Cataluña

Gana Illa, ERC manda

El independentismo sale reforzado y obtiene mayoría absoluta pese a la victoria de los socialistas en Cataluña. Sánchez recoge el «efecto Illa» y Casado se enfrentará a la presión de los barones para hacer cambios

El candidato a la presidencia de la Generalitat por el PSC, Salvador Illa, valora los resultados electorales en la sede del Partido Socialista en Barcelona. El PSC ha ganado, en votos, las elecciones en Cataluña.
El candidato a la presidencia de la Generalitat por el PSC, Salvador Illa, valora los resultados electorales en la sede del Partido Socialista en Barcelona. El PSC ha ganado, en votos, las elecciones en Cataluña.Toni AlbirEFE

Las elecciones catalanas dejan un escenario confuso en cuanto a los pactos postelectorales. Hay amenaza de bloqueo y, además, con la carga de una caída histórica de la participación, más de 22 puntos con respecto a 2017, que abre obligados interrogantes sobre un voto condicionado por el hartazgo político, pero también por el miedo al contagio de la pandemia. La mitad de los catalanes se quedaron en casa.

Aun así, el bloque independentista, ERC, JxCat y la CUP, alcanza la mayoría absoluta, refuerza su poder y podrían reeditar un Gobierno soberanista. Superan el 50 por ciento de los votos, y esto será un fuerte elemento de presión sobre Madrid. Vox arrasa a PP y Cs, y se quedan como cuarta fuerza. Y los socialistas ganaron en votos y se quedaron empatados en escaños con ERC, en los 33 diputados.

Con casi triple empate entre PSC (33), ERC (33) y JxCat (32), lo más previsible de estos resultados es un Gobierno presidido por ERC, y que el ex ministro Salvador Illa, el candidato socialista, tenga la victoria moral, pero se vaya a la oposición. Aunque como fuerza más votada, intentará la investidura para obligar a que se retraten los constitucionalistas y ERC. Para gobernar necesitaría los «síes» de Esquerra y de En Comù Podem.

El «efecto Illa» ha funcionado, en todo caso, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, puede apuntarse el éxito de los buenos resultados de su candidato, a la espera de cómo quedan los pactos postelectorales.

ERC puede gobernar con el apoyo de JxCat, en coalición, o en solitario, con un pacto con el PSC desde fuera del gobierno, que fortalezca la estabilidad de España. Ésta es la jugada que buscaba Moncloa para que ERC mantuviese la colaboración en Madrid. Pero parece imposible.

Mismos objetivos secesionistas, pero por distintos caminos: el de JxCat, por la vía del choque y la tensión con Madrid; mientras que los de Oriol Juqueras sometían a examen su enmienda parcial a la vía del 1-0 y a su estrategia de colaboración y acuerdos con Sánchez en Madrid, sin renunciar al independentismo. Gana Oriol Junqueras, desde la cárcel, pero no pierde Carles Puigdemont, desde Waterloo.

Con estos resultados, Sánchez consigue que no vuelen por los aires en primera instancia los acuerdos de investidura ni su estabilidad en el Parlamento. Desde que se abrió la Legislatura nacional, ERC y JxCAT han mantenido una abierta política de confrontación en el Congreso con vistas a confrontar después sus proyectos en las elecciones autonómicas. Ahora Moncloa puede buscar el intercambio de apoyos con ERC con un doble instrumento: la negociación de la reconstrucción económica y los indultos de los líderes independentistas condenados por el Tribunal Supremo. Aunque el primer mensaje de ERC fue reivindicar la autodeterminación y la amnistía.

En la derecha el panorama está mucho más claro. El batacazo de Ciudadanos (Cs), no por previsible, deja de convulsionar a la formación a nivel nacional. Cataluña es la cuna de la formación naranja y anoche escribió el principio de un epitafio que Inés Arrimadas sólo puede corregir si consigue que sus diez escaños en el Congreso lleguen a tener alguna relevancia en la gobernabilidad nacional. Si no es así, su camino hacia la irrelevancia, que dan por hecho en el PP, tendrá difícil marcha atrás.

Arrimadas pagó anoche los errores de la gestión de una victoria histórica en las anteriores elecciones, no porque no se presentara a una investidura imposible, si no por la utilización de aquel triunfo para hacer política a nivel nacional, en una huida hacia Madrid que no ha sido entendida por el electorado catalán. Inutilidad que explica estos resultados: 6 escaños.

Pero la ventaja que Ciudadanos deja a los populares no compensa el agujero que a éstos les hace Vox. Para los de Abascal se vaticinaba un resultado muy bueno, pero ha sido incluso mejor al alcanzar los 11 escaños y una suma de votoss que casi dobla los de Ciudadanos y los del PP. Este auge se debe, precisamente a la catástrofe de Pablo Casado y de Inés Arrimadas.

Los populares empeoran su actual representación y se quedan en 3 diputados. Así, PP y Cs se enfrentan al peor escenario imaginable con sus efectos a nivel nacional. Las consecuencias están todavía por ver.

Mientras los «comunes» salvan los muebles y Jessica Albach consigue retener los ocho diputados de la última Legislatura.

La primera reacción de JxCat fue presionar hacia el Gobierno independentista con ERC. Y Oriol Junqueras se hizo esperar en la noche, pero lo primero que hizo fue resaltar que por primera vez los partidos secesionistas superaban el 50 por ciento de los votos, además de recordar el referéndum ilegal del 1-0, la autodeterminación y la amnistía,. «Grandes consensos para reconstruir la independencia», defendió Junqueras. La primera exigencia fue votar en un referéndum y sentarse en la mesa de partidos.

ERC y JxCat vienen de una etapa de fuerte confrontación y con irreconciliables diferencias personales, pero los primeros mensajes indican una clava voluntad de buscar un programa secesionista y tensar de nuevo la cuerda con Madrid.