Barcelona ensaya con un pavimento solar para generar electricidad sostenible

La parcela abastecerá una estación de Bicing y equivale al consumo anual de tres familias

Pavimento solar instalado en la plaza de las Glòries de Barcelona
Pavimento solar instalado en la plaza de las Glòries de BarcelonaAyuntamiento de Barcelona

Varios de los objetivos de los expertos en energías renovables pasan por reaprovechar espacios urbanos como las azoteas o los pavimentos. Barcelona ya puso en marcha hace unos años una campaña para ajardinar los terrados y ahora le toca el turno al cemento. Así, el Ayuntamiento ha presentado esta mañana un pavimento solar que genera energía eléctrica. La prueba piloto, con la plaza de las Glòries como telón de fondo, servirá para instalar 50 metros cuadrados de un pavimento generador fotovoltaico.

El pavimento se ha colocado en una parcela del número 254 de la avenida Diagonal, en espacio que se destinará a plaza pública, y la infraestructura alimentará un punto de Bicing próxima. La instalación incorpora el cableado eléctrico y un cristal altamente resistente y antideslizante sobre los módulos generadores, y se prevé monitorizar la energía que genera en tiempo real, y que puede generar unos 7.560 kilovatios al año, lo que equivale al consumo de tres hogares. Lo han presentado en una rueda de prensa la teniente de alcalde de Agenda 2030, Laia Bonet; el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, y el director de Innovación de Sorigué, Joan Pons.

Esta es la propuesta del grupo Sorigué que ha ganado el concurso pavimentos generadores entre un total de siete empresas candidatas. El premio es una subvención de 30.000 euros para llevar a cabo esta prueba piloto de seis meses en Glòries. Pasado este tiempo, la comisión de seguimiento evaluara el funcionamiento de la instalación y el potencial de replicar la solución en otros espacios de la ciudad para favorecer la generación de energía renovable aprovechando las infraestructuras existentes.

El reto del pavimento se enmarca en el compromiso de la ciudad con la Agenda 2030 y la necesidad de dar respuesta a los grandes retos de la transición ecológica y digital para hacer de Barcelona una ciudad más resiliente ante nuevas crisis.

Tal y como se recoge en la Declaración de Emergencia Climática, la ciudad pretende ser neutro en carbono en 2050 y reducir, en 2030 un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los valores de 1992 . por ello es necesario un cambio de modelo energético que apueste por la autogeneración y que el autoconsumo esté generalizado, con un modelo energético justo, democrático y renovable.