Teresa de Jesús, ¿una santa catalana o castellana?

El Institut Nova Història insiste con la teoría de que la autora mística era la abadesa de Pedralbes

Santa Teresa de Jesús, reformadora de la vida monástica española / Efe
Santa Teresa de Jesús, reformadora de la vida monástica española / Efe

El pasado sábado el Institut Nova Història organizó una de sus tradicionales conferencias. En este caso fue la vigésima edición de su simposio “La historia censurada de Cataluña” que entre los días 19 y 20 de noviembre en Arenys de Munt donde volvieron a aflorar los temas habituales tratados por esta entidad, como la catalanidad de Colón. Estos actos concluyeron con una conferencia del historiador Jordi Bilbeny centrada en la figura de la santa y escritora Teresa de Jesús. Pero, ¿existen argumentos para afirmar que la gran autora mística ni nació en Ávila ni murió en Alba de Tormes? Bilbeny cree que sí y que la historiografía española, léase Inquisición, se encargó de esconder todas las evidencias que demuestran que Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada era catalana.

El pasado enero, el Institut Nova Història se hacía eco de las investigaciones de Joan Cassola quien había localizado una postal del siglo XIX en la que se hablaba de Santa Teresa de Cardona, “verdadera identidad” de la mística castellana. Según estas indagaciones, Teresa fue la abadesa de Pedralbes, en Barcelona, entre 1521 y 1562, es decir, prácticamente toda su vida.

El instituto de historiadores también señala que el célebre “Libro de la Vida” de Santa Teresa no fue realmente escrito en castellano, como siempre se ha pensado sino que fue una obra llena “de catalanismos, catalanadas y errores de traducción”. Jordi Bilbeny asegura que “no podía ser una mujer castellana, sin estudios, sino que debía ser una dama catalana con una gran formación cultural, de una familia notable, monja de Valencia o Barcelona”.

Otro integrante del Institut Nova Història, Pep Mayolas fue el encargado de señalar a Santa Teresa como Teresa de Cardona i Enríquez, nada que ver Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada. Era descendiente de la casa real catalana, además de prima hermana del rey Fernando. De ella se habla, siempre según los seguidores de Bilbeny, en una obra de 1643, impresa en Palermo, además de en un libro del siglo XIX. También han aportado como hipotética prueba un cuadro anónimo de los siglos XVII-XVIII en el que se inscriben las palabras “S. Theresa Abadesa i Martir” y que sería una representación de la mujer que estuvo al frente de Pedralbes.

En la actualidad, Bilbeny emplea como argumento para su teoría el libro “Historia del Carmen Descalzo”, aparecida en 1637 en Madrid, donde se apunta que Santa Teresa nació en una ciudad fundada por los fenicios, que no había nada de Ávila para apuntar que aquella fue su cuna. Así que debía ser Barcelona, una teoría que perduraba en el siglo XIX.

Estos argumentos han encontrado el aplauso de algunos ideólogos del independentismo más extremo, como es el caso del muy controvertido historiador Víctor Cucurull quien, además de apoyar que Santa Teresa de Teresa era la abadesa de Pedralbes, también ha buscado la catalanidad de San Ignacio de Loyola, Miguel de Cervantes, Hernán Cortés o Amerigo Vespucci. Cucurull ha llegado a decir que el emperador Carlos I de España y V de Alemania no acabó sus días en el monasterio de Yuste sino en el de Sant Jeroni de la Murtra.

En la inauguración del simposio el pasado viernes, Bilbey aseguró que “la historia de nuestro Pueblo inventada por la censura de estado no es un relato casual. Nada casual. Llevan siglos escribiéndolo, puliéndolo, reescribiéndolo y volviéndolo a escribir. Nada han dejado al azar. O mejor dicho: casi nada. Han dejado pequeñas migajas, a menudo insignificantes y muy difíciles de detectar. Pero las detectamos, las analizamos, las contrastamos con otros fragmentos de nuestro pasado que han quedado olvidados en libros, cuadros, esculturas y todo tipo de papeles y papelitos. Y las damos a conocer”.