Crítica de “Star Wars: Episodio IX”: La Fuerza ya no nos acompaña ★★★✩✩

Director: J.J. Abrams. Guión: J.J. Abrams, C. Terrio, basado en los personajes de G. Lucas. Intérpretes: Daisy Ridley, Adam Driver. EE UU, 2019. Duración: 141 min. Ciencia ficción.

Parece el final, pero a ver quién le pone el cascabel al gato, quién certifica, cuando se compruebe si la película ha tenido un buen recibimiento en las taquillas del planeta (posee todas las papeletas para ello, porque cuenta con una legión de fans rendidos a la causa y por encima de los desiguales resultados de estas super, mogollónicas producciones), que estos de Hollywood no se inventan una nueva ración de guerras y galaxias. En una muy, muy lejana comienza, no podía ser de otro modo, el último capítulo que compone la tercera trilogía de la poderosísima franquicia. La novena entrega ya y que parece el remate de la faena galáctica. Pero... con dudas todavía. Como si se tratase de una fastuosa ópera y al son de la inmortal banda sonora compuesta y dirigida por John Williams, la película se abre mostrando a una Resistencia casi extinta, aunque continúan en la lucha y buscando aliados para destruir de una vez a la pérfida Primera Orden.

Rey (Daisy Ridley), La Chatarrera con un par, y Kylo Ren (Adam Driver, un potente actor de físico peculiar que este mismo año ha estrenado además el sólido drama «Historias de un matrimonio»), se verán, pues, las caras una postrera vez. Con el humor sarcástico que caracteriza a casi todos estos títulos («¿En el más allá admiten androides?», se pregunta C-3PO, un personaje que aporta generosas dosis cómicas, aunque tampoco le quiten el ojo de encima al fichaje de un enloquecido mini robot) y un tono épico y ligeramente shakesperiano, con esa fina, debilísima línea que separa el bien y el mal, una parte y la otra de la Fuerza, así como con los asuntos de la búsqueda de identidad a cuestas, la cinta se topa, sin embargo, con su mayor escollo: un guión en exceso confuso, embarullado, para quienes no tenemos el árbol «genealógico» de estos seres en la cabeza después de cuarenta años largos de batallas, de saltos en el tiempo, de personajes que no son lo que parecen, de padres, hijos y nietos de muy señor mío...

Se agradece la última aparición, aunque sea tirando del material inédito de la anterior película, «El despertar de la Fuerza», de la princesa Leia (la desaparecida Carrie Fisher), un trabajo casi milagroso el que ha realizado en este sentido J. J. Abrams, y que un rejuvenecido Harrison Ford también asome en la historia para dar ciertas explicaciones fundamentales acerca del desarrollo de la misma. Por lo demás, acción de quilates, una excelente factura visual y una batalla final antológica donde la unión hace, pues eso. La chamuscada máscara de Darth Vader debería dormir tranquila. Si la dejan.