¿Por qué nuestros labios son de un color diferente al resto de nuestro cuerpo?

La extrema sensibilidad de los labios permite que seamos capaces de amamantar a nuestros hijos y que podamos comer, besar o articular el lenguaje de forma eficaz

Los humanos somos los únicos mamíferos cuyos labios se encuentran permanentemente al descubierto | Fuente: Dreamstime
Los humanos somos los únicos mamíferos cuyos labios se encuentran permanentemente al descubierto | Fuente: Dreamstime FOTO: Dreamstimes

Usar los labios para mamar del pezón de nuestras madres es una de las primeras y más primitivas habilidades de casi cualquier mamífero... es algo innato. Un comportamiento tan importante que de él depende nuestra supervivencia. Es este reflejo de succión”, junto con otra respuesta primitiva conocida como reflejo de búsqueda, lo que permite que los labios de las crías se sientan tentados a succionar cualquier cosa que roce sus labios o sus mejillas. Es decir, que en el elaborado baile entre una madre y su cría, los labios ocupan un lugar central.

El “reflejo de succión” y el “reflejo de búsqueda” son posibles gracias a la extrema sensibilidad de los labios | Fuente: Pixabay
El “reflejo de succión” y el “reflejo de búsqueda” son posibles gracias a la extrema sensibilidad de los labios | Fuente: Pixabay FOTO: PIXABAY

Por eso, la mayoría de los mamíferos tienen labios... aunque los de cada especie sean diferentes y tengan sus propias cualidades características. Los humanos -por ejemplo- estamos solos en la categoría de aquellos mamíferos que tienen los labios permanentemente al descubierto. Y esta es sólo una de las muchas rarezas que se esconden detrás de nuestros labios. Otra rareza que también es muy interesante, es el hecho de que los labios humanos adquieran esos tonos rojizos tan característicos.

¿Por qué los labios son de color rojo?

En realidad, el hecho de que los labios humanos tiendan hacia estas tonalidades tiene una explicación muy sencilla. A diferencia de lo que sucede en el resto de la piel de nuestro cuerpo, la de los labios humanos tiene únicamente entre 3 o 5 capas de piel… mientras que la del resto del rostro puede llegar a tener 16 capas. Esto, que permite que labios sean unos pedazos de tejido extremadamente sensibles, también provoca que tengan un tono diferente al resto de nuestro cuerpo.

Tal y como explica Noël Cameron, profesor de biología humana de la Universidad de Loughborough (Reino Unido), “los labios contienen menos melanocitos. Debido a esto, a través de la piel de los labios aparecen vasos sanguíneos, lo que lleva a que su color rojo sea notorio”. En el caso de las personas con la piel oscura, esta falta de capas de piel es menos marcada porque “la piel de los labios contiene más melanina y por lo tanto es visualmente más oscura”. Pero esto no significa -en absoluto- que sus labios sean menos sensibles.

El experto también explica que los labios “contienen alrededor de 1 millón de terminaciones nerviosas y por eso mismo son tan sensibles a los cambios ambientales”. Esta característica permite, no sólo que seamos capaces de amamantar a nuestros hijos, sino que también podamos comer, besar o articular el lenguaje de forma eficaz. Todas estas actividades, que son esenciales para los seres humanos, son posibles gracias a la extrema sensibilidad de los labios.

Los labios contienen alrededor de 1 millón de terminaciones nerviosas, lo que permite que podamos realizar muchas funciones biológicos esenciales
Los labios contienen alrededor de 1 millón de terminaciones nerviosas, lo que permite que podamos realizar muchas funciones biológicos esenciales FOTO: Cortesía de Ríos&Toth (nombre del dueño)

Un buen ejemplo de la importancia de la sensibilidad de los labios humanos, es lo que ocurre en la parte del cerebro encargada de procesar la información del tacto, que es el “giro poscentral”. Todas las sensaciones táctiles del cuerpo se envían a esta región cerebral para ser procesadas. Y dentro de esta sección del lóbulo parietal, cada parte del cuerpo tiene su propia subdivisión... que será más grande o más pequeña en función de la densidad de información que reciban sus receptores. Y la de los labios es una de las zonas de mayor tamaño dentro del “giro poscentral”.