Mesa de diálogo: un freno temporal al “procés”

El proyecto independentista ha quedado varado en la negociación entre Gobierno y Generalitat y la incógnita es saber qué pasará si el foro fracasa

EL PRESIDENTE SANCHEZ Y ARAGONES SE REUNEN EN EL PALAU DE LA GENERALITAT PARA ABRIR LA MESA DE DIALOGO
EL PRESIDENTE SANCHEZ Y ARAGONES SE REUNEN EN EL PALAU DE LA GENERALITAT PARA ABRIR LA MESA DE DIALOGO FOTO: ADRIAN QUIROGA/SHOOTING

¿En qué punto se encuentra el «procés»?

Tras el mes de octubre de 2017, donde el independentismo organizó un referéndum ilegal y declaró la independencia de Cataluña de forma unilateral, el separatismo ha echado el freno fruto, sobre todo, de los golpes asestados por el Estado, de la frustración generada en el electorado por las promesas incumplidas y de las divisiones que atraviesan sobre qué rumbo tomar. El «procés», 10 años después de su estallido, ha quedado estancado.

¿Cuáles son las diferencias que hay en el separatismo?

A grandes rasgos, el independentismo está dividido en dos bloques: uno compuesto por los que defienden una vía más directa hacia la independencia e incluye a JxCat, CUP y ANC; y, otro, integrado por los que apuestan por contemporizar para ganar fuerza y dar una oportunidad de diálogo al Estado para reforzarse a nivel internacional en el relato.

¿Qué influencia puede tener la mesa de diálogo abierta por el Gobierno?

El Gobierno ha accedido y ha aceptado abrir un diálogo con la Generalitat liderada por Esquerra. La mesa de negociación entre administraciones se creó en febrero de 2020, pero hasta ahora, entre la pandemia y la inestabilidad política, apenas ha logrado reunir a ambos gobiernos y tampoco ha registrado ningún avance. En cualquier caso, tampoco se espera que pueda permitir llegar a ningún acuerdo ya que ni el Gobierno va a permitir la ruptura de España ni la Generalitat se va a conformar si no consigue un referéndum o una amnistía. La mesa de diálogo, en cambio, sí que puede permitir al PSOE poner freno al «procés» y a Esquerra, ganar tiempo para consolidarse al frente de la Generalitat y evitar caer en el desgobierno que ha caracterizado y desgastado a JxCat en las dos anteriores legislaturas. La siguiente cita está prevista en las próximas semanas.

¿Hay nuevos desafíos del independentismo en el horizonte?

Parece muy difícil que, bajo la batuta de Pere Aragonès, la Generalitat intente algún desafío de calado. No obstante, sí es cierto que el contexto continúa siendo muy delicado y cualquier cosa puede dinamitar los puentes entre Gobierno y Generalitat y devolver al independentismo a posturas de desobediencia a la Ley. En este sentido, a corto plazo, hay una carpeta muy sensible: a finales de enero, la Generalitat tendría que dar cumplimiento a la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) para que se imparta un mínimo del 25% de las clases en castellano en todo el sistema educativo catalán. Si bien, todo apunta a que se va a plantar e incumplirá y, ahí, se dirigirán todos los focos hacia el Gobierno, que tendrá que decidir si insta a la Generalitat a obedecer en una cuestión compleja, como la lengua, que es capaz de incendiar nuevamente a todo el separatismo.

¿Es posible que el separatismo vuelva a celebrar un referéndum ilegal?

Por ahora, parece muy difícil que se pueda celebrar un nuevo referéndum ilegal como el del 1-O (y seguir el camino de Quebec, que organizó dos en un periodo de 15 años). En este sentido, tanto Esquerra como JxCat votaron recientemente en el Parlament en contra de impulsar un nuevo proceso de participación antes de que concluya esta legislatura en 2025, tal y como pedía la CUP. JxCat, también es cierto que pide dar pasos directamente para la independencia.