Cambio climático

De acuerdo con dos estudios, la mitad de las playas del planeta desparecerán

Ese no es el único problema: los resultados muestran que ocurrirá en pocas décadas.

Miles de bañistas disfrutan del sol y el mar en las playas de Las Arenas y la Malvarrosa de Valencia.
Miles de bañistas disfrutan del sol y el mar en las playas de Las Arenas y la Malvarrosa de Valencia. Manuel BruqueAgencia EFE

Las fotos del verano, aquellas donde vemos el mar y la playa de turno, pueden pasar de ser un retrato de la nostalgia del pasado a convertirse en un testimonio de lo que hemos perdido. Al menos esa es la conclusión de dos estudios independientes.

El primer análisis, publicado en Frontiers in Marine Science, revisó datos de erosión, dinámicas de sedimentos, desarrollo urbano costero y cambio climático. Los autores advierten un fenómeno de reducción de costas, donde las playas se ven acorraladas entre el avance del mar y la presión humana y urbana sobre la costa.

Entre 1984 y 2016, estudios satelitales detectaron que alrededor del 24 % de las playas arenosas del planeta mostraban tendencias claras de pérdida de arena, con tasas de erosión superiores a 0,5 metros por año. En escenarios de cambio climático moderado a severo, esas dinámicas podrían acelerarse, y varias proyecciones coinciden: hacia fines de siglo podríamos perder entre 35 % y 50 % de la línea costera de playas arenosas.

Pero ese no es un promedio que aplique igual en todas partes. De hecho, el destino de cada playa dependerá en gran medida de factores locales: geografía, relieve, tamaño de la costa, presencia de dunas, sedimentación de ríos, desarrollo urbano.

De acuerdo con los resultados, las regiones que se verán más afectadas son las zonas insulares (Mediterráneo, Pacífico, Caribe, etc.). Por su tamaño reducido, su limitada oferta de sedimentos y su vulnerabilidad al aumento del nivel del mar y tormentas, las islas están entre las más amenazadas. Un caso paradigmático es el de Chipre, donde se detectó que hasta un 72 % de sus playas podrían desaparecer hacia 2100 si se mantienen las tendencias actuales de subida del mar y erosión.

Por su parte, el segundo estudio, publicado en Marine Pollution Bulletin, señala que las costas con fuerte urbanización, infraestructura en primera línea y pérdida de dunas o vegetación litoral también se verán afectadas. En regiones como la costa del Atlántico Sur (Brasil, Uruguay, partes de Argentina) ya suenan las alarmas: ambos estudios advierten que “casi la mitad de las playas estarán perdidas a fin de siglo” si no se toman medidas.

La combinación de subida del mar, erosión por tormentas, y cambios en los ríos (menos sedimento llevando arena al litoral) puede acelerar dramáticamente los procesos de retroceso costero.

Aunque muchas costas europeas tienen defensas, muros o estructuras que ralentizan la erosión, esto no las salva: al edificarse junto al mar, reducen el espacio natural de playa, frenan la regeneración de arena y aumentan la vulnerabilidad ante tormentas y subida del mar. Esto implica que, en muchos tramos, las playas podrían ir desapareciendo gradualmente, aunque en algunos casos la pérdida sea de metros de arena, algo menos visible, pero igual de irreversible.

Muchas playas no son solo lugares de descanso: son ecosistemas completos, hábitats para fauna marina, zonas de cría de peces, filtros naturales del litoral, amortiguadores ante tormentas. Su pérdida supone la desaparición de biodiversidad, y aumenta la vulnerabilidad de poblaciones costeras. Al mismo tiempo, esto afectará a sociedades que dependen del turismo.

Los estudios no dicen cuándo desaparecerá cada playa, ya que depende de muchos factores locales, la prospectiva habla de 30, 50 o 70 años, y, si bien no es inevitable, sí requiere de acciones urgentes debido a la cantidad de factores que influyen en cada caso.

Ese futuro no es inevitable, pero requiere decisiones urgentes, tanto políticas, como de protección costera, manejo sostenible del litoral, reducción de emisiones, cuidado del medio marino y planificación urbana responsable. La arena ha dejado de ser eterna.