Cataluña

Drogodependencia

De los narcopisos a la calle, Barcelona recoge 4.000 jeringuillas cada mes en Ciutat Vella

El Ayuntamiento quiere trasladar el punto de atención a toxicómanos para minimizar daños

Un agente de la Guardia Urbana de Barcelona vigila las calles del barrio de Gracia en plenas fiestas.Lorena Sopêna / Europa Press
Un agente de la Guardia Urbana de Barcelona vigila las calles del barrio de Gracia en plenas fiestas.Lorena Sopêna / Europa Press Lorena Sopêna Europa Press

El Raval de Barcelona siempre ha tenido un carácter ingobernable para las administraciones. Ha resistido los embates gentrificadores gracias a su asociaciones vecinales pero también ha sido el caldo de cultivo de los bajos fondos barceloneses. Hasta hace no mucho, los narcopisos eran la palabra de moda en el barrio. Y lo que podría haber sido una historia de éxito policial, se han cerrado casi todos, ha devenido en nuevos problemas para el barrio.

La metáfora de la manta corta, o bien te tapa los pies o bien, la cabeza, sirve para ilustrar esta situación. Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona han desmantelado 56 puntos de venta de droga desde enero hasta agosto de este año en el distrito de Ciutat Vella, mayoritariamente en el barrio del Raval , y han detenido a 59 personas vinculadas con delitos de salud pública por tráfico de drogas en torno a estos domicilios. El barrio alcanzó su límite de paciencia respecto a los narcopisos en 2018. Desde entonces, las constantes operaciones policiales los han eliminado casi por completo, para sosiego de los vecinos. El consumo de drogas, sin embargo, se ha trasladado a la calle ante la ausencia de este tipo de locales. La manta corta.

En este sentido, Batlle defendido que “es necesaria una atención prioritaria en Ciutat Vella” y más efectivos policiales (en concreto de los Mossos), más tareas de investigación, y ha exigido la implicación del poder legislativo. Actualmente se están investigando una decena de domicilios en el distrito donde se sospecha que se están desarrollando actividades relacionadas con el tráfico de drogas, donde realizarán intervenciones policiales con orden judicial para desmantelarlos.

La recolección de jeringuillas por las calles de Ciutat Vella da buena cuenta del problema. El regidor de Ciutat Vella, Jordi Rabassa, en declaraciones a Betevé, ha explicado que en estos momentos se están recogiendo el doble de jeringuillas que en febrero: “Recogíamos dos 2.000 y ahora recogemos unas 4.000 al mes”. Sin embargo, ha añadido que según los datos que les facilita la Agencia de Salud Pública tanto el número de personas atendidas en los centros de salud como la cifra de jeringuillas recogidas “están al nivel de 2019. En los últimos meses se ha incrementado , pero en enero se recogían menos”. Rabassa también ha querido responder con cifras la sensación de inseguridad que denuncian los vecinos: “Los delitos en Ciutat Vella han disminuido un 22 por ciento respecto a 2019″, ha dicho.

No obstante, pese a las cifras, los narcopisos pueden volver a ser una realidad en cualquier momento. De hecho, en el Raval hay 400 pisos vacíos, que suponen un caramelo para las mafias, que los ocupan ilegalmente. Muchos de estos inmuebles, además, son propiedad de grandes tenedores, que se desentienden. “Es un escándalo la inhibición de los grandes tenedores en cuanto a sus responsabilidades como propietarios. Posibilitan estos empleos, y la policía tiene la sensación de ir a vaciar el mar a cucharadas”, denuncia el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle.

Rabassa, a su vez, se ha comprometido a trasladar antes de que acabe el mandato el centro de reducción de daños de la calle de Robador, uno de los puntos donde las personas drogodependientes pueden ir a recoger jeringuillas y objeto recurrente de quejas vecinales. Según Rabassa, no es el espacio idóneo por la estrechez de esta calle del barrio.

La nueva localización del centro, aún por determinar, será también en el Raval: “Vamos a buscar un lugar donde trasladar este centro de reducción de daños. Confío en poder tener una propuesta en los próximos meses, antes de final de mandato”, ha dicho Rabassa. Lo que también ha querido dejar claro es que el servicio “debe estar en el Raval porque es donde la Agencia de Salud Pública nos dice que es necesario”. Rabassa no ha querido avanzar posibles ubicaciones: “Debemos ir hacia la compra de un espacio y eso es complicado”. El concejal de Ciutat Vella también ha querido recordar que Barcelona es la única ciudad en España que hace recuento de jeringuillas.