Vall d’Hebron apuesta por pizarras para potenciar la humanización del área de hospitalización pediátrica

Éstas animan al paciente a expresar sus emociones, le permiten generar emociones positivas y un espacio de comunicación gracias al cual los profesionales tienen acceso a información con la que pueden personalizar su atención

Un paciente pediátrico estrena una de las pizarras de Vall d'Hebron
Un paciente pediátrico estrena una de las pizarras de Vall d'HebronVall d'Hebron

A Mª Ángeles Aceituno, su experiencia como profesional de la enfermería en el área de hospitalización infantil le ha llevado a apostar por la humanización de estos espacios como una herramienta para garantizar el bienestar de los pacientes y sus familiares, para lograr su colaboración en todos los procesos de curas y tratamiento y para acelerar su recuperación.

“Los niños han de permanecer, muchas veces, largas temporadas ingresados, viviendo una situación continua de estrés con constantes pruebas, tratamientos, intervenciones... Todo ello puede resultar muy agresivo para nuestros pacientes y además deja muy poco espacio a la generación de emociones positivas y a la comunicación”, comenta Aceituno, adjunta de Dirección de Enfermería de la Atención de Hospitalización en el Hospital Infantil de Vall d’Hebron.

Así pues, para Aceituno no cabe duda de que es importante que en un entorno a priori hostil para un crío como es un hospital exista la posibilidad de generar también emociones positivas y espacios de distracción; de favorecer la comunicación entre el paciente, sus familiares y los profesionales, no solo para que éste pueda exteriorizar sus miedos, inquietudes y preocupaciones, sino también para que los profesionales sanitarios puedan conocer mejor al paciente al que han de tratar y tengan así la posibilidad de ofrecerle una mejor atención y más personalizada, porque al final todo ello va a redundar en su bienestar y recuperación.

Y con esta convicción, ella y otras compañeras de enfermería pediátrica, aprovechando los conocimientos adquiridos gracias a su experiencia laboral y su participación en un máster de cuidado emocional, decidieron poner en marcha una iniciativa destinada a mejorar y humanizar la estancia de los pacientes pediátricos y el resultado fue la pizarra ‘Todo sobre mí’, un proyecto que decidieron presentar en su día al concurso ‘Yo innovo’ que promueve el Hospital Vall d’Hebron para fomentar la búsqueda de soluciones para dar respuesta a necesidades dentro del entorno hospitalario.

El proyecto de Aceituno y sus compañeras resultó finalista, pero la cosa no quedó ahí. El Grupo de Bienestar Emocional del Hospital Vall d’Hebron, integrado por siete enfermeras pediátricas con formación en el cuidado emocional –entre ellas la propia Aceituno- y una psicóloga infantil, decidieron dar a conocer su iniciativa y lograron así despertar el interés de The Ricky Rubio Foundation, que junto a HP y Printing Emotions, han colaborado en que la pizarra ‘Todo sobre mi’ sea una realidad a partir de hoy mismo, cuando entra en uso en el hospital.

“Se trata de una pizarra serigrafiada con dibujos infantiles en la que se escribe con un rotulador que se puede borrar y que además permite colgar dibujos y fotografías mediante masilla adhesiva”, comenta Aceituno, quien explica que “ésta consta de diferentes apartados que animan al niño a usarla”. Así pues, la pizarra cuenta con un emocionario en el que el niño puede especificar cuál es su estado anímico redondeando el emoticono que se corresponda con su emoción, pero además plantea una serie de preguntas que animan al paciente a comunicarse, como por ejemplo cuál es su asignatura preferida, cómo se llaman sus mejores amigos, qué le gusta y qué no le gusta, qué querría hacer cuando salga del hospital o qué podría ayudarle a sentirse mejor.

“De esta manera, el niño no solo se expresa, se entretiene y crea emociones positivas en un entorno principalmente hostil para él, sino que además los profesionales que le tratamos disponemos de una información clave para tratar de hacer su estancia lo más agradable posible”, señala Aceituno, quien al respecto pone de relieve que “tener toda esta información al alcance nos permite ofrecerles una mejor atención y más personalizada”. “Si por ejemplo un niño escribe en la pizarra que no le gustan las agujas, yo cuando tenga que pincharle podré anticiparme y procurar hacer de ese momento algo menos estresante para él”, añade para a continuación indicar que la pizarra también contribuye a reducir el estrés del paciente y, por lo tanto, a favorecer su colaboración en procesos como la extracción de sangre, una cura o un tratamiento.

En definitiva, tal y como asegura Aceituno, “el juego favorece la interacción del niño con el ambiente hospitalario, así como la comunicación” y la apuesta por esta herramienta, tanto por parte del Grupo de Bienestar Emocional, como del propio hospital y de todos aquellos que han colaborado en su puesta en marcha, es tan decidida que ya se han colocado pizarras en todas las camas de hospitalización infantil, lo que hacen un total de 132 pizarras, incluidas las 16 de la UCI.

“Éstas tienen un tamaño Din A2 y están puestas de tal manera que se puedan ver desde la cama y el paciente pueda interactuar con ellas con facilidad, por lo que su ubicación concreta es diferente en cada unidad”, explica Aceituno, quien al respecto admite que “se ha comentado la posibilidad de ponerlas también en la sala de hospitalización de urgencias pediátricas e, incluso, en la planta de geriatría, neurología o de larga estancia de adultos”, pero por ahora la prioridad es valorar los resultados de esta primera iniciativa y comprobar qué acogida tiene entre pacientes y familiares, los cuales también han participado en el proceso de diseño de la pizarra.