
Innovación
El diamante entra en la guerra térmica de los chips: un nuevo método promete disipar el calor como nunca antes
Un equipo de investigadores ha desarrollado una técnica más eficiente para integrar diamante en dispositivos electrónicos y mejorar la conductividad térmica de semiconductores avanzados

La industria de los semiconductores vive obsesionada con un enemigo silencioso: el calor. A medida que los chips concentran más transistores y trabajan a mayores densidades de potencia, la disipación térmica se convierte en el principal cuello de botella para mejorar rendimiento y fiabilidad. El silicio, material base de la electrónica moderna, tiene límites físicos claros cuando se trata de evacuar energía térmica de forma eficiente.
Ahora, según recoge Interesting Engineering, investigadores de la Universidad Rice han presentado un nuevo método para integrar diamante en la arquitectura de los dispositivos electrónicos, aprovechando que este material posee una de las mayores conductividades térmicas conocidas. El reto no era teórico, ya que la capacidad del diamante para conducir calor se conoce desde hace décadas, sino práctico: cómo incorporarlo sin comprometer la fabricación ni generar defectos en la interfaz con el semiconductor, elementos que afrontan una crisis de escasez.
Nuevo y eficaz método para disipar el calor
El avance consiste en optimizar la unión entre el diamante y los materiales activos del chip, reduciendo la resistencia térmica en la interfaz. En electrónica, esta resistencia es crítica: aunque el material sea excelente conductor, si el contacto no es eficiente, el calor queda atrapado. El nuevo enfoque mejora esa transferencia, permitiendo que la energía térmica fluya con mayor rapidez desde las zonas calientes hacia disipadores externos.
Esto resulta especialmente relevante en dispositivos de alta potencia, como los basados en carburo de silicio (SiC) o nitruro de galio (GaN), utilizados en cargadores rápidos, vehículos eléctricos, redes eléctricas inteligentes y sistemas de telecomunicaciones 5G. En estos entornos, pequeñas mejoras en la gestión térmica pueden traducirse en mayor eficiencia energética, menor degradación y mayor vida útil del componente.
Además, una mejor disipación permitiría aumentar la densidad de potencia sin incrementar el tamaño del dispositivo, algo crucial en centros de datos y sistemas de inteligencia artificial, donde el consumo energético y la generación de calor ya representan un desafío operativo y económico. El diamante, tradicionalmente asociado a joyería o herramientas de corte, podría convertirse así en un material estratégico para la próxima generación de electrónica de alto rendimiento.
En un contexto en el que la miniaturización pura ya no garantiza avances exponenciales, la gestión térmica emerge como el nuevo campo de batalla tecnológico. Si esta técnica logra escalarse a nivel industrial, el diamante dejará de ser un lujo mineral para convertirse en pieza clave de la infraestructura digital global.
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