Cataluña

Huele que apesta a indultos en Cataluña

GRAF2956. BARCELONA, 21/05/2021.- El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès durante la segunda jornada del debate de investidura celebrada en el Parlament este viernes. EFE/Alberto Estévez POOL
GRAF2956. BARCELONA, 21/05/2021.- El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès durante la segunda jornada del debate de investidura celebrada en el Parlament este viernes. EFE/Alberto Estévez POOLAlberto EstévezEFE

Los separatas catalanes siguen empeñados en tropezar una y otra vez contra la piedra del error. Como la suma de ERC+Junts+CUP llegó al 51 por ciento en las últimas autonómicas, han sacado la conclusión de que Cataluña se ha vuelto independentista, motivo por el cual se sienten compelidos a emprender otra vez el mismo camino de la separación del resto del Estado. Olvidan que la abstención en esos comicios no tuvo parangón, como consecuencia de la pandemia, y que como los que nunca se abstienen son los indepes, el resultado electoral fue equívoco en la medida en que reflejó en exceso el voto secesionista y muy en menor medida el de los partidarios de la Constitución. Grave conclusión, porque se van a empeñar de nuevo en tomar medidas claramente sectarias, representativas de un sector de la población, pero no de la totalidad.

Pere Aragonés puede estar contento porque las huestes de Puigdemont le han dado finalmente el plácet y le han apoyado en su investidura como nuevo president. Pero probablemente la satisfacción le va a durar poco, cuando vea cuán complicado resulta compatibilizar los designios extremos de una formación antisistema como la CUP con los planteamientos conservadores de JxCat, herederos de la derecha pujoliana más capitalista. Les une la palabra “independencia”, pero sólo eso. En todo lo demás gobernarán chocando a diario como ya les pasó la anterior legislatura. De manera que, dado que sólo les cohesiona la secesión, tratarán de dejar a un lado todo lo importante para dedicarse de nuevo y con reiteración a aprobar planteamientos enfocados a la separación de España.

¿Quieren eso los catalanes hoy? Encuestas publicadas estos días dicen claramente que no. Los ciudadanos de Cataluña piden: 1) libertad para poder emprender y retomar sus vidas tras el zarpazo económico de la pandemia; 2) poder trabajar en libertad sin que las administraciones les masacren a impuestos, y 3) tener una clase gobernante que se ocupe de sus problemas de verdad más allá de las entelequias secesionistas que no les interesan.

Quieren, en fin, lo que ha dicho Sánchez Llibre: un Ejecutivo autonómico que se centre en la recuperación, capaz de tomar medidas para toda Cataluña, no solo para una parte, que avance en políticas de pacto, acuerdo y convivencia para salir de la crisis.

Algo que como planteamiento está muy bien, pero que no es lo que tienen en la cabeza Aragonés y Puigdemont, empeñados en volver a las trincheras. De modo que estamos abocados de nuevo a meses de esterilidad, reproches contra Madrid, artillería declaratoria de grueso calibre para pedir que los presos golpistas salgan ya, que Sánchez convoque de nuevo la Mesa por la Autodeterminación, que el Estado permita un referéndum legal sobre el derecho a decidir.

La cuestión está en saber si Moncloa quiere entrar en este juego o por el contrario está dispuesta a aguantar la presión. El problema es que el PSOE sin ERC no puede gobernar en España durante mucho tiempo. Por eso es tan relevante saber lo que finalmente hará Pedro Sanchez con los golpistas. Porque aquí huele que apesta a indultos. Ver para creer.