Elecciones Catalanas

Esquerra aleja una reedición de la coalición a solas con JxCat

Apuesta por un gobierno a cuatro sin descartar un ejecutivo en solitario

El vicepresidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, a su llegada a la reunión semanal del Govern.
El vicepresidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, a su llegada a la reunión semanal del Govern. FOTO: Generalitat/Rubén Moreno EFE

La legislatura catalana echará a andar el próximo 12 de marzo con la constitución del Parlament, pero la puesta en marcha de un Govern se antoja más complicado. El primer debate de investidura se celebrará el 26 de marzo, según marca la Ley de presidencia de la Generalitat, y ese es el margen que tienen de ahora en adelante los partidos para acordar una mayoría que, de momento, solo tiene opción de conseguir Esquerra. Y a ello se han puesto los republicanos, que tienen la voluntad de formar un Govern de frente amplio con JxCat, CUP y Comunes lo más inmediato posible; otra cuestión es el desenlace de las negociaciones, que pueden fracasar y ahí se abrirían otros escenarios, entre los cuales asoma un gobierno en solitario presidido por Pere Aragonès y apoyado desde fuera.

Esquerra no descarta gobernar en minoría y recurrir a la geometía variable. Lo cierto es que el partido de Oriol Junqueras rehúye de JxCat y tiene muy presente la mala experiencia de los últimos cinco años y son conscientes de que gobernar de nuevo en coalición como hasta ahora puede convertirse en una fuente de problemas e inestabilidad para una legislatura que se prevé muy delicada por la pandemia y la reconstrucción económica. En este sentido, los primeros movimientos de Esquerra ya han sido muy significativos y han ido escorando a JxCatla ronda de contactos arrancará con la CUP en vez de con Laura Borràs–. Aragonès pide garantizar una mayoría parlamentaria para evitar una reedición de la legislatura pasada, donde aparte de las desavenencias, el Govern estaba en minoría, circunstancia que obliga a buscar a la CUP o a los Comunes como socios.

En medio de todo este contexto y las complicadas relaciones entre los dos principales partidos independentistas, cabe subrayar la lucha fratricida en el espacio de JxCat, que ha caído derrotado y habrá que ver cómo gestiona el post14-F. La guerra interna entre Carles Puigdemont y Laura Borràs abierta por el liderazgo de la candidatura se ha acentuado a raíz del fracaso electoral y la divergencia de voces y opiniones dentro de JxCat puede enfangar las negociaciones. De entrada, Puigdemont ha iniciado una tímida presión con apelaciones a la unilateralidad para reactivar el «procés» –a través de un comunicado del Consell per la República–, una presión que ahora será más difícil que surta efecto sobre Esquerra ya que la vía dialogada ha quedado ampliamente avalada por las urnas: PSC, ERC y Comunes han sumado 74 diputados de los 135 y más del 50% de los votos. La vía de la confrontación ha retrocedido con JxCat como máximo exponente.

No obstante, la primera parada de Esquerra en las negociaciones es la CUP, que está todavía con dudas sobre qué hacer. Su entrada en el Govern es una incógnita que tendrán que desvelar las bases: Dolors Sabater ha dejado en el aire la respuesta al interrogante, aunque ha asegurado reiteradamente que están dispuestos a asumir responsabilidades. Los anticapitalistas han desgranado sus condiciones para apoyar una investidura, que pasa por avanzar hacia la independencia con el compromiso de celebrar un referéndum antes de que concluya la legislatura –2025–; una Ley de amnistía que exima de responsabilidades penales a los casi 3.000 activistas independentistas con causas judiciales abiertas; un rescate social; y, una transformación económica con perspectiva ecosocial.

Los Comunes mantienen el veto a JxCat. El partido de Jéssica Albiach ha sido muy claro durante toda la campaña y lo cierto es que tampoco tiene muchos motivos para cambiar de criterio después de los insultos que han proferido algunos miembros de la formación de Borràs contra el partido morado.

En este marco, y ante las dificultades para que cristalice el gobierno a cuatro liderado por Aragonès, se podría abrir el escenario de un gobierno monocolor de Esquerra, apoyado desde fuera por los Comunes y el PSC. La viabilidad de un gobierno tripartito es inexistente porque los vetos cruzados continúan en pie y el entendimiento tampoco sería bien visto por los electores.

Esquerra ya ha nombrado equipo negociador para acordar la investidura lo antes posible.