Cuando la sátira permitía explicar lo que pasaba en Cataluña

La Galería Fernando Pinós dedica una completa exposición a la obra de Llorenç Brunet, considerado como uno de los grandes maestros de la caricatura

Uno de los dibujos que pueden verse en la exposición
Uno de los dibujos que pueden verse en la exposición FOTO: Fernando Pinós

En muchas ocasiones las viñetas de los periódicos nos resumen la actualidad mejor que un extensísimo artículo de opinión. Estamos ante una tradición que ha seguido la prensa especialmente desde el siglo XIX y que, por fortuna, todavía se mantiene. El género ha dado muchos y grandes genios que han sabido contar la actualidad en sarcásticas caricaturas, algunas de trazo grueso y en las que se funden la risa con la reflexión.

La Galería Fernando Pinós de Barcelona dedica en estos días una exposición a quien fue uno de esos genios con las tinta china, uno de los mejores cronistas gráficos de la realidad catalana entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Su nombre es Llorenç Brunet i Torroll y en esta muestra pueden contemplarse hasta un centenar de sus trabajos originales. Todas ellas tienen como denominador común adentrarnos en ese tiempo a partir de una mirada exagerada de la realidad: no es periodismo sino opinión cruda y mordaz, sátira con un estilo muy personal para plasmar lo que ocurría tanto en las calles como en los salones vinculados con el poder.

Conocido también por el nombre Bru-Net, el artista se formó junto con Eusebi Planas en la Llotja de Barcelona, pero también al lado del litógrafo Mercier en París. Su obra era totalmente reconocible para los lectores de las muchas publicaciones en la que se reprodujeron sus viñetas, como «El Diluvio Ilustrado», «L’Esquella de la Torratxa», «La Campana de Gràcia» o «Palla Nova», entre otras, además de participar en una de las publicaciones pioneras del mundo del tebeo como era «Dominguín».

La exposición reúne un centenar de dibujos del artista catalán
La exposición reúne un centenar de dibujos del artista catalán FOTO: Fernando Pinós

Los inicios de Brunet como dibujante no están relacionados con la caricatura al optar por un estilo realista. Sin embargo, poco a poco fue optando por la sátira, por un humor descarnado en el que la actualidad del momento era su principal fuente de inspiración, en ocasiones incluso como cronista. Eso es lo que hizo, por ejemplo, durante la Primera Guerra Mundial donde se convirtió en un cronista simpatizante con la causa alemana. Algunas de esas obras pudieron verse en una anterior exposición en la Galería Fernando Pinós.

En la actual, aparecen algunos de los personajes que se apoderaron de sus dibujos, siendo especialmente impecable con los diferentes alcaldes que tuvo Barcelona. El funcionamiento de las instituciones fue una de las grandes obsesiones de Brunet quien no dudó en denunciar la corrupción que suponía la compra de votos a cualquier precio, ya fuera por dinero o por un plato caliente.

Especialmente duro fue, por ejemplo, en una pieza para «El Diluvio Ilustrado», de 1907, en el que vemos a una anciana España embarazada y débil que carga con problemas como los diferentes terrorismos, la subida de los precios, el hambre, las malas cosechas o el contrabando. Tampoco escaparon a su sátira políticos como Francesc Cambó, José Canalejas o un Maura vestido de capuchino.