Cataluña

El congreso religioso que dio nombre a un barrio de Barcelona

A finales de los años 40, la Iglesia compraba 16 hectáreas a la familia Ros i Ramis

La Torre Rosa de Barcelona, un ejemplo de arquitectura indiana en la capital catalana
La Torre Rosa de Barcelona, un ejemplo de arquitectura indiana en la capital catalana FOTO: La Razón (Custom Credit)

En uno de los extremos del distrito de Sant Andreu de Barcelona se levanta un barrio con un nombre y una morfología particular: el Congrés i els Indians. A comienzos del siglo XX, el Eixample, que había servido para unir varios pueblos periféricos con el centro histórico de Barcelona, era ya una realidad. Pero la capital catalana, ajena a las turbulencias sociopolíticas de la época, seguía creciendo. De hecho, fue, durante buena parte la historia de España la ciudad más poblada de la península.

Entre las urbanizaciones de Camp de l’Arpa, el Clot y, entonces, San Andrés del Palomar, era todo campo, salpicado por masías y torres que los indianos se habían hecho construir a su vuelta. Ya tenemos la mitad del nombre. Pocos ejemplos se conservan de estas construcciones aunque algunas han sobrevivido con cierto renombre como la Torre Rosa. A finales de los años cuarenta, un nuevo actor inmobiliario hacía acto de presencia ante la incapacidad de las administraciones y del sector privado de satisfacer la demanda de vivienda. El Patronato de Viviendas del Congreso Eucarístico compraba las 16 hectáreas y media de Can Ros a la familia Ros i Ramis. No en vano, en 1952 Barcelona se disponía a organizar  el XXXV Congreso Eucarístico Internacional.

Se escogió el proyecto de urbanización elaborado por los arquitectos Josep Soteras Mauri, Antoni Pineda y Carles Marquès, y el Ayuntamiento aprobó, en febrero de 1953, el plan parcial de ordenación del barrio.

Los ejes centrales de esta urbanización fueron las plazas del Congrés Eucarístic y del Doctor Modrego. La parroquia de Sant Pius, que preside la plaza del Congrés, ya estaba incluida en la urbanización, pero no se construyó hasta más tarde. Junto a la parroquia se ubicaron dos escuelas —una de niños y otra de niñas—, conocidas como La Salle Congrés y las Teresianes (actualmente Escuela Arrels). La primera entrega de viviendas se hizo en 1952 y la última manzana de casas, que eran de una calidad un poco superior al resto, en los años 1967-1968. El conjunto incluía un complejo de 3 000 viviendas, 300 locales comerciales, una iglesia (parroquia de San Pío X) y diversos servicios y equipamientos escolares, deportivos y culturales.

En el resto de la ciudad condal también se realizaron diversas reformas, como la apertura de las avenidas Príncipe de Asturias e Infanta Carlota (actualmente de Riera de Cassoles y de Josep Tarradellas, respectivamente). Se colocó una fuente monumental en el cruce de la Gran Vía de las Cortes Catalanas con el paseo de Gracia, obra también de Josep Soteras. Se ajardinó la plaza de Calvo Sotelo (actualmente de Francesc Macià), con un proyecto de Nicolau Maria Rubió i Tudurí. En la plaza de Cataluña se instaló provisionalmente un pilar de 35 m de altura coronado por una cruz, que se iluminaba por la noche, rodeado de astas con las banderas de todos los países participantes. También se instaló en la avenida Diagonal el Monumento a los Caídos, obra de los arquitectos Adolf Florensa y Joaquim Vilaseca y del escultor Josep Clarà (en 2001 la escultura fue trasladada al MNAC y el monumento derribado en 2005).

El XXXV Congreso Eucarístico Internacional tuvo lugar en Barcelona en 1952, durante el pontificado de Pío XII. Sucedió al congreso celebrado en 1938 en Budapest (Hungría), después del parón provocado por la Segunda Guerra Mundial, y fue el segundo celebrado en España tras el XXII Congreso Eucarístico Internacional de Madrid de 1911.

El Congreso se celebró entre el 27 de mayo y el 1 de junio de 1952 bajo el lema La Eucaristía y la Paz. Fue promovido por el obispo de Barcelona, Gregorio Modrego, y fue uno de los eventos más relevantes de la historia de la diócesis de Barcelona. Participaron 77 países y 300 000 congresistas, entre ellos 12 cardenales, 302 arzobispos, obispos y abades y 15 000 sacerdotes, religiosos y seminaristas. Entre otros actos, hubo una ordenación de 820 presbíteros en el estadio de Montjuïc, la más multitudinaria de la historia.1 Asistió al Congreso el dictador Francisco Franco, que llegó el 28 de mayo a bordo del crucero Miguel de Cervantes, junto a su esposa Carmen Polo.

Así, entre las casas de los americanos y la reunión religiosa quedó conformado en actual barrio del Congrés i els Indians. Los límites de este barrio son las calles de Alexandre Galí, de Ramon Albó, de la Riera de Horta, de Concepción Arenal, de Garcilaso, de Felip II y de Puerto Príncipe.