El RACC propone un carné de circulación en Barcelona para ciclistas y patinetes eléctricos

Casi el 40% de las personas que se mueven en este tipo de vehículos desconocen las normas de circulación

Uno de los carriles bici de Barcelona
Uno de los carriles bici de Barcelona

Barcelona, y su tendencia hacia la modernidad bien o mal entendida, favorece que la capital catalana se convierta en una suerte de banco de pruebas en muchos órdenes de la vida. Como la movilidad, por ejemplo. El debate entre ciclistas y peatones, aunque lejos de resolverse, quedó atrás en el tiempo a medida que nuevos tipos de vehículos se incorporaban a la vida pública. Y, en este contexto, el RACC ha decidido aportar su granito de arena al debate con la propuesta de un carné obligatorio de mínimos para conductores de patinetes eléctricos y ciclistas. En este sentido, el presidente de la entidad, Josep Mateu, insta a las administraciones a impulsar una formación de obligado cumplimiento en circulación urbana y que se pueda “pedir para poder circular por la ciudad”. No en vano, la tendencia cada vez más arraigada es a sustituir el transporte privado, e incluso el público, por vehículos de movilidad sostenible de cualquier modalidad

“Es una necesidad que transmitiremos al Ayuntamiento, al Servicio Catalán de Tráfico y a la DGT”, explicó Mateu, que puso como ejemplo, además, el “titulín” náutico -o licencia de navegación- para “garantizar que hay un mínimo de formación”. A su juicio, este tipo de formación podría comenzar ya en las escuelas. Los responsables del RACC consideran que es “raro que al usuario de un ciclomotor se le exija una licencia y no a un ciclista o un usuario de patinete eléctrico”, teniendo en cuenta la velocidad de los vehículos de movilidad personal.

Estudio

El RACC ha lanzado esta propuesta en la presentación del tercer barómetro del ciclista de la ciudad, en el que se constata que un 38% de los encuestados desconocen las normas ciclistas. Mateu lo ha relacionado, en parte, con el hecho de que el 50% de los ciclistas, previamente, se desplazaban en transporte público y el 32%, a pie, por lo que “son gente que en muchos casos no tiene formación vial para circular”. El presidente también ha expresado preocupación por los ciclistas que admiten utilizar auriculares mientras circulan en bicicleta, que ascienden al 36% del total, así como por los que utilizan el teléfono móvil, que ha pasado del 28% en 2019 al 24% 2020.

El RACC vuelve además a pronunciarse sobre el urbanismo táctico del Ayuntamiento. Tras constatar a finales del año pasado la infrautilización de estos nuevos espacios, ahora el Real Automóvil Club de Cataluña ha hecho una nueva enmienda. Mateu ha apuntado que esta nueva estrategia municipal de impulsar rápidamente nuevas estructuras viarias en las calles de la ciudad mediante la pintura en la calzada “confunden” a los ciclistas. Mateu considera que el Ayuntamiento debe hacer “un trabajo para ordenar” estos nuevos diseños, porque se ha visto que “nunca sabes qué es ese color o para quien es”.

El estudio elaborado por el Racc se ha realizado mediante 600 encuestas a ciclistas hechas en calles de nueve distritos de la ciudad y 11.000 observaciones en los carriles bici de la red urbana.