El estado de alarma ha costado cerca de 9.000 millones a la economía valenciana

Turismo, hostelería y comercio han sido los sectores más afectados por el confinamiento. El automóvil ha sufrido un duro golpe pero espera recuperarse pronto

Los cien días de estado de alarma pasarán una abultada factura a la economía valenciana. El coste se estima que será de unos 9.000 millones, es decir, entre un 9 y un 10 por ciento del PIB regional, que se sitúa en 110.000 millones de euros. El cálculo procede de varios estamentos. Por una parte, la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV), que ya realizó un balance de los primeros 60 días de confinamiento, ha ampliado el cálculo a los 100 que se cumplen ahora, y si hasta entones el coste había sido de 5.400 millones, a día de hoy la cifra superaría los 9.000.

Es la misma cantidad que proporcionó el director del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), Francisco Pérez, el pasado viernes en Les Corts. Pérez añadió que debemos «cruzar los dedos por que no sea más o se desequilibren otros elementos».

Claro está que el estado de alarma no ha repercutido de la misma manera a todos los sectores productivos de la Comunitat.

Automóvil

La empresa Ford, principal compañía del sector afincada en la región, realizó un ERTE a sus 7.000 empleados el día 4 de marzo hasta que retomó su funcionamiento al 30 por ciento dos meses después. Las exportaciones de automóviles desde la Comunitat Valenciana cayeron un 90 por ciento durante el mes de abril. Unos datos nada alentadores que se ven compensado por el hecho de que el sector espera recuperarse rápidamente a partir del mes de septiembre. No hay que olvidar que el Gobierno central ha anuanciado ya un plan de apoyo al sector.

Comercio

El comercio es probablemente, junto con el turismo, uno de los sectores más afectados por la paralización de la economía. Aunque no han dado cifras concretas sobre el impacto que ha supuesto para el sector los 100 días del estado de alarma, el presidente de la patronal autonómica del comercio, Confecomerç CV, Rafael Torres, advirtió ya en abril que el 20 por ciento de los cierres comerciales iban a ser definitivos.

El sector se queja de la falta de interlocución con el Gobierno central, que no ha tenido en cuenta sus necesidades, y de los retrasos en el pago de las ayudas o créditos del IVF.

Hostelería

Los hosteleros vivieron con gran incertidumbre la entrada a la fase 1, con un conato de avance que no se cumplió y que les pilló con las neveras ya llenas y trabajadores fuera del ERTE. Seguramente fue uno de los momentos más duros de los que vivió el sector, aunque también ha sido el que ha recuperado cierta normalidad de manera más rápida. Las terrazas estuvieron ocupadas desde que el 18 de mayo se entró en la fase 1 y progresivamente se ha ido ocupando también el interior de los locales.

Agricultura

El sector agrario, acostumbrado a ser de los más castigados, ha sido en esta ocasión un superviviente. El incremento del consumo de productos de alimentación y de las exportaciones ha hecho que esta sea una de las mejores campañas para el sector. Sin embargo, algunos cultivos, como la patata o la cebolla, se han visto perjudicados por el cierre de los restaurantes y la entrada de productos procedentes del hemisferio sur. El 26 de junio los agricultores se manifestarán frente a la Conselleria por esta razón.