La soledad de ERC: arrinconada por la vía unilateral y ante un campo de minas en la gestión

JxCat, la CUP y las entidades han criticado abiertamente el giro de Junqueras. Al “procés” se le suman escollos como la ampliación del aeropuerto de El Prat, sin consenso interno

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès al inicio de la reunión semanal del Govern
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès al inicio de la reunión semanal del GovernAlejandro GarcíaEFE

Esquerra vive sus primeros días al frente de la Generalitat en el ojo del huracán por haber aparcado la vía unilateral y ante un campo de minas en la gestión económica, con asuntos tan espinosos por resolver como la ampliación del aeropuerto de El Prat. La compleja y episódica política catalana, contaminada por el “procés” desde hace más de una década, lleva a paradojas como esta: 80 años después, los republicanos vuelven a tener el mando de la primera institución catalana pero no logran consenso en la estrategia a seguir para liderar el independentismo.

La soledad del partido de Pere Aragonès se ha evidenciado y agudizado esta semana tras el movimiento público de Oriol Junqueras: el dirigente puso voz al giro estratégico de su partido, avaló los indultos y renegó de la unilateralidad -no es “ni viable ni deseable”, dijo- el mismo día en que el nuevo president se reencontraba con Pedro Sánchez en Barcelona y en plenas proclamas a favor del “diálogo”. Las palabras de Junqueras, un balón de oxígeno para el Gobierno, han supuesto un auténtico aluvión de críticas en el seno del independentismo: ningún actor, ni partidos ni entidades, aprueban prescindir de la vía unilateral y la CUP ya ha avisado de las condiciones de su apoyo.

Los antisistema son doblemente importantes para ERC: claves para el apoyo externo del Govern y su estabilidad -de sus 9 diputados dependen, por ejemplo, los presupuestos-; e imprescindibles para exhibir un apoyo de izquierdas en materia social y dejar a JxCat en el otro extremo. “Forzosamente debemos ir hacia una confrontación con el Estado, se debe materializar esta legislatura”. “Si no se hace realidad y tenemos una legislatura que es más de lo mismo, nosotros no daremos nuestro apoyo”, ha advertido la CUP esta semana tras calificar de “error garrafal” las palabras de Junqueras. JxCat también ha salido en tromba a cuestionar la estrategia de los republicanos, aunque las palabras de Jordi Sànchez sobre el 1-O y su finalidad -admitió que fue para forzar al Estado a negociar- han encendido la mecha interna en el seno de los posconvergentes.

Aragonès relega al PSC

Precisamente, este lunes Pere Aragonès inaugura una ronda de contactos con los líderes de los distintos grupos parlamentarios -menos Vox- que ERC ha decidido iniciar por JxCat y la CUP, los partidos que sostienen el Ejecutivo desde dentro y fuera. Un encuentro, el primero tras las críticas cruzadas a raíz de las palabras de Junqueras, que se producirá en pleno debate sobre los indultos. El president ha relegado al PSC, el primer partido de Cataluña en votos, a la tarde del martes: el propio Salvador Illa criticó que no se viera primero con él por ser el jefe de la oposición.

En paralelo al desencuentro entre partidos, las entidades también han atacado con dureza y han cuestionado que se aparque la vía unilateral: la ANC centra su hoja de ruta exclusivamente en la confrontación y la desobediencia permanente, y el Consell per la República, el ente que preside Carles Puigdemont desde Waterloo, también se ha posicionado en contra. Lo hizo a última hora del sábado con un manifiesto en el que reivindica la vía unilateral, aunque también enmienda las palabras de Jordi Sànchez (JxCat) sobre el 1-O.

El escollo del aeropuerto

Al margen de las cuestiones meramente políticas, tampoco hay consenso en asuntos del día a día pendientes como la importante ampliación del aeropuerto: el president de la Generalitat no se ha mojado, aunque Junts y la CUP, mantienen posiciones encontradas: los primeros a favor y los segundos en contra. De hecho, este lunes, Pere Aragonès presidirá la primera reunión de la mesa de trabajo sobre la ampliación del Aeropuerto Barcelona-El Prat, en la que participarán las instituciones implicadas, como el Gobierno central, el Govern, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y los ayuntamientos, en el Palau de la Generalitat. El president busca consensuar una postura en medio del desencuentro -Ada Colau está en contra- y con el PSC presionando a favor del proyecto.

El Govern también deberá sortear la salida de la pandemia y el inicio de la recuperación sin unos presupuestos para este año: el consejero de Economía, Jaume Giró, ya anunció que renunciaba a presentar las cuentas de 2021 por falta de tiempo y se centrará directamente en las de 2022.

El “caso Voloh”

Por otro lado, la “nueva hoja de ruta” para la independencia de Cataluña, presente en el sumario del “caso Voloh”, ha puesto sobre el foco al exconseller Xavier Vendrell vinculado a ERC. Este empresario guardaba en su teléfono un diagrama en el que se apostaba por utilizar la mesa de diálogo con el Gobierno para socavar a España y proclamar de forma unilateral la república catalana.