Economía

El Gobierno tumba la ampliación del aeropuerto de El Prat en vísperas de la mesa de diálogo

Paraliza la ampliación de 1.700 millones del aeropuerto de Barcelona tras la oposición de la Generalitat

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Frenazo al proyecto millonario para ampliar el aeropuerto de Barcelona. El Gobierno de Pedro Sánchez a través del Ministerio de Transportes suspende la inversión de 1.700 millones de euros para alargar la tercera pista y construir una nueva terminal después de las críticas y la polémica que el proyecto ha levantado en el seno del Ejecutivo de Pere Aragonès. Un volantazo severo a las puertas de la mesa de diálogo entre la Generalitat y La Moncloa prevista para la semana que viene y en pleno reinicio de un curso político marcado por la nueva etapa de negociación que Esquerra busca encabezar con el Estado.

Y es que la mesa de diálogo se convocará con el Govern acusando de “deslealtad”, “chantaje” y de no querer invertir en Cataluña al Ejecutivo de Sánchez –en estos términos se han pronunciado Pere Aragonès el vicepresidente Jordi Puigneró (JxCat)– y Transportes criticando la oposición de la Generalitat a uno de los proyectos estrella de la década.

El Prat pronto se convirtió en un quebradero de cabeza para el gabinete de Aragonès, tanto que el Govern se ha acabado oponiendo frontalmente al plan de Aena y en las últimas horas incluso había amagado con acudir a la manifestación de protesta de entidades ecologistas y asociaciones vecinales el 19 de septiembre por la afectación del plan a La Ricarda y su zona protegida. De hecho, ERC como partido anunció que participaría y abrió la puerta a que algún consejero del Ejecutivo –como Teresa Jordà, la titular de Agricultura y Medio Ambiente– estuviera presente, uno de los desencadenantes de la paralización del proyecto que la propia Ministra de Transportes, Raquel Sánchez, admitió en rueda de prensa.

“No podemos llevar a cabo la ampliación sin el consenso del Govern, hemos perdido esta oportunidad”, aseguró Raquel Sánchez, exalcaldesa de Gavà –localidad colindante al aeropuerto– en una comparecencia de última hora convocada en la delegación del Gobierno en Barcelona este miércoles por la tarde. La paralización anunciada no es un no definitivo, aunque sí una suspensión con importantes efectos económicos, políticos y sociales. Y es que se produce a una semana escasa de la reanudación del diálogo entre la Generalitat y La Moncloa después del paréntesis de la pandemia y de la llegada de Pere Aragonès al poder.

El anunció cogió desprevenido al Govern -este jueves por la mañana comparece el president- y con el vicepresidente Jordi Puigneró en Bruselas en una cumbre de su partido, JxCat, junto a Carles Puigdemont. El posconvergente, valedor del acuerdo, calificó la paralización del Gobierno de «nueva deslealtad», pero pidió al Ejecutivo central seguir negociando y trató de desvincularla del foro de diálogo.

«Estamos abiertos a seguir hablando sobre estas inversiones. Quien deberá dar explicaciones porque ha cambiado de opinión es el Gobierno. La ministra tendrá que explicar por qué ha cambiado su decisión. No vaya a ser por la presión de sus socios del Gobierno de España», aseguró sobre la oposición de Podemos al proyecto, con Ada Colau y Yolanda Díaz al frente. Ambas mantienen hoy la visita a la zona.

ERC incluso fue más beligerante en sus reproches al Gobierno y pesos pesados del partido como Marta Vilalta o Gabriel Rufián calificaron la suspensión de «farsa» y «chantaje». Duras críticas en la antesala del diálogo.

La polémica se agudizó el viernes pasado después de que el gestor aeroportuario diera a conocer un primer borrador con las inversiones previstas para la ampliación del aeropuerto, el llamado Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA). El informe, un paso previo administrativo imprescindible, fijaba la planificación estratégica de la compañía para el periodo 2022-2026 y en el aeropuerto de Barcelona apostaba por su desarrollo a través de dos proyectos vinculados: la ampliación y remodelación de la Terminal 1 y la nueva Terminal Satélite, y la ampliación del campo de vuelos mediante el alargamiento de la tercera pista.

Tras conocer el contenido del documento, que Aena defiende que pactó con la Generalitat el 2 de agosto a la espera de elaborar el plan director, fue el propio Aragonès quien estalló contra el Gobierno y reclamó una «rectificación urgente». Y es que la obra del aeropuerto también ha tensado al máximo las costuras en el seno del independentismo y del propio Govern, con voces opuestas en JxCat y ERC. Los posconvergentes defendían un proyecto de 1.700 millones y fue el Puigneró quien buscó foco al pactarlo con la ministra de Transportes. Los republicanos han ido modulando su opinión hasta el punto de amenazar con manifestarse en contra y exigir cambios a Sánchez.