Esquerra asume el “efecto Illa” e identifica al PSC como el rival a batir el 14-F

«Sólo ERC puede plantar cara a los socialistas en determinadas zonas», asegura la portavoz Marta Vilalta sobre la combatida zona de Barcelona

Ilustración Salvador Illa
Ilustración Salvador IllaPlatónLa Razón

El tablero político catalán ha sufrido un importante vuelco con el nombramiento de Salvador Illa como candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, un golpe de efecto que ha trastocado los planes y pronósticos de todos los partidos que concurren al 14-F. Las últimas encuestas pronostican un resultado muy apretado entre ERC y PSC, con Junts a un paso de distancia, un escenario que preocupa al independentismo y que Esquerra confirma identificando a los socialistas como el rival a batir en las urnas.

«Es evidente que estas elecciones van de ERC o PSC, estamos ahí», aseguró ayer la portavoz del partido, Marta Vilalta, en una atención a los medios. De hecho, los republicanos enfocarán su campaña en criticar la gestión de Salvador Illa al frente de Sanidad –«es el peor ministro de la Unión Europea», repiten desde hace días– y en contraponer su propuesta a la de los socialistas –«somos antagónicos»– para alejar las voces que auguran un tripartito tras el paso por las urnas. Un extremo que socialistas y republicanos desmienten de forma categórica y que sólo defienden los «comunes», el espacio que cobija a Podemos en Cataluña.

«Sólo Esquerra puede plantar cara a los socialistas en determinadas zonas», reconoció Vilalta refiriéndose al tradicional dominio que los socialistas siempre han ejercido en Barcelona, el cinturón metropolitano que se tiñó de naranja en las elecciones de 2017. Un área de influencia que los socialistas empezaron a recuperar en las elecciones municipales de 2019 y que ahora buscarán consolidar para llegar al Palau de la Generalitat con Salvador Illa. «Aquí quien puede ganar es ERC», advirtió Vilalta sobre una de las asignaturas pendientes del independentismo, lograr arraigo en Barcelona y su demarcación en unos comicios autonómicos.

La intención de los republicanos es plantear esta campaña para contraponer dos proyectos, que ERC considera antagónicos: «La gobernanza republicana o la dimisión de funciones que representa el ministro Illa».

Al margen de los mapas y las perspectivas electorales, agitar el duelo directo entre ERC y PSC permite a los republicanos desdeñar a JxCat, rival inicial dentro del propio independentismo, con el que tampoco confrontarán directamente a lo largo de la campaña electoral. Los republicanos esperan contar también con la presencia de Oriol Junqueras al cumplir una cuarta parte de la condena el sábado y poder pedir permisos penitenciarios desde entonces, aunque aún no fijan fecha.

En cambio, desde las filas de JxCat sí se incluyen en la pugna por la victoria con ERC y el PSC y disputarán la recta final contra los socialistas y los republicanos. Ante el 14-F, el independentismo sí coincide en agitar la campaña y denunciar, según sus palabras, una supuesta «Operación de Estado» por los recursos pendientes de resolución ante el TSJC sobre unos comicios que el Govern quería el 30-M.