El Govern exige ahora una agenda “antirrepresiva” a Sánchez

Cumbre en Barcelona entre Bolaños y Vilagrà con la reunión entre Sánchez y Aragonès y la mesa de diálogo en el horizonte

La consellera de la Presidencia de la Generalitat de Cataluña, Laura Vilagrà y el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, durante su reunión en junio
La consellera de la Presidencia de la Generalitat de Cataluña, Laura Vilagrà y el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, durante su reunión en junio FOTO: Alberto Ortega Europa Press

El Gobierno y la Generalitat se vuelven a ver las caras este viernes en Barcelona en la tercera reunión bilateral desde que estallara la crisis por el espionaje con Pegasus. Una cumbre que debería servir para atar el encuentro entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès antes de las vacaciones de verano –con la vista puesta en finales de julio– y a la que Esquerra acude con nuevas exigencias.

Los republicanos, presionados en clave interna por Junts y en menor medida por la CUP, exigen a la Moncloa «pasos para frenar la represión» y retomar el diálogo. «Hechos concretos» que pasan por lo que llaman una «agenda antirrespresiva» que acompañe a la mesa de negociación. En una comparecencia este jueves en el Parlament, la propia consejera Laura Vilagrà –quien hoy se reunirá con el ministro Félix Bolaños– propuso como línea a seguir el informe del diputado Boriss Cilevics sobre el proceso catalán en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE).

En concreto, los republicanos plantean aspectos como la modificación del Código Penal en relación a los delitos de sedición y rebelión; dejar sin efecto los procedimientos de extradición a dirigentes independentistas en el extranjero -las llamadas euroórdenes, que afectan directamente a Carles Puigdemont–; o retirar procesos judiciales contra cargos de inferior categoría.

También «garantizar que la disposición penal sobre malversación de fondos se aplique de manera que la responsabilidad surja cuando se puedan cuantificar pérdidas reales contra el presupuesto o el patrimonio del Estado». Esquerra habla asimismo de cambios en el Tribunal de Cuentas o mira hacia el Constitucional por los recursos sobre los indultos a los presos del «procés» –entre ellos a Oriol Junqueras– pendientes de resolver.

Una ristra de exigencias que el independentismo engloba en la mencionada «agenda antirrepresiva» y que ahora quiere trasladar al Gobierno para presionar a Sánchez en un momento clave de la legislatura y a las puertas del Debate de Política General. «El objetivo es abordar la preparación de la reunión entre presidentes y profundizar en la concreción de las condiciones para continuar la negociación». «Pero que nadie se equivoque. No estamos dando una nueva oportunidad al Gobierno, sino a la política y al proceso de negociación», aclaró Vilagrà en el Parlament, torciendo el gesto y aumentando el nivel de exigencia hacia la Moncloa.

De hecho, ERC se escuda en los incumplimientos en materia presupuestaria –con un 36% de ejecución en Cataluña–, además de en el caso Pegasus para apretar las tuercas al Gobierno justo cuando la mayoría de la investidura está en el alambre. «Han pasado cosas que hacen imposible negociar como hasta ahora, pues no se dan las condiciones mínimas y la confianza está bajo mínimos», avisan en el gabinete de Pere Aragonès.

La Generalitat también reclama que del «cara a cara» entre el president y Pedro Sánchez salga una convocatoria concreta de la mesa de diálogo, en barbecho desde septiembre del año pasado.

De hecho, el foro entre el Govern y la Moncloa no ha dado ningún resultado y el máximo acuerdo que alcanzaron fue llevar a cabo una negociación sin horizonte y bajo secretismo. En el otro lado, Junts sigue vigilante después de la crisis en el Govern que ocasionó el último encuentro entre Vilagrà y Bolaños en la Moncloa hace dos semanas. ERC se comprometió a dar explicaciones a los posconvergentes tras reuniones como la de hoy para atajar la polémica.