El mosso de “la república no existe, idiota” queda absuelto

El juez estima el recurso del agente de los antidisturbios y ha anulado la sanción por una “falta disciplinaria de carácter leve”.

Barricadas durante unos disturbios en Barcelona. David Zorrakino / Europa Press
Barricadas durante unos disturbios en Barcelona. David Zorrakino / Europa PressDavid Zorrakino Europa Press

Un juez de Barcelona ha anulado la sanción que la División de Asuntos Internos (DAI) impuso al agente de la Brigada Movil (Brimo) de los Mossos d’Esquadra que gritó “la república no existe, idiota” a un agente del cuerpo de Agentes Rurales que se manifestaba en unas protestas a favor de la independencia y en contra el Consejo de Ministros que se celebró en Barcelona en 2018.

Según la sentencia, el juez de lo contencioso administrativo 6 de Barcelona ha estimado el recurso del agente de los antidisturbios de Mossos y ha anulado la sanción por una “falta disciplinaria de carácter leve”.

En la sentencia, el juez ha concluido que el agente exclamó ‘la república no existe, idiota’ en un contexto de “gran tensión”, y ha expresado que el término “idiota” se utiliza habitualmente de forma coloquial, sin considerar que se utilizara por menospreciar, insultar u ofender, concreta el texto.

El antidisturbios había presentado en 2019 un recurso contencioso administrativo para anular la sanción que le impuso Asuntos Internos. La defensa del agente de la Brigada Móvil (Brimo), ejercida por el abogado José María Fuster-Fabra, pedía al juez que anule la falta disciplinaria de carácter leve impuesta con amonestación por escrito al considerar que las manifestaciones del mosso “no revisten la relevancia suficiente”.

Las palabras que el propio agente reconoció haber pronunciado fueron ‘Qué república ni qué cojones, defendemos la república y qué república, la república no existe, idiota’, además de la expresión “hijos de puta”, en referencia a manifestantes que habían herido a otros mossos.

Sobre esta última, el recurso alega que es una expresión genérica y coloquial que no va dirigida a nadie en concreto y que “carece por completo de trascendencia jurídico sancionadora”.

En relación con la frase sobre la ‘república’, el recurso defiende que lo que se pretendía era la colaboración entre funcionarios y que el término ‘idiota’ tiene entre sus significados “que carece de toda instrucción”.

En este sentido, añade que los hechos ocurrieron de la siguiente manera: “Un funcionario agente rural que va a una manifestación apoyando a los manifestantes y oponiéndose y culpabilizando [de los disturbios] a otro funcionario mossos d’Esquadra que está cumpliendo con su trabajo, esta escena resulta en si misma inaudita”.

La escena encaja en la idea de una persona que carece de instrucción porque es obvio que no es propio de un funcionario uniformado una actuación semejante, manifestando defender algo inexistente”, señala el recurso.

La defensa del agente también ha alegado que ha sido un mosso “con un expediente intachable y carente de sanción alguna” y que actuó cumpliendo con su trabajo frente a un agente rural, al que ha acusado textualmente de hacer un uso ilegítimo del uniforme para encararse con otros funcionarios que sí están ejerciendo su cargo u oficio.

También resaltaban que el agente “se ha visto envuelto en un asunto que se ha convertido en mediático y que, frente al mismo, ha guardado un prudente silencio huyendo de todo protagonismo”, y ha solicitado que la sanción no tendría que constar en su expediente.

El agente antidisturbios se acogió en su momento a su derecho a no declarar. Según informaron fuentes de la investigación, el mosso compareció ante Asuntos Internos, en el marco de una información reservada, el paso previo a la apertura de un expediente informativo por el comentario.

Consideró que los hechos ya eran conocidos porque fueron grabados y el vídeo se hizo viral en las redes sociales, por lo que entendió que poco más podía aportar sobre lo ocurrido.

La Generalitat anunció tras ese incidente que los Mossos estudiarían la actuación del agente antidisturbios, no por pronunciarse sobre la existencia o no de la república, sino por el insulto que dirigió a un manifestante.