David Madí: el hombre que más hilos maneja en Cataluña

Casi siempre desde segunda fila, también fue portavoz de Convergència durante la etapa de Artur Mas y mantiene mucha influencia en JxCat

David Madí.
David Madí. FOTO: Servicio Ilustrado (Automático) CIU

David Madí (Barcelona, 1971) se ha convertido en una figura del poder político y económico muy relevante en el nacionalismo catalán de los últimos 25 años. De familia acomodada (su abuelo fue Joan Baptista Cendròs, creador del conocido after shave Floïd), casi siempre ha manejado los hilos de la política desde segunda fila: debutó con tan solo 25 años en 1996 como jefe de Gabinete de Artur Mas y se mantuvo al lado del expresident hasta 2010, aunque su capacidad de influencia continúa siendo muy elevada.

De hecho, como atestigua quien le conoce bien, Madí, con una estrecha relación con Jordi Sánchez, sigue mandando mucho en JxCat, antiguo espacio convergente. Ha ejercido de puente entre Sánchez y Carles Puigdemont, cuyas relaciones se han deteriorado en los últimos tiempos por las negociaciones con Esquerra para la investidura de Pere Aragonès. Ahora tiene en mente un nuevo proyecto político de cara a las elecciones municipales de 2023 para tratar de asaltar Barcelona, que cuenta con Gerard Esteva, presidente de la Unió de Federacions Esportives de Catalunya (UFEC), y Elsa Artadi como principales referentes.

Madí ha estudiado en el Liceo Francés y Administración y Dirección de Empresas en la Universitat Autónoma de Barcelona. Empezó a militar con 22 años (1993) en Convergència y entró en los gobiernos de Jordi Pujol entre 1996 y 2003 gracias al paso de Mas como conseller de Economía y, luego, como Conseller en cap. De hecho, Madí fue nombrado, entre 2001 y 2003, Secretario de Comunicación de la Generalitat.

Entre 2003 y 2010 acompañó a Mas en la travesía por el desierto de Convergència -se quedó sin la Generalitat- y, tras conseguir recuperar el poder en 2010, abandonó la política para centrarse en el sector privado. Ahí ha pasado por Telefónica, Endesa o Deloitte.

“Es un hombre con una ambición desmesurada, con muchos contactos”, señala quien le conoce y, en este sentido, precisa que tiene buena capacidad para tejer complicidades en muchos ámbitos y tiene buenas relaciones tanto en Barcelona como en Madrid. Su red de contactos es muy amplia tanto en la política como entre el empresariado y los grupos mediáticos.

Ahora está atravesando momentos complicados por el “caso Voloh” (investigación abierta contra destacados dirigentes independentistas por supuestos delitos de corrupción) y eso le ha afectado a nivel profesional, aunque se mantiene como presidente de Aigües de Catalunya. “Es una persona muy hábil, que siempre sale airoso de todos los líos”, se afirma en determinados círculos. En este sentido, ya en 2017, la Fiscalía pidió dos años de cárcel para Madí por los delitos de falsedad documental y fraude fiscal por la supuesta emisión de facturas falsas.

En cualquier caso, su capacidad de influencia sigue siendo alta a nivel político. Entre 2003 y 2010 fue un destacado miembro del núcleo duro de Convergència (bautizado como “pinyol”) en la etapa de Mas como líder, formado por Oriol Pujol, Germà Gordó o Francesc Homs. De hecho, se convirtió en portavoz de Convergència cuando el partido estaba en la oposición.

“Es un liberal, pero independentista de piedra picada”, definen a Madí, que, en la última década, tras dejar la primera línea en Convergència, conjuga política con actividad en el sector privado. Así, ha tenido un papel muy destacado en el “procés” -ha formado parte del núcleo de decisión durante la etapa más decisiva de octubre de 2017- mientras ocupaba cargos en la empresa privada. Ahora, a nivel político, tiene en el horizonte 2023, fecha clave para el independentismo porque puede convertirse en el momento para intentar un nuevo golpe contra España.