La otra cara de la pandemia: Los sectores que salen más reforzados

Con la crisis sanitaria, la mayoría de nuestra producción ha descendido notablemente llegando a la inactividad en algunos sectores. Sin embargo, una pequeña parte de nuestro motor no solo no ha frenado, sino que lleva tres meses a pleno rendimiento. Esta es la otra cara de la pandemia

Banco Santander, a través de sus diferentes iniciativas, ha contribuido a garantizar las actividades esenciales, volcándose con aquellos sectores que más lo necesitanBanco Santander

Hace unos meses, nuestro país, junto a una gran parte del mundo occidental, reducía la marcha hasta prácticamente el paro total. El teletrabajo se instauró como la norma en la mayoría de las empresas que podían seguir ejerciendo su labor. En aquellas que no, los expedientes de regulación temporales de empleo (ERTE) y la suspensión de su actividad ha sido lo habitual.

Sin embargo, en algunos sectores, la demanda se ha mantenido e incluso ha aumentado remarcablemente en ciertos casos con respecto a la “vieja normalidad”. Este es el caso de los considerados “servicios esenciales”, que han tenido que demostrar una fortaleza inusitada en estos momentos tan difíciles en los que toda la sociedad dependía de ellos.

Luchando en primera línea

Si la mayoría de los gobiernos europeos llamaban al confinamiento, los supermercados y tiendas de alimentación y abastos han seguido desempeñando su labor para que pudiésemos cumplirlo. De este modo, han conseguido que sus estanterías hayan estado siempre llenas para que nuestro carrito de la compra no se viera afectado y pudiéramos seguir en casa con normalidad.

Esto hubiera sido imposible sin una cadena de trabajo que ha funcionado con increíble precisión, gracias a todas las personas reponedoras, cajeras y encargadas de los establecimientos, pero también a los profesionales de la distribución y la logística que han abastecido los establecimientos de toda nuestra geografía.

Tampoco se habría dado sin los trabajadores del campo y agricultores que no han parado ni un minuto durante la emergencia sanitaria. Gracias a su labor esencial, la agricultura y la ganadería han continuado trabajando para que los españoles pudiésemos alimentarnos, incluso a veces sin una repercusión real en sus beneficios.

Es por este motivo que muchas empresas han entendido el valor social que la situación exigía y han buscado asistir a estos profesionales para que pudieran seguir desempeñando su trabajo durante la crisis de la COVID-19. Entre ellas, Banco Santander ha contribuido a garantizar esta actividad esencial y se ha volcado con el sector agroalimentario.

Entre las propuestas de la entidad, los profesionales de la agricultura y la ganadería pueden beneficiarse de financiación para campañas asociadas a su actividad, como, por ejemplo, la cosecha de uva y aceituna en esta temporada o la reciente Campaña del Cereal, lanzada por Santander para apoyar a empresas, Cooperativas agroalimentarias y productores. El banco ha lanzado también una línea de financiación I+D+I AGRO con el fin de que todo el sector tenga acceso a profesionalizar sus explotaciones agrícolas, mediante el análisis de factores como la tierra o el clima y saber de esta forma qué planta es la que mejor se adapta o poder hacer un uso eficiente del agua, para así obtener un mayor rendimiento y optimizar los costes.

Uno de sus grandes fondos es Santander Agro, que asegura la continuidad de los profesionales de ambos sectores ante riesgos no controlables como la destrucción de la cosecha por determinadas condiciones meteorológicas, la posibilidad de enfermedad de los animales o la avería en maquinaria.

Impulsando soluciones desde la ciencia

Otro campo que ahora mismo resulta crucial y que está creciendo a pleno rendimiento es la investigación. La mayoría de los esfuerzos desde el ámbito científico se dirigen de lleno hacia una sola dirección: la consecución de una vacuna que nos proteja del coronavirus y nos permita tener esa inmunidad de la que tanto se habla.

No obstante, estos esfuerzos requieren de un tiempo para probar su efectividad y, por tanto, es crucial que todos los trabajos investigativos que se están llevando a cabo cuenten con la financiación necesaria para estudiar y probar con vacunas y tratamientos.

Conscientes de la urgencia de la situación, Banco Santander creó el pasado mes de marzo el Fondo Solidario Juntos, con una cantidad inicial de 25 millones de euros y la intención de contribuir activamente en las necesidades inmediatas de aquel momento, como eran la adquisición de equipamiento y material médico y sanitario.

Hoy continúa sirviendo de respaldo a todos los proyectos y trabajos de investigación encaminados a combatir el coronavirus a través de aportaciones y donaciones a las instituciones correspondientes, con más de 54 millones recaudados.

Colaborando con la primera línea en ciencia

Así, este apoyo económico ha llegado a multitud de proyectos con mucho potencial.

Entre ellos, se encuentran estudios como el que está llevando a cabo el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, que ha recibido hasta 100.000 euros de dotación. En este proyecto, el CNIC, dirigido por el Dr. David Sancho, está probando el uso de MV130 -una preparación que contiene varias bacterias inactivadas y que previene la mortalidad en infecciones virales respiratorias- para mejorar la capacidad de generar una respuesta inmunitaria de las futuras vacunas de la COVID-19.

Por su lado, la Fundación Galega de Medicina Xenomica y el Centro Nacional de Genotipado (Universidad de Santiago) están trabajando juntos en un proyecto de investigación, con el Dr. Ángel Carracedo, director de la Fundación y uno de los más relevantes expertos en genética de nuestro país, al frente.

Este proyecto investigativo busca estudiar los determinantes genéticos y biomarcadores genómicos de riesgo que puedan predisponer a una infección más grave por el coronavirus. De esta forma, los profesionales sanitarios serían capaces de augurar en qué casos el virus puede pasar sin síntomas y en cuáles podrá ser un riesgo alto real. Para su financiación, han contado con una aportación de 100.000 euros desde el Fondo Solidario Juntos.

Por último, el hospital materno-infantil Sant Joan de Déu de Barcelona está inmerso en el proyecto de investigación que está detrás de “Kids Corona” y que ha recibido 200.000 euros de aportación desde el fondo. Este estudio tiene como punto de partida las evidencias que apuntan a que tanto embarazadas como niños están particularmente protegidos frente al coronavirus.

En palabras de Juanjo García, coordinador de Kids corona y Jefe de Pediatría del Hospital Sant Joan de Déu, “el objetivo final es descubrir cuáles son los factores que protegen a los niños y encontrar un tratamiento que permita extender a la población adulta la protección natural que tienen los menores ante la Covid-19. Creemos que los niños son la clave para vencer esta pandemia”.

Con estos tres proyectos, queda de relieve el compromiso que instituciones como Banco Santander tienen en la acción contra el virus. En total, son más de 100 millones los que la entidad va a destinar en todo el mundo a iniciativas solidarias que ayuden a superar la emergencia sanitaria.