El independentismo acelera en las negociaciones para formar Govern

ERC y JxCat se vuelven a reunir y trabajan en “el consenso estratégico independentista” de la legislatura. Los republicanos avanzan con la CUP y cambios en los Mossos, y los antisistema apuntan al Parlament

El vicepresidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, a su llegada a la reunión semanal del Govern la anterior semana
El vicepresidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, a su llegada a la reunión semanal del Govern la anterior semanaGeneralitat/Rubén MorenoEFE

El independentismo acelera en las negociaciones para formar Govern. La segunda semana después del 14-F ha arrancado condicionada por las protestas y disturbios ocasionados a raíz del encarcelamiento del rapero Pablo Hasél. Con los Mossos d’Esquadra en el centro de la polémica, los partidos han “esprintado” con dos reuniones de calado para frenar el paso a Salvador Illa (PSC) y su intención de presentarse a la investidura: ERC se ha citado en un solo día con la CUP y Junts -por separado- y se ha comprometido a abordar un “plan de choque” para hacer “cambios profundos” en el modelo de “seguridad y orden público” de Cataluña con los antisistema y a buscar “puntos de acuerdo” sobre cómo avanzar hacia la independencia con los postconvergentes. Su objetivo final es la presidencia de Pere Aragonès y el mando del “procés” en el Palau de la Generalitat.

“ERC y Junts han centrado la segunda reunión de las negociaciones en trabajar el consenso estratégico independentista de esta nueva legislatura. Los dos partidos trabajan la estrategia compartida para avanzar hacia la república catalana como uno de los principales ámbitos en los que encontrar puntos de acuerdo”, exponen en un comunicado los republicanos. La hoja de ruta independentista es uno de los principales temas a abordar entre republicanos y postconvergentes, con diferencias de calado en la estrategia a tomar. Mientras el partido de Puigdemont busca la confrontación con el Estado y pactar un posicionamiento común en el Congreso, la formación de Junqueras se decanta por la vía pragmática y posibilista y por tender la mano al Gobierno con la mesa de diálogo en el centro.

Con la CUP, en cambio, Esquerra ha reconocido que ambas formaciones “han puesto sobre la mesa un plan de choque que debe permitir hacer un cambio profundo en el modelo de seguridad y orden público de Cataluña”. Un gesto que supone de facto una concesión de los republicanos a los antisistema justo un día después que el propio candidato a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès, se esforzara en desvincular los Mossos de las negociaciones para formar Gobierno.

La CUP, la formación más vehemente contra los Mossos a raíz de las protestas y altercados, ha puesto ya varias reclamaciones encima de la mesa: por el momento, exige el cese inmediato del conseller de Interior, Miquel Sàmper (JxCat), la supresión de la unidad de antidisturbios y una moratoria en el uso de balas de foam, al margen de la citada revisión en profundidad del modelo policial. Queda por ver ahora hasta donde negocian los republicanos tras mostrarse partidarios de llevar el debate al Parlament para “profundizar y poner al día” la “policía democrática” de Cataluña.

El 12 de marzo es la fecha límite para constituir el nuevo Parlament salido de las urnas en las elecciones del 14-F, mientras que el debate de investidura, a la que aspira el candidato de ERC, Pere Aragonès, deberá celebrarse como muy tarde el 26 de marzo si se agotan los plazos.

Otro de los días marcado en rojo en el calendario es este fin de semana: la CUP, otra vez con la llave del arranque de la legislatura para el independentismo, se reúne para decidir su papel en las instituciones. Los antisistema se muestran “lejos” de entrar en el Govern, aunque contemplan la posibilidad de irrumpir en la Mesa del Parlament e incluso ocupar cargos relevantes en ella. Sin embargo, los republicanos consideraron este fin de semana que lo más “lógico” sería que la presidencia de la Cámara fuera para JxCat.

Los antisistema apuntan al Parlament

La CUP se plantea la posibilidad de asumir la presidencia del Parlament en la próxima legislatura a fin de «hacer frente a los ataques del Tribunal Constitucional (TC) a la soberanía» de la cámara, y considera que los resultados electorales pueden provocar que sea «determinante». El papel que la CUP puede asumir durante la legislatura ha empezado a ser valorado por su militancia, que dispone para ello de un documento de debate que le ha hecho llegar el secretariado nacional de la formación, y que sirve de base para las «asambleas abiertas parlamentarias» convocadas