Sociedad

Cuando Estados Unidos se asustó de una pasta de dientes

Los espías estadounidenses se asustaron cuando vieron a los alemanes reunir material radiactivo durante la Segunda Guerra Mundial. Menos mal que era para hacer pasta de dientes radiactiva.

Anuncio en alemán de la pasta de dientes radiactiva Doramad.
Anuncio en alemán de la pasta de dientes radiactiva Doramad.Wikipedia

A veces en la historia hay momentos de tensión oculta, invisible a los medios de comunicación y a la sociedad de la época. Pequeños momentos en los que los líderes de un país aguantan la respiración esperando que no suceda lo peor. Un buen ejemplo fue la segunda Guerra Mundial, durante la cual, una campaña de marketing jugó una muy mala pasada a Estados Unidos, haciéndoles pensar que Alemania había conseguido una bomba atómica.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos trabajaba a contrarreloj para crear la primera bomba atómica gracias al Proyecto Manhattan. En él, los mejores investigadores del país pasaban los días inmersos en los cálculos que les permitirían entender el proceso de fisión nuclear lo suficiente como para crear una bomba.

El problema era que la fisión nuclear ya era un fenómeno conocido por la comunidad científica, así que realmente cualquier país con los recursos y el interés adecuado podrían llegar a investigar cómo fabricar su propia bomba atómica. Estados Unidos quería ser el primero, pero realmente era una carrera a la que podrían haberse sumado Alemania o la Unión Soviética.

Para conocer el estado de los posibles programas nucleares de otros países, Estados Unidos juntó a un equipo formado por espías y científicos, dedicado a viajar por Europa sin sede fija, comprobando los avances alemanes y rusos, y a ser posible saboteándolos o ralentizándolos. En los archivos desclasificados se le conoce como Operación Alsos. El nombre viene de un juego de palabras, ya que alsos significa arboleda en griego y grove en inglés, igual que el apellido del General Leslie Groves, director del proyecto Manhattan.

Miembros de la Operación Alsos durante una de sus misiones
Miembros de la Operación Alsos durante una de sus misionesWikipedia

El susto de Alsos

La misión Alsos se estableció en 1943, realizando diferentes misiones secretas por una Europa en la que los alemanes ganaban terreno poco a poco. Sus primeras observaciones mostraban que Alemania prácticamente no tenía un programa nuclear, lo que tranquilizó a los integrantes de Alsos. De repente, recibieron un mensaje muy preocupante de la inteligencia francesa: los alemanes estaban reuniendo grandes cantidades de material radiactivo.

El mensaje indicaba que una empresa alemana especializada en armas químicas llamada Auer-Gersellschaft, había extendido sus raíces en el territorio francés invadido por los alemanes, comprando cualquier fabrica dedicada a la depuración del torio, un elemento químico radiactivo.

En aquella época, el torio se utilizaba como un material incandescente en las lámparas de gas y se podía obtener de la monazita, un mineral bastante común. El interés de Auer por quedarse con todo el torio puede parecer una estrategia comercial sin importancia. El problema es que el torio es radiactivo, y si se bombardea con neutrones durante un mes se obtiene uranio enriquecido, perfecto para hacer una bomba nuclear.

Como es comprensible, este hecho alertó a Alsos, que siguió de cerca los movimientos de la empresa en Francia. Cuando París fue liberado en Agosto de 1944, sus espías corrieron a la sede central de Auer en Francia, deseosos de atrapar e interrogar a los directores. Llegaron demasiado tarde. Todos se habían fugado, pero no sin dar antes la orden de llevar todo el torio a su sede central en Alemania.

Sin saber dónde estaba el torio, Alsos desató todas las alarmas. Las fotos del presidente de la empresa y su secretaria fueron emitidas a todos los puestos fronterizos, que recibieron normas de arrestarlos a cualquier precio. Por suerte para Alsos, los dos fugitivos se habían quedado atrapados en Bélgica, que acababa de ser tomada por los aliados. Un guarda les reconoció en la frontera y los detuvo de manera discreta, llamando a Alsos para el interrogatorio. Al registrarlos encontraron documentos que indicaban los últimos movimientos de la empresa y el destino final de todo el torio robado.

