El dibujo que explica el entierro de Velázquez

Sale a subasta la única obra conocida que recrea las exequias por el gran pintor

El entierro de Velázquez, según Antonio González Velázquez
El entierro de Velázquez, según Antonio González Velázquez FOTO: Abalarte

Los grandes artistas del pasado han tenido la habilidad de ser los mejores cronistas de su tiempo. Nadie como Goya nos ha sabido contar los desastres de la llamada Guerra de la Independencia, con sus muchos excesos y muerte. Jacques-Louis David retrató con su pincel la pompa y el mito que rodearon las gestas de Napoleón. Hablamos de artistas que se convirtieron en reporteros, a veces recreando un episodio a través de los recuerdos de testigos de la época y de las crónicas del momento.

Eso es lo que sucede con un excelente dibujo que sale ahora a subasta y que recrea el entierro de uno de los nombres más grandes de la pintura de todos los tiempos: Diego Velázquez. Se trata de una obra original de Antonio González Velázquez, una aguada y tinta sobre papel verjurado con leyenda inferior manuscrita a tinta: “Entierro del famoso d(n) Diego Velázquez, echo por d(n) Antonio Velázquez, en el año 1778, alos 54 de su edad”. La pieza que deja en manos del mejor postor estos días la casa de subastas Abalarte tiene un precio de salida de 25.000 euros.

"La Meninas", de Velázquez, donde el pintor aparece autorretratado
"La Meninas", de Velázquez, donde el pintor aparece autorretratado FOTO: RC (nombre del dueño)

El autor de la composición es un nombre muy bien representado, por ejemplo, en las colecciones del Museo del Prado. En su tiempo, durante el siglo XVIII, conoció cierto prestigio, hasta el punto de ser nombrado pintor de la corte en 1757, hecho que le permitió participar en la decoración del Palacio Real de Madrid. Director de la Academia de San Fernando, trabajó también en los cartones de la Real Fábrica de Tapices bajo el cuidado de Mengs.

Nuestro protagonista nació en 1723, es decir, sesenta años más tarde del fallecimiento del autor de “Las Meninas”. Así que seguramente González Velázquez -quien pese a compartir apellido con Diego no compartía aparentemente ningún parentesco con él- se debió inspirar en alguna crónica de los hechos. De esta manera ese dibujo se convierte en la única reconstrucción de aquellos hechos, una fiel reproducción del funeral de un hombre que fue reconocido en su tiempo y que fue enterrado con todos los honores que se merecía. La obra a subasta nos muestra el cortejo fúnebre llevando a hombros el féretro abierto con los restos del artista, camino de la madrileña iglesia de San Juan Bautista, a pocos metros del alcázar de los Austria, en una capilla cedida por su amigo Gaspar de Fuensalida.

Velázquez muerto, retratado por su discípulo Juan de Alfaro
Velázquez muerto, retratado por su discípulo Juan de Alfaro FOTO: La Razón

Hay otra obra que también nos acerca a la muerte de Diego Velázquez. Se trata de un retrato del pintor ya fallecido en su catafalco y vestido con ropajes en los que aparece la cruz de la Orden de Santiago, la misma con la que aparece autorretratado en “Las Meninas”. El dibujo fue realizado por un jovencísimo discípulo de Velázquez llamado Juan de Alfaro, colaborador del maestro en sus últimos años. Él fue el autor de una importantísima publicación, imprescindible para tener información de primera mano sobre el gran artista. Hablamos de la “Memoria de las pinturas que la Magestad Catholica del Rey nueftro Señor Don Philipe IV, embia al Monafterio de San Laurencio el Real del Efcurial, efte año de MDCLVI. Descriptas y colocadas, por Diego de Sylva Velazquez”, una publicación en la que, como se recoge en la portada de la misma, participó Alfaro probablemente como editor. El discípulo retrató a su mentor amortajado como último homenaje, como testimonio final de su fidelidad a quien tanto debía. Pero Alfaro también fue el responsable de redactar el epitafio que acompañaba la lápida de la tumba de Velázquez, hoy por desgracia perdida tras la destrucción de la iglesia en la que estaba la sepultura.

El dibujo de Alfaro se encuentra en una colección particular parisina mientras que el que realizado por González Velázquez busca nuevo propietario.