Puigdemont retrasa el desbloqueo en Cataluña pese al órdago de ERC

La investidura de Aragonès se puede ir hacia mediados de mayo a pesar de que los republicanos habían pedido un acuerdo antes de que acabe este mes

El vicepresidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, se dirige hacia la reunión semanal del Govern.
El vicepresidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, se dirige hacia la reunión semanal del Govern.Generalitat/Jordi BedmarEFE

Las negociaciones entre Esquerra y JxCat para la investidura de Pere Aragonès continúan avanzando, pero de forma lenta y siguen todavía lejos de un desenlace. Los negociadores estiman ahora mediados de mayo como fecha para el acuerdo -después del Congreso extraordinario que celebra JxCat entre el 7 y 8 de mayo- pese al ultimátum que el lunes lanzaron los republicanos: reclamaron un pacto de gobierno antes del 1 de mayo.

Lo cierto es que sigue habiendo diferencias, aunque las reuniones presenciales han aumentado en los últimos días. Tras la doble investidura fallida de finales de marzo, ambas formaciones estuvieron dos semanas sin apenas encuentros y se limitaron al intercambio de documentos. No obstante, este giro en las conversaciones tampoco está sirviendo para acelerar el ritmo y en Esquerra se tiene la impresión de que JxCat está poniendo complicaciones a las negociaciones para tratar de definir mejor su espacio.

En este marco, los republicanos y los posconvergentes tienen previsto crear grupos de trabajo específicos para cada área temática a negociar. Con estos instrumentos, formados por miembros de cada formación, buscarán entrar al detalle de la acción del ejecutivo catalán en diferentes materias.

En JxCat todavía hay diversidad de voces sobre cómo afrontar la próxima legislatura, aunque ya se da por descartado la posibilidad de investir a Aragonès y marcharse a la oposición. Ese escenario, que los posconvergentes defendieron hace un par de semanas y llegó a coger fuerza, se ha diluido por la presión de la facción más institucionalista, que apuesta por seguir en el poder.

La carpeta que mayores avances está registrando es la del plan de Govern. Respecto a la estructura del Govern, área en la que se estudia el reparto de conselleries, de momento faltan concreciones. En este sentido, la intención de Aragonès es crear tres conselleries más (Feminismos, Acción Climática y Universidades e Investigación) y mantener la distribución 50-50 de la pasada legislatura, pero falta por negociar qué departamentos asumiría cada formación. JxCat exige a los republicanos que lleven la batuta y elaboren una propuesta. En este punto también hay diferencies porque hay dos áreas que ambas formaciones han mostrado ya sus preferencias por liderar: Salud, para gestionar la pandemia; y, los fondos europeos. Hay otros departamentos que van a cambiar de manos y parece que van a generar menor ruido, como Exteriores (se lo quiere quedar JxCat) e Interior (pasará a Esquerra).

Donde se mantienen las diferencias más espinosas es en la carpeta del «procés» y de Madrid. Sobre el «procés» todavía genera desavenencias el papel de Carles Puigdemont y el Consell per la República pese a la voluntad de JxCat por reformular este ente. Los republicanos mantienen sus desconfianzas hacia un instrumento de sesgo posconvergente (está liderado por Puigdemont, Esquerra se ha puesto de perfil siempre y la CUP y Òmnium están ausentes).

También cómo encarar la gobernabilidad del Estado causa diferencias entre ambas formaciones. Esquerra defiende continuar teniendo criterio propio mientras que JxCat considera que se debe unificar el voto porque las cuestiones que se abordan en Madrid tienen incidencia sobre Cataluña y, por ende, sobre el Govern. Los republicanos se han convertido en socios preferentes de Pedro Sanchez y han logrado así ganar protagonismo en la política nacional y no están dispuestos a dejar escapar esa cuota, que, además, les ha granjeado réditos –por ejemplo, contrapartidas con la investidura (mesa de diálogo) y con los presupuestos (dinero para Cataluña)– y les ha beneficiado electoralmente.

Las negociaciones avanzan, aunque lentamente y con el horizonte temporal del 26 de mayo: si antes de esa fecha no hay acuerdo, Cataluña regresará a elecciones autonómicas hacia mediados de enero.