Es difícil imaginar sus caras cuando comprobaron que el torio era para hacer pasta de dientes.

La fabulosa pasta de dientes radiactiva

Según los documentos confiscados, la empresa Auer ya estaba preocupada sobre la continuidad de la guerra y estaban empezando a pensar a medio plazo, buscando algún negocio químico que poder realizar en época de paz. Al sopesar entre las diferentes posibilidades, decidieron preparar todos los recursos disponibles para fabricar una pasta de dientes radiactiva con una alta concentración de torio.

No eran los primeros. Hoy en día sabemos que la radiactividad afecta negativamente a nuestra salud, favoreciendo la aparición de tumores y diversas enfermedades, pero hasta los años cincuenta los efectos eran desconocidos. Los materiales radiactivos se consideraban misteriosos y muchos publicistas se dedicaron a otorgarles propiedades especiales, como ser capaces de limpiar mejor los suelos o incluso de mejorar nuestra salud. Especialmente en los años veinte, era fácil ver productos como el maquillaje rejuvenecedor Thoradia (que como su nombre indica, estaba hecho con torio). O el tónico capilar Curie, que prometía ser capaz de curar la calvicie gracias a su contenido de radio, otro elemento químico radiactivo.

Europa tuvo su propia fiebre de la radiactividad en forma de productos cosméticos e incluso balnearios radiactivos, cuyas aguas eran calentadas usando radio, supuestamente, “mejorando las habilidades curativas de sus aguas”.

Por suerte, esta tendencia desapareció en Estados Unidos con el lanzamiento de una bebida energética llamada Radithor, muy popular debido a su pequeña concentración de radio. Tras una primera muerte en 1932, el gobierno estadounidense restringió el uso de materiales radiactivos en el consumo.

Sin embargo, eso no impidió que todavía se anunciaran como radiactivos algunos productos aunque ya no incluían nada peligroso en su composición. En los años cuarenta, uno de estos productos populares era la pasta de dientes Pepsodent, una marca americana que hizo una fuerte campaña de publicidad en Europa mostrándose como la pasta de dientes capaz de dejar los dientes extremadamente blancos gracias al iridio de su composición, otro material radiactivo.

Bote de la americana pasta de dientes Pepsodent, con un falso alto contenido en iridio.
Bote de la americana pasta de dientes Pepsodent, con un falso alto contenido en iridio.Wikipedia

Realmente la pasta Pepsodent no tenía iridio por la prohibición, pero la empresa alemana Auer notó la popularidad de la pasta de dientes y dedicó recursos a sacar su propia marca, enriquecida con todo el torio que pudieran encontrar aprovechando la guerra. Su marca Doramad fue todo un éxito en Alemania y el resto de Europa, incluyendo España, en la que fue anunciado en varios periódicos.

A pesar de la vergüenza de haber estado tan asustados por una pasta de dientes, los integrantes de Alsos enviaron un informe final a comienzos de 1945 confirmando que los alemanes no tenían un programa nuclear capaz de crear una bomba atómica a tiempo. A finales de la primavera de ese año, acabó la Segunda Guerra Mundial.

La misión Alsos continuó después de la guerra, su objetivo seguía siendo detectar los avances de los programas nucleares de otros países, aunque esta vez se centraron en la cada vez más poderosa Unión Soviética. A través de sus misiones, evitaron que el material radiactivo alemán llegara a manos soviéticas. El único material radiactivo que no lograron parar fue el que provenía de la pasta de dientes.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • La pasta de dientes Doramad estuvo comercializada prácticamente durante toda la Segunda Guerra Mundial y unos pocos años más adelante. Después, la prohibición del uso de materiales radiactivos en el consumo se extendió en Europa y desapareció. Actualmente hay una gran regulación para el uso controlado de materiales radiactivos debido a su toxicidad.
  • La Alemania nazi tenía programa nuclear, pero mucho menos desarrollado que el americano debido a sus continuos sabotajes e interferencias. Cuando Estados Unidos tuvo su primera bomba atómica a los alemanes todavía les quedaba mucho para lograrlo.

REFERENCIAS: