Colau quiere vetar la circulación de coches con etiqueta amarilla de la DGT en Barcelona

La Zona de Bajas Emisiones ha eliminado un 40% de los vehículos más contaminantes en dos años

Barcelona pone en marcha la Zona de Bajas Emisiones
Vista de la Ronda de Dalt de la ciudad de Barcelona FOTO: Enric Fontcuberta EFE

La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) entró en funcionamiento, tras varios retrasos, casi coincidiendo con el estallido de la pandemia. Es decir, dos años. Por ello, el Ayuntamiento de Ada Colau ha decidido hacer balance, moderadamente triunfalista, de una de sus medidas estrellas. Así, pese a que el volumen de tráfico ha recuperado los niveles prepandemia, la ZBE ha eliminado de la circulación un 40% del parque móvil más contaminante, unos 609.000 desplazamientos de esta tipología de coches, y en consecuencia, reducir en un 11%, tal y como el consistorio se había propuesto inicialmente, los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en la capital catalana. Es decir, circula el mismo número de vehículos pero son mucho menos contaminantes.

Por ello, el Ayuntamiento quiere llevar un paso más allá la ZBE y aplicar el veto de circulación a los vehículos con la etiqueta ambiental amarilla de la DGT. O lo que es lo mismo, vehículos de categoría B, coches y furgonetas ligeras de gasolina matriculados a partir de enero de 2000 y de diesel a partir de enero de 2006. Los de gasolina deben cumplir el nivel de emisiones Euro 3 y, los de diesel, Euro 4 y 5.

El Ayuntamiento de Barcelona, así pues, ya ha empezado a trabajar en esta medida aunque no tiene ningún calendario sobre la mesa. Según ha explicado el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, el consistorio se plantea empezar a aplicar el veto a una parte de los vehículos con etiqueta amarilla, en concreto, los Euro 4 (diesel). “La etiqueta amarilla, sobre todo el Euro 4, responde a vehículos que tiene unos niveles de emisión de contaminantes muy elevados con un peso importante en cuanto a la contaminación del aire”, ha señalado Badia. Sin embargo, la aplicación no será inmediata en ningún caso. “Tienen que ser calendarios a futuro”, ha reconocido, y pone de ejemplo el margen de tiempo que se dio en el 2017 cuando se anunció la ZBE que, finalmente entró en vigor en el 2020. Después de aplicar el veto a los vehículos Euro 4, se empezaría a aplicar a los Euro 5.

Desde la puesta en funcionamiento de la ZBE del ámbito de Barcelona se han impuesto 70.000 multas por saltarse las limitaciones para vehículos contaminantes, 4.500 de ellas solamente en el pasado mes de diciembre. Comparado con el año 2017, en enero de este año los vehículos sin etiqueta han pasado del 20% al 4% de diciembre de 2021, y caerá más a partir de julio, cuando desaparecerá la última moratoria activa. En este porcentaje entran los camiones para los que ha acabado la moratoria, pero cuyos propietarios han firmado una declaración responsable con la que se comprometen a la compra de un nuevo vehículo en un plazo de entre seis y ocho meses.

De momento, Badia ha apuntado que están hablando de ello con el resto de administraciones implicadas y ha dicho que también quieren reunirse con el sector que, asegura, “entiende la medida”. Hasta ahora, el AMB había confirmado que los coches con etiqueta amarilla podrían circular en el 2022 por la ZBE, pero no se había ido más allá.

La prohibición de circular para los vehículos Euro 4, incluidos en el grupo de etiqueta amarilla, supondría un paso más en la implantación de la zona de bajas emisiones, que ha visto retrasado el calendario previsto inicialmente a raíz de la pandemia. La última prohibición que entró en vigor el 1 de abril del pasado año fue para las furgonetas sin el distintivo ambiental.

Sobre el debate de si es necesario implantar un peaje para entrar en la ciudad de Barcelona, Badia reconoce que el Ayuntamiento dispone de varios estudios realizados, pero que únicamente son “descriptivos”, es decir, que analizan los diferentes modelos que se han implantando en Europa. El consistorio ha pedido a la Generalitat que se constituya un grupo de trabajo al respecto, y recuerda que actualmente las competencias son autonómicas. Por todo ello, Badia reconoce que establecer un futuro calendario para un peaje en la ciudad “no será ni rápido ni inminente”.