Aragonès blinda la inmersión como “núcleo de la nación catalana” en su mensaje navideño

El president se estrena con un discurso en el que exige avances y “resultados” a Sánchez en la mesa y alerta con que buscará “alternativas” por si “se encalla” la negociación

Blindar el catalán y la inmersión en pleno conflicto lingüístico y exigir avances a Pedro Sánchez en la mesa de diálogo con la carta de la independencia en la otra mano. Pere Aragonès ha aprovechado esta noche su primer discurso oficial de Navidad como president de la Generalitat –que ha avanzado del 30 al 26, festivo en Cataluña– para lanzar dos mensajes y dejar claros los desafíos con la vista puesta en 2022, año preelectoral y de especial carga política para Esquerra en el Congreso y en el Govern.

Una hoja de ruta que pasa por situar la lengua como eje del relato a un mes de tener que ejecutar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que impone un 25% de castellano en todo el sistema y en plena polémica por el caso de Canet y el acoso a la familia que reclamó bilingüismo.

Y es que en la forma y en el fondo, Aragonès ha querido escenificar su apuesta y ha escogido una clase de la escuela Rosselló Pòrcel de Santa Coloma –la primera que aplicó la inmersión en 1983, un aspecto que subraya como “inicio” de la “escuela en catalán”– como escenario de un mensaje que se acostumbra a emitir cada año de forma solemne desde el Palau de la Generalitat. “Debemos potenciar la escuela. Su modelo lingüístico, su capacidad de cohesión y de generar oportunidades”, ha asegurado tras resaltar el “papel” del “catalán como lengua vehicular” que a su juicio adquiere “mucha más relevancia en un contexto en el que la diversidad cultural y lingüística no ha parado de crecer”.

“Porque, sin ningún tipo de dudas, es el núcleo de la nación catalana”, ha zanjado sobre la inmersión lingüística en los colegios, un sistema tumbado por la justicia por marginar al castellano y que la Generalitat busca convertir en su nueva punta de lanza.

El president, eso sí, no ha hecho ninguna referencia directa a la histórica resolución del TSJC que el Govern ya ha amagado con desobedecer y sólo se ha limitado a avisar que está trabajando “con toda la energía y la decisión para asegurar que la lengua catalana continúa jugando un papel neurálgico en el sistema educativo de Cataluña”. Y lo hace tras la fuerte polémica por el mencionado caso de Canet, después de alentar las protestas y movilizaciones en contra de más castellano en las aulas -actualmente solo se imparte la asignatura de Lengua- y tras detallar un plan para aumentar el número de inspectores y docentes como respuesta a la sentencia del 25%.

El otro gran mensaje que Pere Aragonès ha lanzado en su estreno navideño tiene como destinatario Pedro Sánchez y la Moncloa consciente de la posición clave de Esquerra como socio preferencial del Gobierno. “2022 debe ser el año en el que empecemos a desbloquear el conflicto con el Estado. Debe ser el año en el que la negociación con el Estado avance y empiece a aportar resultados tangibles”, ha exigido el republicano sobre un foro que la Generalitat urge a reunir cuanto antes, en enero.

“Es necesario empezar a ofrecer una respuesta a la amplia mayoría de ciudadanos y ciudadanas que saben que la resolución del conflicto con el Estado pasa por el ejercicio del derecho a la autodeterminación y la amnistía”, subrayó sobre las dos líneas rojas del independentismo.

Y aquí es donde Pere Aragonès ha aprovechado para introducir un importante matiz en forma de aviso a Pedro Sánchez: alertó que el soberanismo debe empezar “a construir alternativas –actuando con realismo y con el máximo consenso– por si la negociación se encalla y no aporta resultados”. Y ha advertido en este sentido: “De la misma manera que no estamos dispuestos a renunciar a la resolución democrática del conflicto político, tampoco estamos dispuestos a renunciar a la independencia de Cataluña”.

Por tanto, desde el colegio de la inmersión, Aragonès ligó de alguna forma ambos relatos –el “procés” y la lengua– en el mensaje además de defender las duras restricciones impuestas coincidiendo con la Navidad y acabar con un “Visca Catalunya lliure”.