Oriol Junqueras, abucheado en la previa de la Diada más dividida

Gritos y silbidos en la tradicional Marcha de las Antorchas este viernes por la noche, justo en el arranque del primer 11-S tras los indultos. Illa y Aragonès coinciden en la ofrenda a Rafael Casanova

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La primera Diada tras los indultos ha empezado agitada para el nuevo Govern de Pere Aragonès: tras el varapalo por la paralización de la inversión millonaria para ampliar el aeropuerto de Barcelona y con la gran incógnita de la mesa de diálogo -sin convocar formalmente a menos de una semana de su hipotética celebración-, Esquerra ha recibido ya los primeros abucheos y silbidos de la jornada.

Fue anoche en el Fossar de les Moreres, en la tradicional Marcha de las Antorchas que el independentismo celebra cada año en el centro de Barcelona, cuando el presidente republicano Oriol Junqueras apareció entre silbidos, gritos de “botifler” -un término catalán que se usa de forma despectiva como “traidor”- y algunos aplausos de sus partidarios para tratar de contrarrestar los pitos.

Acto seguido, Junqueras dedicó gran parte de su discurso a justificarse y a responder a las críticas: “Si no nos han conseguido callar en las cárceles, tampoco lo harán los insultos ni las amenazas”.

Los allí congregados también silbaron, aunque con menor intensidad, a Jordi Sànchez, secretario general de JxCat e indultado igual que Junqueras por el “procés”. El expresidente de la ANC les respondió apelando al 1-O acompañado por varios dirigentes del partido de Carles Puigdemont, entre ellos Elsa Artadi y Joaquim Forn. Cabe recodar que esta Diada llega en pleno debate sobre la estrategia a seguir: ERC apuesta por volcarse en la mesa de diálogo con el Estado entre críticas de JxCat y la oposición de la CUP.

La noche dejó otra imagen que evidencia la división y desmovilización del movimiento: mientras el paseo del Born, a escasos metros de distancia, estaba abarrotado de gente de fiesta por la calle al ser viernes noche, la afluencia en el Fossar de les Moreres era escasa y mucho menor que en años anteriores.

Más tranquila para ERC y JxCat ha sido la tradicional ofrenda a Rafael Casanova, una ceremonia que da el pistoletazo de salida a una jornada maratoniana y repleta de actos políticos del independentismo. A las 9 en punto de la mañana ha aparecido Pere Aragonès en el centro de la capital catalana junto a todo el Govern, recibidos por algún silbido aislado y tímidas protestas de un grupo de trabajadores del sector de las residencias.

Hasta el monumento se han acercado también instituciones -Generalitat, Parlament, Diputación, Ayuntamiento de Barcelona, entre otras- partidos -excepto PP (sí ha estado el concejal Josep Bou), Cs y Vox-, entidades y sindicatos al monumento de Rafael Casanova a primera hora.

La de este sábado es la primera Diada con los republicanos al frente del Ejecutivo, en un ambiente hostil tras las duras críticas de las entidades por el rumbo del «procés» y a las puertas de la mesa de diálogo, prevista para finales de la semana que viene. La ANC busca recuperar el pulso de la calle con una manifestación clásica, a las 17.14 horas bajo el lema «luchemos y ganemos la independencia». El recorrido transcurre por la zona cero de los disturbios tras la sentencia del «procés» en 2019: partirá de plaza de Urquinaona, bajará por Via Laietana –pasará por delante dela Jefatura de Policía, escenario de múltiples y habituales protestas y terminará ante la Estación de Francia. Aragonès estará presente junto a casi todo el Govern de JxCat y ERC.