Vía libre en la Meridiana: casi 500 cortes independentistas en dos años

Un grupo bloquea la vía de acceso a Barcelona prácticamente a diario desde 2019 y con el aval de Interior. Ahora, los vecinos frenan el boicot por la vía administrativa

Manifestantes cortan la avenida Meridiana en Barcelona
Manifestantes cortan la avenida Meridiana en BarcelonaAdrian Quiroga/shooting

Casi 500 cortes desde el 14 de octubre de 2019, prácticamente ininterrumpidos a lo largo de estos dos últimos años y con una pandemia de por medio. Un grupo independentista –ahora, de no más de 40 personas– bloquea casi a diario la Meridiana, una de las principales vías de entrada y salida de la ciudad de Barcelona. Una carretera en el barrio de Sant Andreu, a las afueras de la capital catalana, de ocho carriles –4 en cada sentido–, por la que circulan multitud de vehículos y donde hay incluso una estación de Cercanías.

¿Cómo? El procedimiento es el siguiente: el grupo Meridiana Resisteix cuenta con el apoyo de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), la entidad independentista que lidera el movimiento en la calle. Y la ANC es la encargada comunicar la manifestación a Interior y obtener el permiso correspondiente para poder ocupar la calzada –aproximadamente medio kilómetro a la altura de la estación de Fabra i Puig– casi a diario, entre las 19:30 y las 21:00 horas, cuando la Urbana corta la zona. Entonces se concentran con estelades y pancartas a favor de la amnistía y la independencia.

El propio consejero de Interior, Joan Ignasi Elena (ERC), defendió en el Parlament los cortes ante los reproches del PP en una de las últimas sesiones: «Es una movilización que tiene todos los requisitos legales para que se pueda realizar». La Fiscalía ha archivado la denuncia presentada por Cs contra los ex responsables de Interior -con Miquel Buch (JxCat) a la cabeza- por facilitar las protestas diarias al concluir que no supone un delito.

Elena respondió, además, que estos cortes se enmarcan en el derecho de manifestación y que, por tanto, desde el Govern debe preservarse, y que cuando afecta a terceras personas se debe intervenir, pero «no con firmeza», sino desde el diálogo.

Una intervención nula de la Generalitat que contrasta con el hastío de los vecinos de un barrio de tradición socialista y que en las pasadas municipales apoyaron a Colau. Nou Barris, distrito colindante, se lo llevó el PSC.

Y para contrarrestar la pasividad del Govern, del anterior y del actual de Pere Aragonès, varios vecinos se han organizado en torno al grupo Meridiana sin cortes. Su objetivo: frenar el boicot independentista por la vía administrativa. Es decir, pedir antes la autorización a la Generalitat para manifestarse en ese punto a la misma hora y organizar una «marcha de vehículos». «Es una vergüenza que tengamos que hacer nosotros lo que tendría que hacer la autoridad competente», resume Vicente Serrano, uno de sus impulsores. De momento, lo han logrado una semana en julio, jornadas sueltas de mayo y junio y confían en imponerse a partir de la segunda mitad de agosto.

«No estamos en contra del derecho de manifestación, obviamente, pero no es de recibo que implique cortes diarios durante año y medio y sin fecha final, sine die», zanja. Los cortes independentistas sólo cesaron durante el confinamiento domiciliario debido a la pandemia y por orden de la Junta Electoral Central durante la pasada campaña.