La Generalitat destina 345.000 euros para su nuevo plan por el catalán

Presenta un Pacto Nacional por la Lengua para revitalizar su uso

La consellera de Universidades e Investigación de la Generalitat, Gemma Geis (2i); el vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró (3i); el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (c); el conseller de Educación de la Generalitat, Josep Gonzàlez-Cambray (2d), y la consellera de Cultura de la Generalitat, Natàlia Garriga (1d), en el Palau de la Generalitat, a 23 de noviembre de 2021, en Barcelona, Cataluña, (España). Aragonès se ha reunido hoy con entidades de la sociedad civil dedicadas a la defensa del catalán y de la escuela catalana, tras la decisión del Tribunal Supremo de reafirmar la obligación de un mínimo del 25% de enseñanza en castellano en el sistema educativo catalán que fijó el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC).
23 NOVIEMBRE 2021;GENERALITAT;BARCELONA;CATALUNYA;CATALUÑA;ESCUELA CATALANA
David Zorrakino / Europa Press
23/11/2021
La consellera de Universidades e Investigación de la Generalitat, Gemma Geis (2i); el vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró (3i); el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (c); el conseller de Educación de la Generalitat, Josep Gonzàlez-Cambray (2d), y la consellera de Cultura de la Generalitat, Natàlia Garriga (1d), en el Palau de la Generalitat, a 23 de noviembre de 2021, en Barcelona, Cataluña, (España). Aragonès se ha reunido hoy con entidades de la sociedad civil dedicadas a la defensa del catalán y de la escuela catalana, tras la decisión del Tribunal Supremo de reafirmar la obligación de un mínimo del 25% de enseñanza en castellano en el sistema educativo catalán que fijó el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC). 23 NOVIEMBRE 2021;GENERALITAT;BARCELONA;CATALUNYA;CATALUÑA;ESCUELA CATALANA David Zorrakino / Europa Press 23/11/2021 FOTO: David Zorrakino Europa Press

Con el “procés” en vía muerta, el Govern se ha agarrado ahora al catalán como clavo para tratar de reanimar a sus bases sin tener que recurrir a desafíos rupturistas tan costos como la celebración de un referéndum o la declaración de independencia. En este sentido, la Generalitat ha usado la histórica sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que obliga al sistema educativo catalán a impartir un mínimo del 25% de las horas lectivas en castellano para abrir una guerra con el Estado, que va en dos direcciones: por un lado, en el ámbito de los tribunales, ha mostrado su intención de desobedecer la propia resolución judicial; y, por otro lado, en el ámbito social, está tratando de crear un contexto de “victimización” del catalán para justificar una nueva ofensiva.

A esta nueva ofensiva, bautizada como Pacto Nacional por la Lengua, la Generalitat destinará 345.000 euros, que podrían incrementarse. Este Pacto, impulsado por la conselleria de Cultura, ha sido presentado este miércoles y es un espacio desde el cual se aspira a reunir al máximo número de partidos, entidades e instituciones para elaborar un diagnóstico y un plan sobre el catalán con el objetivo de incrementar su presencia y hablantes.

El Pacto ha sido presentado por la consellera de Cultura, Natàlia Garriga, y el secretario de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, y se ha marcado como objetivo que esté listo en diciembre con un lista de propuestas. Hasta entonces, el plan de la conselleria es ir dando voz a múltiples sectores para que vayan realizando sus planteamientos y, ya en otoño, se haría una síntesis de todos ellas. La consellera ha hecho, sobre todo, mucho énfasis en la voluntad de ser “inclusivos”, en un mensaje que tiene como intención seducir al PSC, partido imprescindible para que el Pacto tenga fuerza y se pueda mostrar como producto de un gran consenso de la sociedad catalana.

Garriga ha desvelado que el PSC le ha trasladado su intención de formar parte de este Pacto y también ha explicado que CUP y Comunes están también con voluntad de integrarse. Asimismo, se ha abierto a otras formaciones y organizaciones, que tradicionalmente se han opuesto a entrar en este tipo de consensos.

La portavoz del PSC, Alícia Romero, ha confirmado la predisposición de su partido a formar parte del Pacto Nacional por la Lengua y ha señalado que se reunieron el 7 de enero se reunieron con Garriga y ha reconocido que el tono de la consellera es “muy constructivo”. Romero ha apuntado que es importante que el castellano se tenga en cuenta en este Pacto y ha expuesto dos exigencias: que el elemento de la convivencia lingüística aparezca en el documento y que no se “intuya” el castellano como una lengua extranjera. “Siempre hemos dicho que el catalán y el castellano deben ser dos lenguas que conozcan nuestros niños”, ha resumido.

Lo cierto, en todo caso, es que el anuncio del PSC conlleva muchos riesgos en su giro y apuesta por reconquistar el electorado que se marchó a Ciudadanos. Los socialistas catalanes tratan de imponer sus condiciones, pero implicarse en una cuestión tan controvertida y justo en el momento en que se debe aplicar la sentencia del TSJC parece delicado.

Tanto Garriga como Vila han evitado establecer objetivos concretos del pacto (es decir, qué número de hablantes en catalán se plantean que debería de conseguir), aunque, en líneas generales, la misión es incrementar el conocimiento colectivo del catalán, facilitar al máximo el uso del catalán en todos los ámbitos y potenciar la adopción del catalán como lengua materna entre quienes no la tienen de partida.

Garriga, que ha evitado los radicalismos en toda la rueda de prensa, ha recordado que durante la Transición se fijaron tres grandes objetivos con el catalán: que toda la población lo dominase; que el catalán se convirtiera en una lengua completa y se usara en todos los ámbitos de la vida; y favorecer la cohesión social, haciendo del catalán una lengua de encuentro y progreso, y evitando fragmentación social. “A día de hoy, hay indicadores de que el modelo muestra síntomas de agotamiento y debe adaptarse. En lugar de acercarnos a esas tres premisas, nos alejamos”, ha sentenciado Garriga.

En este sentido, en la Generalitat dan algunos datos para justificar esta nueva ofensiva del catalán. Entre los indicadores que señalan están, por ejemplo, que, entre 2003 y 2018, el porcentaje de población de más de 14 años que tiene el catalán como lengua habitual pasó del 46% al 36,1% o que, a la hora de hacer trabajos en clase, un 28,4% del alumnado no usa nunca el catalán y un 20,7% lo usa poco.