Borràs, en el punto de mira: piden que se graben las reuniones de la Mesa

Arrecian las críticas contra la presidenta del Parlament por su caótica gestión y las acusaciones de “mentir”

La presidenta del parlament Laura Borras.
La presidenta del parlament Laura Borras. FOTO: Alejandro Garcia EFE

Laura Borràs cumplirá el sábado un año al frente de la presidencia del Parlament, en medio de una importante crisis en el hemiciclo. Su gestión está siendo caótica y las críticas arrecian desde todas partes, incluso desde su propio partido (aunque queden, naturalmente, mucho más silenciadas), hasta el punto que desde la oposición ya se ha pedido en distintas ocasiones su dimisión y se la acusa de «mentirosa». En el último mes ha sido incapaz de capear dos frentes relevantes: primero, las licencias de edad (funcionarios del Parlament que cobran sin ir trabajar); y, segundo, la retirada del acta del diputado de la CUP Pau Juvillà (porque ha sido condenado a inhabilitación).

Frente a este caos, que preocupa y mucho en determinados partidos, la portavoz del PSC, Alícia Romero, ha pedido que se graben las reuniones de la mesa y las juntas de portavoces porque son encuentros en los que también intervienen los letrados y exponen sus opiniones jurídicas sobre asuntos que se tramitan, como las propias leyes. «Estamos preocupados por el funcionamiento de la cámara y debemos transmitir la preocupación», ha señalado Romero, que reprochó que hace 12 días que llevan pidiendo un informe sobre la ley de emergencia habitacional, pero siguen sin respuesta.

En el PSC consideran que la «desconfianza» se ha instalado con Borràs por su forma de gestionar y su falta de transparencia. Entre otras cosas, detectan que es poco aplicada y, en muchas ocasiones, se generan confusiones sobre determinados temas de vital importancia, como las propias leyes. También recuerdan el tema de la retirada del acta de diputado de Pau Juvillà o el de las licencias de edad, donde acusan a Borràs de «mentir». «Lo único que pedimos es que se graben las mesas para que las opiniones jurídicas tengan constancia porque sino es complicadísimo que se puedan hacer las cosas bien», ha afirmado Romero.

La diputada de la CUP, Basha Changue, ha dicho que están valorando todas las opciones posibles para que haya «transparencia en la Mesa», pero sin que pueda dar pie a «injerencias judiciales». «No tenemos ningún inconveniente en que se graben las reuniones», aunque ha reclamado que se tome la decisión por consenso. La CUP tiene un miembro en la Mesa del Parlament: hay otros dos del PSC, dos de ERC y dos de JxCat.

En este sentido, cabe decir que las reuniones de la mesa y las juntas de portavoces ya se grababan con anterioridad, pero se dejó de hacer recientemente. Es decir, tampoco supondría un problema reglamentario. No obstante, la propia Borràs ha tumbado la petición de que se graben las reuniones de la mesa del Parlament.

También es cierto que el PSC tampoco encuentra apoyo para su iniciativa ya que los Comunes, uno de sus potenciales aliados, han evitado posicionarse sobre esta medida concreta y reclaman, únicamente, regresar a las reuniones de la mesa pese a no formar parte para «así tener todos la información».

La gestión de Borràs también esta teniendo una derivada interna: entre los propios funcionarios también crece el malestar y el enfrentamiento. De hecho, la mano derecha de Borràs, la secretaria general del Parlament, Esther Andreu, ha apartado al hasta ahora responsable de los servicios jurídicos del Parlament, Miquel Palomares, tras la elaboración de un informe de las licencias de edad que contaba con la opinión de diversos letrados.

Eso no gustó a Andreu, que elaboró un segundo informe a espaldas de Palomares y le apartó de las funciones de máximo responsable de los servicios jurídicos. Y es que Andreu también está en el punto de mira por cómo ha gestionado el caso de las licencias de edad, porque siempre ha optado por poner trabas y evitar que haya transparencia con este asunto, aduciendo que también están en juego los derechos de los funcionarios. En cualquier caso, Borràs y Andreu han desatado un tsunami en el Parlament.