Historia

El “glamuroso” tío de Lady Di que luchó contra Hitler

Un libro recupera la historia de un grupo de homosexuales británicos que denunció el nazismo y fue perseguido por Chamberlain

Chamberlain pactando con Hitler. El primer ministro británico persiguió a los "glamour boys"
Chamberlain pactando con Hitler. El primer ministro británico persiguió a los "glamour boys" FOTO: La Razón (Custom Credit)

Se ha escrito y se seguirá escribiendo mucho sobre la Segunda Guerra Mundial haciendo de este episodio histórico probablemente el que más bibliografía ha provocado. Sin embargo, todavía existen pequeñas grandes historias sobre aquel conflicto que merecen ser recuperadas. Eso es lo que sucede con un grupo de jóvenes que había permanecido injustamente olvidado y que plantó cara a Hitler y sus huestes. A ellos se les acaba de dedicar un libro que fue publicado recientemente en Reino Unido y que aloja luz sobre un episodio que parecía condenado a ser conocido únicamente por unos pocos. Son los conocidos como los “Glamour Boys”, es decir, los “Chicos Glamurosos”, un apelativo inventado por el primer ministro británico Neville Chamberlain, aquel político poco inteligente que pensó que podía pactar una solución pacífica con Hitler, pero que acabó metiendo a su país en una larga y sangrienta guerra.

Eso es lo que aparece en el libro “The Glamour Boys”. El diputado laborista Chris Bryant ha sido el encargado de rescatar esta historia en la políticos homosexuales y bisexuales plantaron cara al terror con una valentía que ha quedado en un segundo plano, en ocasiones por motivos que poco tienen que ver con lo humano y sí mucho con la moral de algunos deseosos de imponer sus ideas. Ellos fueron los primeros en dar la voz de alarma ante lo que se avecinaba en Europa, hasta el punto de votar en contra de las ingenuas ideas pacificadoras de Chamberlain en el Parlamento británico. Sabían de lo que hablaban porque a principios de la década de los treinta, ese grupo de parlamentarios había podido visitar Berlín y conocer de primera mano lo que estaba sucediendo en Alemania a nivel político y social.

La investigación durante cinco años de Bryant por numerosos archivos, algunos de ellos inaccesibles hasta fecha reciente, nos permite conocer mucho más de esos hombres a los que Chamberlain trató de desprestigiar por oponerse a un pacto con Hitler y por su condición sexual. Tenían diferentes ideas políticas, pero les unía el común terror ante lo que preparaban los nazis. Ese grupo estaba formado por dos jóvenes diputados conservadores llamados Jack Macnamara y Ronald Cartland, hermano de la célebre autora Barbara Cartland y tío de Lady Di. Junto a ellos también estaban Victor Cazalet, un héroe durante la Primera Guerra Mundial, y el laborista Robert Bernays. Todos ellos estaban fascinados por la vida artística y cultura de Berlín, una de las más modernas ciudades de Europa en ese momento, pero también la capital de la ambición territorial de Hitler. La ciudad era la más liberada sexualmente del continente donde los cabarets ofrecían lo mejor del teatro gracias a nombres como los de Bertolt Brecht o Kurt Weill, o a pintores como Georges Grosz. En Alemania, los políticos ingleses vieron con horror cómo algunos de sus amigos homosexuales eran arrestados, torturadores e, incluso, asesinados solamente por su orientación sexual.

Los cuatro trataron de frenar todo aquello denunciándolo ante sus respectivos partidos cuando el nazismo empezó a mostrar su peor cara en la llamada Noche de los Cuchillos Largos, en 1934. Fue entonces cuando ellos se mostraron firmes partidarios de rearmar a Gran Bretaña ante la que se avecinaba. Chamberlain pensó que la mejor manera de hacerlos callar era espiarlos y sacar a la luz la homosexualidad de todos ellos, calificándolos despectivamente como “los chicos glamurosos”. Incluso Dowing Street compró páginas de la revista “Truth” para poder señalarlos como personas con “los modales picantes de un salón francés”, con “falta virilidad” y que deberían “retirarse de la vida pública”.

Pese a la persecución política y social, los cuatro se alistaron y algunos murieron en el frente defendiendo a su país. Ronald Cartland, por ejemplo, le confesó a su madre que, pese a que sentía que iba a odiar el ejército, “no puedo pedirle a otros chicos que luchen por mí”. Murió en 1940 en Dukerque mientras defendía la ciudad francesa de Cassel. Poco después también fue asesinado su hermano. Winston Churchill dijo de Ronald que fue “un hombre de espíritu noble que siguió sus convicciones sin pensar en el avance personal. En un momento en que nuestra vida política se había vuelto irresponsable y aburrida, él hablaba sin miedo por Gran Bretaña”.

La homosexualidad siguió siendo ilegal en Gran Bretaña hasta 1967.