Sangría millonaria en la Barcelona de Colau: los cinco importantes proyectos que ha perdido

Desde que llegó a la alcaldía, han volado de la ciudad grandes inversiones: la EMA, hoteles de lujo o el aeropuerto

Torre Agbar de Barcelona
Torre Agbar de Barcelona FOTO: Albert Gea REUTERS

El reciente libro publicado por el economista catalán Ferran Brunet (Economía del separatismo catalán, de Deusto) repasa con exhaustivo detalle las consecuencias económicas que ha tenido el proceso separatista y pone cifras encima de la mesa: a su juicio, el órdago independentista ha costado a Cataluña tener actualmente un PIB un 4,6% inferior a lo que le correspondería (1384 euros menos por habitante al año). Pero eso no es todo, al coste de la inestabilidad producida por el «procés», también se ha unido la pérdida de inversiones por las políticas y decisiones adoptadas por Ada Colau al frente del Ayuntamiento de Barcelona.

Hermitage

La pérdida de la instalación de una franquicia del icónico museo del Hermitage de San Petersburgo en Barcelona ha sido la última víctima de Colau. La alcaldesa puso trabas desde el primer momento a este proyecto que iba a levantarse sobre un edificio frente al mar y, pese a que contaba con la cesión de los terrenos del Puerto de Barcelona y el beneplácito del PSC, Colau se ha opuesto y los impulsores han decidido marcharse. Los promotores (la sociedad Museo Hermitage Barcelona, controlada en un 80% por Varia y en un 20% por Cultural Development) se van a dedicar ahora a luchar en los tribunales por una indemnización que podría alcanzar los 100 millones de euros. El proyecto tenía previsto una inversión de 50 millones de euros, generar casi 400 empleos y atraer 850.000 visitantes el primer año.

Hoteles de lujo

Nada más acceder al ayuntamiento de Barcelona, Ada Colau impuso un plan urbanístico (PEUAT) para impedir la apertura de nuevos hoteles en el centro de Barcelona, una medida que ha sido tumbada por la Justicia. No obstante, la medida consiguió su objetivo y, en su momento, impidió la apertura de dos hoteles de lujo (un Hyatt en la Torre Agbar y un Four Seasons en el antiguo edificio del Deutsche Bank). Esa negativa tuvo consecuencias económicas: según un estudio, supuso un impacto negativo de 300 millones de euros y la pérdida de 4.000 empleos en la ciudad.

EMA

La pérdida de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) es, seguramente, el mayor batacazo económico (junto, naturalmente, a la fuga de empresas) que ha sufrido Barcelona por culpa del «procés». La capital catalana tenía prácticamente todo de cara para albergar la sede (buenas condiciones técnicas y era la preferida de los empleados de la EMA), pero la sacudida política de octubre de 2017 derrumbó todas las opciones. Tanto es así que, pese a ser inicialmente una de las ciudades favoritas, acabó última en la votación (incluso por detrás de Bratislava, capital de Eslovaquia). Barcelona perdió una de las agencias más codiciadas tras el Brexit, por todo el valor que hubiera comportado (más de 900 altos funcionarios de la Unión Europea, en torno a 40.000 viajeros internacionales, prestigio...).

Aeropuerto

La pérdida del proyecto para ampliar el Aeropuerto de El Prat se puede atribuir tanto a Colau como al actual presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. El rechazo de la alcaldesa y la complicidad del president hicieron que la propuesta de reforma para que Barcelona acoja vuelos intercontinentales y ampliara su capacidad de pasajeros fuera tumbada. En total, se preveía una inversión de 1700 millones de euros, que aportaría al PIB catalán un total de 47.121 millones de euros entre el año 2022 y el 2042 y 185.000 puestos de trabajo (de los cuales, 45.000 directos).

Subsede de la Agencia Europea de Meteorología

En este caso, Barcelona quería acoger el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo, integrado en la Agencia Europea de Meteorología. Llegó a la ronda final, pero perdió en la votación frente a la ciudad alemana de Bonn. Aunque hubo una alianza entre administraciones (Gobierno, Generalitat y Ayuntamiento) y se volcaron esfuerzos, la capital catalana se quedó sin premio y las alarmas por la pérdida de prestigio se encendieron. Esta derrota se produjo en diciembre de 2020. La agencia cuenta con 360 trabajadores de 30 países y un presupuesto anual aproximado de 110 millones de euros.

Juegos Olímpicos, en el aire

La candidatura Barcelona-Pirineos para acoger los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030 se tambalea. Las dudas de Aragonès, que siente la presión de sus socios de gobierno (CUP y Comunes están en contra), y la ambigüedad del Ayuntamiento de Barcelona (Colau mantiene las dudas sobre si dar su respaldo o no) deja el proyecto olímpico en el aire. Este embrollo político ha aumentado tras las desavenencias con el presidente de Aragón, Javier Lambán, y la voluntad de la Generalitat por querer que Cataluña lidere la candidatura sin tener en cuenta que todo está en manos del Comité Olímpico Español. Unas olimpiadas comportarían una gran inversión (tanto internacional como pública) e ingresos para mejorar las zonas rurales de Cataluña y Aragón.