Efectos de la lluvia engelante sobre unas bayas.
Efectos de la lluvia engelante sobre unas bayas. FOTO: Vvenka1 Creative Commons

La lluvia engelante, el peligroso fenómeno meteorológico con el que podría sorprendernos Filomena

Cuando las condiciones son las adecuadas, puede producirse la lluvia engelante, la cual se congela al entrar en contacto con superficies frías y crea una capa lisa y helada que puede llegar a ser peligrosa.

Estamos viviendo un invierno especialmente crudo. Los últimos años nos han malacostumbrado a temperaturas más moderadas, en parte debido al proverbial cambio climático. Por desgracia, esta vuelta a los inviernos de antaño no se debe a que hayamos conseguido revertir el problema climático que nos amenaza, sino a motivos mucho más triviales. Hemos de entender que existe una diferencia entre clima y tiempo. El tiempo es el estado de la atmósfera en un momento y ubicación determinados, mientras que el clima es la media del tiempo atmosférico registrado durante un largo periodo de, por ejemplo, dos o tres décadas. El clima de nuestra península no se ve apenas afectado por este invierno excepcional y, por desgracia, podemos continuar diciendo que el clima de España sigue caldeándose a pesar del frío de estos meses.

Lo que estamos presenciando pertenece al dominio del tiempo atmosférico, a cambios más puntuales. Concretamente, estamos viviendo un cúmulo de fenómenos meteorológicos difíciles de desgranar, pero que (simplificándolo mucho) podríamos rastrear hasta un anticiclón que tuvo lugar en el Atlántico Norte. Para comprenderlo debemos de recordar que, por ligero que parezca, el aire pesa y sobre nuestras cabezas hay kilómetros y kilómetros de aire. Todo este peso ejerce una presión y esta no es siempre la misma. A veces se producen regiones de la atmósfera cuya presión es ligeramente mayor a la de sus alrededores (superiores a 1016 milibares) y a las cuales llamamos anticiclones. Estas presiones empujan masas de aire desde el anticiclón hacia su periferia, y en este caso el anticiclón del Atlántico Norte nos ha enviado una masa de aire frío que ha contribuido a bajar las temperaturas. No obstante, esto es tan solo el comienzo, porque están por llegar las nevadas y puede que tras ella nos sorprenda otro fenómeno tan bello como peligroso.

Llega la nieve

Las previsiones meteorológicas parecen estar de acuerdo en que en unas horas comenzará a nevar de forma atípica. La nieve cubrirá zonas de la península que llevaban muchos años sin ver el blanco manto del invierno y el motivo, como casi siempre que ocurre algo excepcional en meteorología, parece estar en una confluencia de sucesos diferentes. La masa de aire polar que ha llegado durante estos meses ha paliado parte de su sequedad tomando humedad a su paso por la cornisa cantábrica, pero no lo suficiente como para traer nieve a toda la península.

Para que se forme la nieve es necesario que la humedad contenida en las nubes se adhiera a pequeñas partículas de polvo formando minúsculas gotas y que estas se enfríen súbitamente, cristalizándose en diminutos copos de nieve. Si las nubes son relativamente chatas, y no hay corrientes de aire ascendentes, es de esperar que el hielo precipite como copos y no como granizo, pero en cualquier caso es absolutamente necesario la presencia de estos dos factores: humedad y bajas temperaturas.

La clave para entender las nevadas que se avecinan se haya hacia el sur, en una masa de aire cálido y muy húmedo que asciende, en parte succionado por las bajas presiones atmosféricas de la borrasca Filomena que tenemos sobre nuestras cabezas. Al chocar esta masa de aire cálido y húmedo con el aire frío que lleva tiempo instalado en la península, es de esperar que esta humedad se enfríe rápidamente precipitando como nieve en grandes cantidades. Este es el motivo (grosso modo) por el que los meteorólogos estiman que las nevadas se quedarán en el centro de la península hasta el viernes día 8, cuando tal vez amainen antes de recrudecerse. No obstante, esa pausa en las nevadas no será el fin de Filomena, porque nos depara todavía la lluvia engelante.

Un traje de hielo

Hacia finales de esta semana, la temperatura de las capas medias de la atmósfera se moderará los suficiente (por encima de los 0ºC) como para que la nieve formada en las capas altas se funda al llegar a ellas, convirtiéndose de nuevo en agua líquida y precipitando como lluvia. No obstante, las capas bajas de la atmósfera seguirán frías, al igual que la superficie del terreno, por lo que cuando estas gotas de lluvia (ligeramente por encima de los 0ºC) caigan al frío suelo, es probable que se congelen al instante, formando una película helada que podría cubrir carreteras, árboles y todo tipo de mobiliario. Se trata de lluvia engelante, y no es lo mismo que escarcha, forma una cobertura “perfectamente” lisa y especialmente resbaladiza. De hecho, la capa helada que forma en torno a algunos objetos puede llegar a ser tan gruesa que su peso haga colapsar el cableado eléctrico de algunos núcleos urbanos, aderezando la borrasca con algún que otro apagón. Por supuesto, estos serían casos extremos poco probables, siendo el peligro más frecuente los accidentes de tráfico y las caídas.

Por supuesto, las previsiones son eso, previsiones, y por precisas que sean el tiempo atmosférico es eminentemente caótico. Deberemos esperar hasta el mismo viernes 8 para saber qué nos depara el viernes 8. Eso sí, por si acaso llegar la lluvia engelante, nunca está de más conducir con cautela.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Las previsiones meteorológicas tienen mala fama, pero la mayoría de los fallos e inexactitudes no son culpa de los meteorólogos, ni siquiera de las técnicas que usan para emitir sus predicciones. Se deben, en realidad, a la propia naturaleza caótica del tiempo atmosférico. Hay tantos factores interaccionando entre sí de forma no lineal que cualquier pequeña imprecisión en nuestras tomas de datos hará que nuestras predicciones vayan difiriendo más y más a medida que tratemos de adentrarnos en el futuro. Una previsión de aquí a unas horas será, por lo tanto, más precisa que cualquier intento de vaticinar el tiempo que hará dentro de cuatro semanas.

REFERENCIAS (MLA):