final de la vida. Pero los días de Navidad, Sant Esteve, Fin de Año, Año Nuevo y Reyes, todos podrán tener una visita durante una franja horaria concreta.

La enfermedad de la soledad

«Una de las cosas más duras de esta pandemia es ver a los enfermos solos. El aislamiento duele», admite Aceituno. Lleva más de 30 años en el hospital y su truco para no decaer es mantener una distancia prudente con los pacientes. «Si te ligas al paciente, cuando el paciente sufre, tú sufres, hay que tener una relación terapéutica y de confianza para poder acompañarle en todo momento. Hay que estar fuerte para no derrumbarse cuando el enfermo sufre», explica. «Pero no siempre se puede», admite. «Cuando hay un familiar o un amigo ingresado es inevitable no sufrir y en esta pandemia hemos tenido familiares, amigos y compañeros enfermos», dice.

Sanitarios cansados

La víspera de Navidad, Aceituno dice que «no vamos mal de presión hospitalaria». «No hay mucho paciente hospitalizado ni mucho enfermo crítico», explica. El departamento de Salud obligó a todos los profesionales sanitarios a hacer vacaciones antes del 30 de septiembre para curarse en salud, «pero hay quién tiene días de asuntos propios y nos hemos organizado para que todos puedan tener algún día festivo de descanso», comenta Aceituno. «Hemos vivido un año muy intenso, de mucho estrés y muy exigente emocionalmente. Estamos cansados y necesitamos descansar y cuidarnos para poder seguir cuidando», dice. «Es importante estar con los tuyos, poder desconectar al máximo para que cuando volvamos al hospital, tengamos fuerzas para seguir cuidando a quienes lo necesitan», añade.

Aceituno reconoce que el personal sanitario se indigna cuando oye que los Mossos d’Esquadra han intervenido en una fiesta ilegal de 80 personas. «Pienso que las personas que no han vivido la pandemia en primera persona no son conscientes del riesgo que entraña este virus. No son conscientes de lo que supone un incremento de los contagios e ingresos. Hemos tenido que intubar a gente joven y sin patologías previas por culpa del virus», avisa. «No pasa nada si hacemos unas Navidades atípicas. Ya vendrán tiempos mejores», afirma.

2020 empezó con buen pie en el hospital, el 3 de enero se anunciaba un triple trasplante realizado con éxito a Iria, una niña de diez años
2020 empezó con buen pie en el hospital, el 3 de enero se anunciaba un triple trasplante realizado con éxito a Iria, una niña de diez añosEfe

Recuperar la esperanza en 2021

2020 empezó con buen pie en el hospital Maternoinfantil. El día 3 de enero anunciaba que había realizado un triple trasplante de corazón, riñón e hígado a una niña de 10 años con una enfermedad ultrarrara. Era la primera paciente pediátrica en recibir un triple trasplante. Pero en marzo todo se desmoronó. El coronavirus SARS-CoV-2 lo desestabilizó todo. Pese al dolor, la vida siguió y nacieron las gemelas Ayma y Ayla. Su madre, que ingresó en el hospital con una neumonía por Covid y dio a luz sedada. Cuando despertó no recordaba que estaba embarazada. Las niñas tienen ahora ocho meses. «Acabamos el año cansados, pero con muchos aprendizajes y una vacuna que nos muestra luz a final del túnel», concluye Aceituno.

Ayma y Ayla nacieron en el cruel abril. Su madre ingresó con una neumonía por Covid-19 y dio a luz sedada. Conoció a sus hijas 28 días después
Ayma y Ayla nacieron en el cruel abril. Su madre ingresó con una neumonía por Covid-19 y dio a luz sedada. Conoció a sus hijas 28 días despuésEfe