El Parlament pide disculpas por las cazas de brujas de hace 300 años

Esquerra, JxCat, CUP, Comunes y PSC votan a favor de una resolución para reparar la memoria de estas mujeres perseguidas. Ciudadanos se abstiene y PP y Vox votan en contra

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, responde a una pregunta de la oposición durante la primera sesión de control de 2022 en el pleno del Parlament.
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, responde a una pregunta de la oposición durante la primera sesión de control de 2022 en el pleno del Parlament. FOTO: Quique García EFE

El Parlament de Cataluña no solo se ha abonado a albergar polémicas durante la última década, sino que también muy de vez en cuando encuentra alguna extravagancia que ofrecer. En este sentido, la última excentricidad votada en la cámara catalana ha sido una resolución para pedir perdón a las mujeres que fueron acusadas de brujería durante la edad media y parte de la edad moderna. En concreto, según el documento votado, recientemente se ha recuperado el nombre de más de 700 mujeres que entre el siglo XV y el XVIII fueron “procesadas, torturadas y ejecutadas a la fuerza”.

La iniciativa ha sido impulsada Esquerra, JxCat, CUP y Comunes y ha recibido los votos a favor de PSC. Ciudadanos se ha abstenido y PP y Vox han votado en contra. Lo cierto es que los cuatro grupos impulsores han considerado que Cataluña, en pleno siglo XXI, tiene una deuda pendiente con las mujeres asesinadas hace más de 300 años. Y es que también es cierto que, según algunos estudiosos del tema, la autonomía fue uno de los territorios a nivel europeo más prolíficos en la caza de brujas. Más incluso que Galicia o Navarra, zonas que muy a menudo se han relacionado con este tipo de cuestiones. De hecho, en el Vall d’Àneu, en la comarca del Pallars Sobirà (Lleida), uno de los lugares con más ejecuciones, se aprobó la ley contra el crimen de ‘brujería’ más antigua de Europa, datada en 1424.

En cualquier caso, entre las propuestas que incorpora el texto aprobado para reparar la memoria de las brujas, se plantea que los ayuntamientos catalanes revisen sus callejeros para incorporar los nombres de estas mujeres, como ejercicio de “reparación histórica y de feminización” del nomenclátor. También se propone impulsar “acciones divulgativas” para dar a conocer la caza de brujas; o, impulsar estudios académicos con perspectiva de género sobre la caza de brujas.

Pese a que la iniciativa haya recabado el apoyo de 115 de los 135 diputados, lo cierto es que su defensa ha sido muy dispar. En este sentido, el PSC, por ejemplo, se ha mostrado muy crítico con que se aborde este tema en estos momentos, cuando hay otros problemas sociales acuciando a Cataluña, como la pobreza. “¿Qué cara deben tener las personas que viven en las chabola de Montcada i Reixac; las personas que no llegan a final de mes; los padres y madres que no tienen recursos para sus criaturas?”, ha preguntado la diputada Gemma Lienas.

La diputada de Vox, Mónica Lora, ha criticado que se trate este tema de las brujas en lugar de centrarse en otras cuestiones. “¿De verdad creen ustedes que lo que preocupa a los catalanes precisamente es dignificar, reivindicar a las brujas y elaborar estudios académicos con perspectiva de género sobre la caza de brujas? ¿De verdad creen que lo que preocupa a los catalanes es que en las calles de nuestros municipios haya nombre de brujas? ¿Nos lo están diciendo en serio? ¿Es eso lo que quieren?”, ha planteado.

El diputado de Ciudadanos, Nacho Martín Blanco, ha tratado de rebatir al independentismo las acusaciones de desprestigio hacia España, como que la Inquisición española fue la más sanguinaria de Europa, y en la misma línea que Lienas y Lora, ha reprochado que se aborde este tipo de temas en lugar de tratar otras prioridades.

Finalmente, la diputada del PP, Lorena Roldán, ha criticado que los grupos independentistas se limiten a mostrar sensibilidad con mujeres asesinadas hace más de 300 años y abandonen a las mujeres constitucionalistas agredidas o acosadas por sus ideas políticas, como Inés Arrimadas, Cayetana Álvarez de Toledo, Maite Pagaza, o las estudiantes que integran la formación de S’ha acabat. “¿Por qué no defienden también a estas mujeres?”, se ha preguntado.