Aragonès da plantón a Sánchez pese a los indultos

Emula a Torra y no acudirá a la Conferencia de presidentes

El exconseller indultado recientemente Jordi Turull (d), y el president de la Generalitat, Pere Aragonès (i), se saludan en Manresa donde ha acabado otra etapa de la marcha reivindicativa por Cataluña que realiza estos días.
El exconseller indultado recientemente Jordi Turull (d), y el president de la Generalitat, Pere Aragonès (i), se saludan en Manresa donde ha acabado otra etapa de la marcha reivindicativa por Cataluña que realiza estos días.Susanna SáezEFE

Aunque ha introducido cambios en las relaciones entre la Generalitat y las instituciones del Estado (tanto con el Gobierno como, de forma más tímida, con la Casa Real), Pere Aragonès mantiene aún actitudes propias de su antecesor en el cargo de president, Quim Torra. Aragonès, como hizo Torra el año pasado, plantará a Pedro Sánchez en la próxima conferencia de presidentes autonómicos prevista para finales de julio, una cita que este año llega en un contexto especial porque se celebra justo un mes después de que el Gobierno haya indultado a los nueve presos independentistas y justo en un momento en que empiezan a distribuirse los fondos europeos.

Aragonès ha rechazado acudir a la conferencia de presidentes, que se celebrará en Salamanca, porque considera que la cumbre autonómica será un acto «simbólico». En cualquier caso, su voluntad pasa por seguir manteniendo a la Generalitat fuera de los foros multilaterales, algo que desde el propio Gobierno y desde el PSC se ha criticado mucho en los últimos meses porque consideran que perjudica a Cataluña. Aragonès quiere una relación bilateral con la Moncloa y, en este sentido, de momento está consiguiendo ese trato. De hecho, poco después de ese plantón a la conferencia, se celebrará la reunión de la comisión bilateral entre ambas administraciones, tal y como lo han acordado la ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, y la consellera de presidencia, Laura Vilagrà.

En ese encuentro, se abordarán desde los fondos europeos a otros asuntos de carácter económico y social, como las infraestructuras (traspaso de la gestión del aeropuerto y puerto de Barcelona) o la transferencia del Ingreso Mínimo Vital o la financiación de la Ley de dependencia.

Lo cierto es que el relevo de Iceta al frente de Política Territorial activó en un primer momento las alarmas en la Generalitat porque temen que el Gobierno pueda estar relegando la carpeta catalana a un segundo pleno. El aterrizaje de Rodríguez en Política Territorial alimentó esa sospecha porque en su primer discurso no hizo referencia a Cataluña. Hay voces internas en el Govern que creen que la marcha de Iceta al Ministerio de Cultura puede restar y auguran que el desarrollo de la mesa de diálogo puede ir «peor» de lo previsto.

La reactivación de la mesa de diálogo prevista para septiembre se antoja compleja porque el PSC anda insistiendo en celebrar un encuentro previo entre todos los partidos catalanes (incluyendo a independentistas y constitucionalistas) para consensuar una posición común, aunque se topa permanentemente con el portazo de Aragonès. El president quiere preparar el contenido de la mesa de diálogo solo con las fuerzas independentistas para plantear la amnistía y la autodeterminación.