La joven catalana Fátima Ofkir tendrá que cumplir cadena perpetua en Oman por tráfico de drogas

El Ministerio de Asuntos Exteriores no consigue su traslado a España

Fátima sufre muy malas condiciones de vidaen la cárcel de Oman
Fátima sufre muy malas condiciones de vidaen la cárcel de OmanLa Razón

La joven catalana Fátima Ofkir, que estaba cumpliendo condena por un presunto delito de tráfico de cocaína en el país islámico Omán, no se encuentra entre los 118 extranjeros indultados por el sultán Haitham bin Tareq al Said con motivo del primer aniversario de su asunción del poder, según han confirmado fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El Ministerio que dirige Arancha González Laya se había interesado por si la joven de l’Hospitalet de Llobregat, condenada a cadena perpetua, se encontraba en la lista de 285 convictos favorecidos con el perdón real. De esta manera, Fátima es ahora mismo la española más joven en cumplir condena de cárcel fuera de España.

Las gestiones del Ministerio para intentar el traslado hacia España se iniciaron en Mayo, cuando ya llevaba dos años encarcelada en una prisión de Omán después de que fuera captada por una red de narcotraficantes en España y enviada a recoger un paquete con siete kilos de morfina en un hotel omaní con el objetivo de transportarlo hasta su país.

A pesar que la joven desertó antes de llevar a cabo su misión, la policía omaní irrumpió en su hotel y encontró en un armario el cargamento de droga. Desde entonces, Fátima está encarcelada.

Siguió una campaña, mediática, sobre todo a través de Twitter, para devolver a casa a Fátima. Su madre, Rosario Reyes, no cesa en su lucha para que pueda volver a España.

Las primeras informaciones sobre el caso apuntaban que debía cumplir una pena de ocho años, que aumentó hasta los 25 años, tras la toma de posesión del nuevo sultán, que ha acabado endureciendo este tipo de delitos. Sin embargo, su actual defensa no tiene conocimiento de esas penas y señala que hay una sentencia en firme, desde el pasado 9 de septiembre, que la condena a cadena perpetua.

Desde entonces está encarcelada en unas condiciones pésimas , que incluyen llevar burka . A esto hay que añadir que no habla el idioma. Además, casi no puede hablar por teléfono, una vez cada dos semanas.