La CUP endurece las negociaciones con ERC: exige cambios en los Mossos antes de hablar de la investidura

El partido anticapitalista impone como condiciones la supresión de las balas de foam y el veto de los antidisturbios en los desahucios

BARCELONA, 21/02/2021.- Despliegue de Mossos D´Esquadra esta noche en Barcelona, numerosos manifestantes participan en una nueva manifestación por la libertad de Pablo Hasel, después de cinco días consecutivos de protestas que han finalizado con enfrentamientos con los Mossos d'Esquadra y daños a bienes públicos y privados. EFE/alejandro García
BARCELONA, 21/02/2021.- Despliegue de Mossos D´Esquadra esta noche en Barcelona, numerosos manifestantes participan en una nueva manifestación por la libertad de Pablo Hasel, después de cinco días consecutivos de protestas que han finalizado con enfrentamientos con los Mossos d'Esquadra y daños a bienes públicos y privados. EFE/alejandro GarcíaAlejandro GarcíaEFE

Cada día que pasa, las negociaciones para formar un Govern presidido por Pere Aragonès encuentran más obstáculos. Esquerra y la CUP han mantenido esta mañana un nuevo encuentro para continuar con las conversaciones y los cuperos se han encargado de pisar el freno con fuerza. Antes de hablar de la investidura, se deben sellar dos compromisos que afectan a los Mossos d’Esquadra: suprimir las balas de foam que usa la policía catalana para dispersar las manifestaciones cuando se desbordan y vetar a las unidades antidisturbios de los desahucios.

“Con estos compromisos, la CUP considera que se pueden generar las condiciones para entrar en una negociación para el próximo ciclo”, informan los anticapitalistas en un comunicado. Lo cierto es que estas demandas envenenan todavía más unas negociaciones que parecían coger vuelo tan solo horas después de las elecciones del 14 de febrero, pero que, poco a poco, se han ido encallando. Los cuperos reúnen mañana al Consejo Político (máximo órgano de decisión entre asambleas) para hacer una valoración de los resultados electorales y de las primeras tomas de contacto post 14-F. En ningún caso, como han insistido desde el partido, se tomarán decisiones definitivas.

Esquerra, por su parte, ha informado que la reunión ha abordado cuatro temas relacionados con el modelo de orden público: el uso del foam; el controvertido papel de la Generalitat en las acusaciones particulares; la aplicación del Reglamento de los Mossos ante posibles malas praxis; y, la participación de los antidisturbios en los desahucios y la “importancia” de trabajar en unas políticas de vivienda que permitan “atacar el problema de raíz”. En este sentido, los republicanos reconocen que se dará prioridad a estos cuatro asuntos con el objetivo de que se produzcan propuestas concretas a “corto plazo”, aunque sin precisar si antes de que se dé inicio a las negociaciones como exige la CUP.

“Los dos partidos coinciden que es un aspecto fundamental para imprimir un cambio en la Generalitat y confeccionar un nuevo gobierno transformador”, asegura Esquerra, que también se puede permitir marcar ciertas distancias con la actuación de los Mossos d’Esquadra porque hasta ahora ha estado en manos de JxCat.

Para abordar la cuestión de los Mossos d’Esquadra, Esquerra y la CUP crearán un equipo jurídico con representantes de ambos partidos que se reunirá en los próximos días. El primer bloque de las negociaciones tienen en el centro la constitución del Parlament, el próximo 12 de marzo. Ahí está en juego el reparto del poder en la cámara catalana y, por primera vez desde 2012, los cuperos están dispuestos a asumir puestos de mando. Como también en el ámbito de la Generalitat.

No obstante, las conversaciones avanzan lentamente fruto de las complicaciones, pero también de las dinámicas internas de la CUP. La voluntad de Esquerra es conformar un gobierno a cuatro, que integre tanto a la CUP, como a JxCat y a los Comunes. Sin embargo, poco a poco, se van evaporando las posibilidades de que fructifique ese ejecutivo por las diferencias y por los vetos cruzados y los republicanos se ven cada más empujados a reeditar la coalición a solas con el partido de Carles Puigdemont.