Elecciones Catalanas

Triple empate con riesgo de bloqueo

Máxima igualdad: PSC, ERC y JxCat logran 31 escaños, con los socialistas imponiéndose en votos y los republicanos por delante de los postconvergentes. El PP, con 7 diputados, aguanta el empuje de Vox

Encuesta NC Report
Encuesta NC ReportAntonio Cruz

El «efecto Illa», pensado y diseñado por la Moncloa con el fin de conseguir el poder en el Palau de la Generalitat, plaza clave para el Gobierno, llega a la última semana de campaña en plena efervescencia. El PSC consolida su tendencia al alza, recorta terreno y logra rebasar al independentismo en la cabeza con un inédito triple empate a 31 escaños entre socialistas, ERC y JxCat –por este orden, en votos–, según el sondeo de NC Report para LA RAZÓN elaborado entre el 3 y el 6 de febrero, y que confirma la fuerte caída de la participación hasta el 58,2%, 20 puntos menos que en 2017 en parte por la pandemia del coronavirus.

Un escenario insólito, que nunca antes se había dado, y que llevaría a Cataluña de nuevo al borde del bloqueo con una ajustada suma de mayorías que podría llevar a una hipotética repetición electoral. Los independentistas, en plena pugna entre republicanos y postconvergentes y separados por apenas 13.043 papeletas, necesitarían ponerse de acuerdo ante la investidura y contar sí o sí con la CUP para rebasar en solo un escaño la mayoría absoluta, fijada en 68. Y la opción del tripartito sería aritméticamente posible (suma 70 diputados), pero se antoja muy remota teniendo en cuenta el apretado resultado del independentismo y la presión sobre Esquerra, en el centro de ambos escenarios.

Y es que Salvador Illa se impondría el 14-F en votos con una importante subida la última semana de casi dos puntos (701.063, casi 100.000 votos más que en 2017, un 21,5% del total, y un salto de 14 escaños arriba) por delante de Pere Aragonès (661.934, un 20,3%) y Laura Borràs (648.891, un 19,9%), ahora mismo en un pañuelo y con una clara tendencia al retroceso de ERC, que llega sufriendo al último tramo.

La encuesta también deja otras conclusiones: se confirma la debacle de Ciudadanos respecto a 2017 con 14 escaños –22 menos que hace tres años, cuando ganaron–, y el PP (7 diputados) aprieta los dientes y aguanta el empuje de Vox (6), que irrumpiría en el Parlament con grupo propio.

En escaños y respecto al anterior sondeo de este diario, publicado hace justo una semana coincidiendo con el arranque de la campaña electoral, se confirma el crecimiento de los socialistas en esta recta final (+2 diputados), el paso atrás del independentismo (JxCat y ERC pierden un escaño cada uno) y la mínima recuperación del partido de Inés Arrimadas, que gana uno en detrimento del PP de Alejandro Fernández, que pierde uno aunque casi dobla los cuatro de hace tres años. En votos, los populares también rebasarían a los de Abascal (6,3% por 5,8%). Los comunes, con 8, y la CUP, con 7, dibujan un Parlament con hasta ocho formaciones y sin el PDeCAT, el partido heredero de Convergència.

Panorama postelectoral

Hecha la radiografía, falta ahondar en el análisis de lo que podría ocurrir según este panorama postelectoral. El triple empate a 31 escaños en la cabeza, sólo resuelto por la diferencia de votos con el PSC imponiéndose por su importante implantación en Barcelona, deja un escenario diabólico. Y es que el independentismo debería decidir en plena guerra abierta: ERC ganaría de forma parcial por 13.000 votos –lo mismo que ocurrió en 2017 pero a la inversa, con JxCat por delante– y podría exigir la investidura del candidato Pere Aragonès a Puigdemont y Laura Borràs.

Sin embargo, se daría la circunstancia de que los republicanos han ido a la baja durante la campaña electoral, mientras los postconvergentes han recortado terreno a marchas forzadas, lo que haría difícil que la lista de Puigdemont diera su brazo a torcer con la investidura de Aragonès pese a que hace tres años ocurrió lo contrario. A parte, hay que tener en cuenta la pugna abierta esta semana a cuenta de la investigación a Borràs en el Supremo, que ha recrudecido aún más las críticas entre ambos partidos y la CUP.

La fórmula que ha defendido Salvador Illa abiertamente –el PSC más los comunes, igual que en la Moncloa– apenas llega a los 39 escaños. Y el bloque independentista seguiría teniendo mayoría absoluta en la cámara con 69. De hecho, la alianza que más diputados concentraría sería el tripartito con PSC, ERC y comunes (70), lo que llevaría al partido de Junqueras a tener que investir president a un socialista como Illa, un escenario que rechaza.

Otro de los factores a tener en cuenta que refleja la encuesta de NC Report es el porcentaje de votos total en las urnas: el independentismo, que se ha fijado como único reto común rebasar el 50% de los votos, se quedaría en el 47,1% incluyendo los apoyos a ERC, JxCat, la CUP y el PDeCAT, cuatro décimas por debajo del resultado de 2017.

Las incógnitas por la pandemia y la constitución de las mesas, con una cifra creciente de insumisos en los últimos días, pueden agitar aún más el tablero catalán.