División

La Diada independentista se vuelve contra el Govern

El movimiento evidencia su peor cara en la calle. La protesta termina con gritos de dimisión y la ANC exige ruptura o elecciones en un nuevo desafío a los partidos

BARCELONA, 11/09/2022.- El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (d), el presidente de ERC Oriol Junqueras (i), participan en la comida popular antes de intervienir en el acto político del partido con motivo de la Diada del 11 de septiembre. EFE/ Quique García
BARCELONA, 11/09/2022.- El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (d), el presidente de ERC Oriol Junqueras (i), participan en la comida popular antes de intervienir en el acto político del partido con motivo de la Diada del 11 de septiembre. EFE/ Quique GarcíaQuique GarcíaAgencia EFE

La Diada de la división evidenció la fractura del independentismo allí donde se hizo fuerte hace ahora 10 años: en la calle. Los sucesivos actos de ayer, con el colofón final de la manifestación de las entidades en Barcelona, sirvieron para mostrar la fractura del movimiento y para dejar fuertemente señalados a los partidos, con miles de manifestantes clamando contra el Govern y la ANC exigiendo «independencia o elecciones» en su gran cita del año. Un reto en toda regla al Ejecutivo de Pere Aragonès, el principal ausente junto a la plana mayor de ERC en una movilización que apenas reunió a 150.000 personas, según datos de la Urbana.

Bajo el lema «Tornem-hi per vèncer: Independència» (Volvamos para vencer: Independencia), los manifestantes salieron a la calle entonando proclamas a favor de la independencia, en contra de ser «una región de España» y evocando el referéndum ilegal del 1-O, del que ahora se cumplirán cinco años.

La novedad de este año fueron las numerosas pancartas en contra del Govern –algunas pedían directamente la dimisión de Pere Aragonès–, de los partidos independentistas y de la mesa de diálogo con el Gobierno. «Traidores», «Independencia o dimisión» o «Basta ya de farsa y de mal Gobierno», fueron algunos de los mensajes más repetidos.

La cabecera de la manifestación comenzó a andar a las 17.14 –hora que evoca el año 1714– desde una avenida Paral·lel llena de miles de asistentes, pasó por delante del monumento de Colón o el edificio de la Capitanía y finalizó delante de la Estación de Francia de la capital catalana, justo en las inmediaciones del Parlament. Y allí fue donde la ANC cargó todo su arsenal y lanzó un auténtico órdago contra los partidos independentistas y en contra de la Generalitat.

Entre gritos de «Govern dimisión» de los manifestantes, la presidenta de la entidad, Dolors Feliu, desafió al Ejecutivo: “El 52% del Parlament se define como independentista, por lo tanto las opciones son claras. O independencia o convocad elecciones. ¡Independencia o elecciones!”, exclamó la líder de la ANC, quien criticó los «falsos diálogos que no engañan a nadie» y amenazó con articular una «lista cívica» desde la calle para optar a las urnas. Un reto en toda regla desde la base del movimiento hacia el Govern de ERC y Junts presidido por Pere Aragonès, señalado con dureza en la Diada de 2022.

De hecho, la marcha estuvo encabezada por la propia presidenta de la ANC, Dolors Feliu, y el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, sin ningún dirigente de partidos independentistas en la primera fila.

Al plante del president Aragonès y de ERC, el primero en 10 años, Junts respondió con toda su plana mayor en la convocatoria. Sí estuvieron el vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró; la ex presidenta del Parlament Laura Borras; todos los consejeros con Gemma Geis y Josep Maria Argimon a la cabeza; el portavoz del partido, Josep Rius, y el presidente de Junts en el Parlament, Albert Batet, junto a otros diputados. Es decir, los posconvergentes cerraron filas y acudieron al unísono a la protesta de la ANC, una acción que también buscaba señalar a ERC dentro de la profunda división en la que vive el independentismo. «No puede ser que, cuando tienes el resultado en las urnas, te olvides de las calles, porque justamente la calle es la que ha dado la gran fuerza del independentismo», reprochó el secretario general de Junts, Jordi Turull, en un claro mensaje a los republicanos.

Esquerra, en cambio, optó por celebrar un acto propio en el centro de Barcelona. Y fue Oriol Junqueras quien respondió a las críticas contra su partido: «Nadie nos callará y no tenemos miedo de nadie». «No nos hará callar nadie; ni aquellos que se visten con togas ni aquellos que se esconden en el anonimato para insultarnos y amenazarnos», dejó claro en el acto central de ERC por la Diada, celebrado en la calle Bruc de Barcelona precedido de una comida en la que también estuvo Aragonès

Cabe destacar que la Diada de la división independentista empezó la noche del sábado al domingo en el Fossar de les Moreres, emplazamiento emblemático para el nacionalismo convertido en espejo de la división entre partidos y entidades: al filo de la medianoche se vivieron momentos de tensión, abucheos y silbidos contra Esquerra, un episodio que terminó con dos personas agrediendo a una fotoperiodista que se estaba trabajando. «Podéis gritar, gritad más si os parece. Venga, que no os oímos. Porque mientras vosotros gritáis, nosotros, la gente de ERC, trabajaremos para llevar a este país a la libertad», se revolvió la portavoz del partido republicano ante los silbidos y abucheos de los congregados.

Abucheos a ERC y quema de una foto de Aragonès y Sánchez

También hubo silbidos y abucheos en algunos compases de la ofrenda al monumento de Rafael Casanova a primera hora de la mañana, en especial a la comitiva de ERC y a la vicpresidenta del Parlament, Alba Vergés, quien ocupa las funciones de Laura Borràs tras ser suspendida.

Al desafío de la ANC contra el propio Govern de ERC y Junts se sumó también –y a su manera– Òmnium Cultural, que aprovechó la presencia de Pere Aragonès y del vicepresidente Jordi Puigneró (Junts) en otro acto suyo en el centro de Barcelona para exigir «autocrítica» a los partidos y pedir abrir una nueva etapa del «procés».

Serios avisos que llegan coincidiendo con un inicio de curso político convulso en Cataluña, con ERC fiándolo todo a su estrategia negociadora con el Gobierno y Junts amenazando con someter a votación su pervivencia en el Ejecutivo si el president no da un volantazo a su hoja de ruta. El ultimátum posconvergente termina a finales de mes, coincidiendo con el debate de política general que debe celebrarse en el Parlament y en vísperas del quinto aniversario del 1-O, una efeméride que las entidades quieren aprovechar también desde la calle.

BARCELONA, 11/09/2022.- Varios jóvenes queman una fotografía del presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonés, y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
BARCELONA, 11/09/2022.- Varios jóvenes queman una fotografía del presidente de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonés, y del presidente del Gobierno, Pedro SánchezQUIQUE GARCÍAAgencia EFE

La CUP también certificó ayer su estrategia a la contra. En la manifestación encabezada por los antisistema y sus juventudes de Arran, varios encapuchados quemaron una gran foto del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una de sus últimas reuniones.

La oposición, por su parte, afeó ayer la monopolización independentista de la Diada y el enfrentamiento continuo y permanente de los partidos del Govern.