Un gran Dalí desconocido, a subasta

Christie’s vende una de las obras maestras del pintor surrealista como dibujante: un estudio preparatorio para «Leda atómica»

El estudio preparatorio de "Leda atómica" por Salvador Dalí
El estudio preparatorio de "Leda atómica" por Salvador Dalí FOTO: Fundació Gala-Salvador Dalí/Christie's

Salvador Dalí siempre fue alguien de difícil acceso. Sí, hablaba mucho con los medios de comunicación, pero siempre bajo una máscara que impedía saber quién era él realmente. Por eso fueron muy pocos quienes lo conocieron, quienes pudieron acceder a su particular universo. Uno de ellos fue Albert Reynolds Morse, un hombre de negocios que se convirtió en su mejor coleccionista. Por eso podemos fiarnos de él cuando afirmaba que contemplar los cuadernos del genio de Figueres era muy parecido a ver los de Leonardo da Vinci. Y algo del maestro renacentista tienen algunos de los dibujos dalinianos por su detallismo y su inmersión casi científica y geométrica.

Eso es lo que pasa con un extraordinario estudio, casi desconocido, que el pintor destinó a una de sus obras más queridas, «Leda atómica», probablemente el óleo en el que demostró de mejor manera su devoción por su musa Gala y que fusiona la mirada al pasado con la modernidad. La obra forma parte de una gran subasta organizada por Christie’s en Londres bajo el nombre de «El arte de lo surreal». En ella, junto a Dalí, se encuentran trabajos de otros compañeros de vanguardia como René Magritte, Joan Miró, Man Ray, Marcel Duchamp o Francis Picabia, entre otros. La venta de estos tesoros tendrá lugar dentro de catorce días.

El dibujo en cuestión se espera pueda venderse entre los 240.000 y los 350.000 euros. Había sido propiedad de Valentina «Vala» Byfield, una miembro de la alta sociedad neoyorquina y casada con Ernest Byfield Jr., presidente de la agencia de publicidad Byfield & Geraci. Entre los dos crearon una estupenda colección con algunos originales del padre de los relojes blandos.

A mediados de los años 40, mientras preparaba su regreso a su país, Salvador Dalí sabía que donde podía convertirse en una celebridad era en Estados Unidos. Fue allí donde creó algunas de las piezas más interesantes de este periodo antes de instalarse definitivamente en su hogar de Port Lligat en 1948. «Leda atómica» entraba en ese proyecto personal y artístico en el que también encontramos pinturas como «La cesta del pan», «Galarina» o «La tentación de San Antonio», por citar unas pocas.

El pintor se cuidó mucho de conservar buena parte de los estudios preparatorios de una tela en la que estuvo trabajando en 1947, aunque no la dio por definitivamente concluida hasta dos años más tarde. Para poder realizarla el pintor, el ampurdanés se basó en fotografías de Gala posando como Leda, así como en varios estudios preparatorios, como el que ahora sale a subasta.

Es un Dalí que mira al pasado, concretamente a la mitología clásica a partir de la historia de una de las mujeres que fue seducida por Zeus quien se transformó para ello en cisne. Pero además de ese aspecto, de esa relectura del pasado, Dalí no podía tener en cuenta su propia época. El cuadro anuncia su denominada «etapa atómica» y que tiene como punto de partida la impresión causada al conocer el lanzamiento y las consecuencias de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. A partir de ese momento, realizará algunas pinturas con el tema de las explosiones como eje temático. El flotar de los átomos pasó a ser una obsesión daliniana.

El cuadro fue pintado, al igual que los estudios preparatorios, en el luminoso estudio que Gala y Dalí instalaron en la hacienda de un coronel llamado Harold Mack en Monterrey. El pintor, tan amante de posar para la posteridad, se preocupó de las cámaras recogieran ese momento. Por tanto, no es cierto como indica Christie’s que el dibujo fuera hecho en Figueres, como se indica equivocadamente en la ficha de la obra ahora a subasta. Dalí se esperó a 1948 para hacer su regreso triunfal al lugar en el que había nacido y había empezado su carrera.