El diálogo con el Gobierno vuelve a tensionar a Esquerra y JxCat

Puigdemont sale a la carga contra la mesa de negociación entre la Generalitat y la Moncloa y hay diferencias sobre el regreso a los órganos multilaterales

El líder de ERC, Oriol Junqueras (i) y el presidente de JxCat, Carles Puigdemont (d), y el presidente de Omniun Cultural, Jordi Cuixart (c).
El líder de ERC, Oriol Junqueras (i) y el presidente de JxCat, Carles Puigdemont (d), y el presidente de Omniun Cultural, Jordi Cuixart (c).Quique GarciaEFE

Hasta la legislatura pasada, con Quim Torra de president, las divisiones en el independentismo estaban, sobre todo, marcadas por cómo desafiar al Estado (la investidura telemática de Carles Puigdemont, el desacato a la Junta Electoral Central o la desobediencia a los tribunales son algunos ejemplos). Ahora, con Pere Aragonès al frente, las divergencias que empiezan a asomar (de momento, mucho más suaves y sobrellevables que el mandato pasado) vienen, sobre todo, causadas por qué relaciones mantener con el Gobierno. En este sentido, Aragonès tiene intención de mantener la línea de los últimos años de la Generalitat de plantar al Gobierno en todos los foros multilaterales y circunscribir el trato con la Moncloa a las relaciones bilaterales (es decir, la mesa de diálogo y la comisión bilateral).

De hecho, el propio president ha rechazado ya acudir a la conferencia de presidentes autonómicos del próximo viernes en Salamanca. En cambio, el conseller de Economía (propuesto por JxCat), Jaume Giró, sí que ha mostrado predisposición a acudir al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), un encuentro que reúne a los consejeros de Hacienda de todas las autonomías y al Ministerio de Hacienda. De momento, la decisión se tiene que debatir en el seno del Govern porque en Esquerra exhiben dudas.

Giró defiende ir a todos aquellos lugares en los que se puedan defender los intereses de los catalanes y el CPFF es la plaza en que se decidirá cómo se reparten 13.500 millones de euros y se conocerá cuál es la previsión de recaudación de Hacienda sobre los principales impuestos (IRPF o IVA) y cómo los reparte entre autonomías (clave para elaborar los presupuestos de 2022).

Mientras Esquerra echa el freno al regreso de la Generalitat a los foros multilaterales para tratar cuestiones económicas, JxCat critica encarecidamente a los republicanos por la mesa de diálogo. Carles Puigdemont cargó ayer contra la vía negociada del partido de Aragonès: «Los procesos políticos para hacer un país no se pueden decidir en un despacho ni en una llamada mesa de diálogo». «Ningún país ni ningún proceso determinante de futuro de un país se puede hacer de espaldas o en contra de la gente», afirmó en un acto en Francia, en un gesto de desprecio hacia el foro de negociación entre Gobierno y Generalitat, que se retomará en septiembre.

Es decir, JxCat se abre a mantener puentes de diálogo con el Gobierno para las cuestiones cotidianas, pero desconfía de la vía negociada para los asuntos políticos, como la crisis catalana (donde exigen amnistía y autodeterminación y ven más efectiva la vía de la confrontación). En cambio, los republicanos quieren negociación con el Gobierno en todos los ámbitos, pero también pretenden limitarse a mostrar una relación con la Moncloa diferenciada con el resto de autonomías.