“Operación Santa Coloma de Gramenet”: la vía de ERC para “cortar las alas” a Rufián

La propuesta para ser alcaldable del municipio del área metropolitana de Barcelona viene de la militancia y tiene el aval de Junqueras

Este fin de semana saltó la noticia en plena Conferencia Nacional de ERC. Sin Mesa de Diálogo a la vista, durmiendo el sueño de los justos -sigue sin fecha fijada de reunión por el Gobierno de Sánchez y con poco entusiasmo en convocarla por parte del Govern de Aragonés-; sin un plan para reactivar el procés que vive aletargado; sin plazos para “volver a hacerlo”; sin la ampliación de la base independentista ansiada por ERC; sin complicidad internacional, más aún si cabe tras la guerra de Ucrania; sin visos de obtener el derecho a la autodeterminación y la amnistía; y sin consenso estratégico independentista, ERC decidió lanzar la bomba en el desierto: Gabriel Rufián, su hombre en Madrid será el candidato en las elecciones municipales en Santa Coloma de Gramanet.

“Santaco” es la patria chica de Gabriel Rufián. Gobierna con mayoría absoluta el PSC con 17 regidores, seguido de Ciudadanos y los Comunes. En cuarta posición ERC con tres regidores y Junts per Catalunya no obtuvo representación. Santa Coloma es una ciudad importante del área metropolitana de Barcelona con más de 120.000 habitantes, una amplia población inmigrante sudamericana, magrebí, china y de países del este de Europa la convierten en una metrópoli cosmopolita y un referente en el cinturón de Barcelona donde Esquerra quiere penetrar en los próximos comicios municipales bajo la égida de un objetivo: aumentar la base independentista en la zona menos independentista de Cataluña y, por ende, la más poblada: la conurbación urbana de Barcelona.

La propuesta de que Gabriel Rufián encabece la lista municipal surge de la militancia republicana de Santa Coloma de Gramanet y viene de la mano, y con el visto bueno, de Oriol Junqueras. El presidente de ERC y Rufián siempre han destacado por su buena sintonía incluso en los momentos más delicados para el partido. Rufián fue el que detonó la bomba de neutrones cuando lanzó un tuit acusando a Puigdemont de venderse por 155 monedas de plata. Consecuencia, Puigdemont desdeñó la convocatoria de elecciones autonómicas y forzó el referéndum de 2017. Y Rufián fue clave también en el apoyo de la investidura de Pedro Sánchez en 2019 junto con Junqueras y Aragonés y con la oposición en aquellos tiempos de Sergi Sabrià, secretario de Organización de ERC y hoy jefe de Gabinete de Aragonés, Marta Vilalta, portavoz del partido, y Marta Rovira, secretaria general autoexiliada en Suiza.

Aquel apoyo amenazó la unidad de ERC. En aquellas fechas -julio 2019- publicábamos en LA RAZÓN un artículo con un titular elocuente “El día que ERC quiso desautorizar a Rufián…. Y a Junqueras”. Y algo similar ocurre ahora con la propuesta de presentar a Rufián como candidato en Santa Coloma. En conversación con este periódico, Rufián ha sido claro y conciso “de momento lo único que hay es una petición de la militancia” y “en cualquier caso, yo no dejaría Madrid bajo ninguna circunstancia”.

De hecho, que Rufián deje de encabezar la lista al Congreso es una constante para una parte de ERC desde que formó tándem con Joan Tardà. Su estilo, su tono y su personalidad de verso suelto no gusta en una buena parte del partido, en el sector menos proclive a tender puentes con el PSOE liderado por la secretaria general Marta Rovira que sigue manteniendo intactos su resortes de poder que escenifican Sabrià y Vilalta. La contundencia de Rufián de compatibilizar ambos cargos ha levantado en armas a quienes lo quieren enviar única y exclusivamente a la política local con el argumento de que Rufián puede ser el estilete necesario para pinchar la burbuja de PSC en el cinturón barcelonés y, de paso, erosionar la mermada fuerza de los Comunes que lo fían todo a mantener Barcelona con Ada Colau, porque en el resto del cinturón rojo los Comunes son una anécdota. Solo ostentan tres alcaldías importantes: El Prat, Sant Feliu de Llobregat y Montcada i Rexach.

Gabriel Rufián asegura que está madurando la propuesta y la está meditando pero poner como condición mantener su liderazgo en Madrid ha desatado críticas de quienes lo consideran incompatible, aunque estos mismos dicen muy poco de que Ernest Maragall sea jefe de la oposición en Barcelona y diputado en el Parlament. En el fondo, el diputado republicano pone una línea roja a quienes quieren defenestrarlo. Además, también cuenta la parte personal. Gabriel Rufián se casará con su pareja el próximo mes de junio. Si en un año tiene que volver a Barcelona se planteará un problema familiar. Y, como no, político. Algunos dicen apoyar la propuesta de la militancia y de Junqueras, pero en el fondo quieren parar los pies y cortarle las alas a un diputado siempre díscolo que no se aviene a bailar el agua a quienes mandan.