La supermanzana de Colau incrementará el tráfico de Barcelona en un 55%

El RACC ha elaborado un informe en el que denuncia que el proyecto aumentará “el ruido y la contaminación”

Una de las nuevas plazas que componen la superisla de Sant Antoni
Una de las nuevas plazas que componen la superisla de Sant Antoni

Las supermanzanas, o superislas, de Ada Colau en Barcelona parten de un presupuesto disuasorio. Es decir, Su implantación favorece el transporte alternativo, como las bicicletas, y consigue que mucha gente prescinda del coche. Cuando ese presupuesto no se cumple, sin embargo, la superisla descongestiona una zona y congestiona otra al concentrar el tráfico en un mismo punto. Esa es la conclusión a la que ha llegado el RACC en su último informe. La supermanzana del Eixample tendrá “un impacto negativo” sobre el tráfico del distrito ya que, en 2023, incrementará el tráfico en un 26%, mientras que en 2030 llegará al 55%.

El proyecto del Ayuntamiento pasa por convertir los cruces de Consell de Cent con Girona y Comte Borrell se en espacios cívicos y de actividades, mientras que los de Rocafort y Enrique Granados serán plazas ajardinadas en una nueva vuelta de tuerca de las supermanzanas. La previsión es que los proyectos ejecutivos de cada eje y plaza terminen en febrero de 2022 para poder empezar las obras en junio del próximo año, con una inversión de 37,8 millones de euros este mandato.

En cifras absolutas, la superisla provocará colas de hasta 22,7 km en hora punta, en vez de los 14,6 km actuales: “Habrá más ruido y más contaminación”, ha denunciado el presidente del RACC, Josep Mateu. Las calles que notarán más el impacto negativo de la supermanzana del Eixample son el eje Conde de Urgell–avenida de Sarrià (con un incremento de tráfico del 60%), la Gran Via (con un incremento del 53%) o la calle del Consell de Cent, dentro del proyecto de la supermanzana, que recibirá un 56% más de coches.

El RACC también avisa de que habrá incrementos destacados de tráfico en otras calles del entorno de la supermanzana del Eixample, en especial los que van en sentido mar-montaña, como Viladomat o Vilamarí. Según los últimos datos consultados por la entidad automovilística, unos 360.000 vehículos circulan todos los días por el distrito.

Para evitar que se llegue a una situación de colapso, el RACC pide al Ayuntamiento de Barcelona que medite el calendario de implantación de la supermanzana. En concreto, Josep Mateu ha instado a que “haya un calendario consensuado entre administraciones” para dar tiempo a mejorar el transporte público, especialmente Cercanías: “Es evidente que hasta que no se haya resuelto Cercanías, no se pueden hacer implantaciones que afecten al tráfico”.

El RACC, además, también insiste en que es necesario impulsar la creación de áreas de aparcamiento en los accesos de Barcelona. De hecho, según el informe del RACC, un 80% de los vehículos que circulan ahora por el Eixample vienen de fuera de la ciudad y ahora “no tienen una respuesta” del transporte público. Los resultados del RACC son fruto de haber observado 46.000 vehículos circulante (de los cuales un 83% son coches y motos particulares) y haber realizado simulaciones sobre los cambios de recorrido que harían con la supermanzana.