El cinismo de Compromís

El concejal ha intentado engañar al jurado y ha sido el hazmerreír institucional

El hecho de «lamentar profundamente» haber dejado la imagen de Valencia en Europa por los suelos, haber intentado engañar al jurado y haber sido el hazmerreír institucional, parece una consecuencia muy corta para un político. El escueto lamento suena cínico.

Me refiero a la «engañifa» protagonizada por el concejal de Innovación del Ayuntamiento de Valencia, Carlos Galiana, a la hora de defender la candidatura a la «capital europea de la innovación» simulando hablar inglés mientras desde bambalinas lo hacía otra persona.

El edil de Compromís debería reflexionar sobre qué exigiría y cómo se hubiera comportado si esa actuación hubiera sido realizada por alguien del PP, Ciudadanos o Vox. No arriesgo nada si apuesto como mínimo por la petición de dimisión, escraches y camisetas incluidlos. Por bastante menos se hartó de mofarse de Ana Botella cuando defendió la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos.

En Compromís, sin embargo, se aplican una política de petición de responsabilidades absolutamente diferente. Imputaban a una persona del PP, ellos montaban la de san Quintín (para quien lo desconozca, una batalla sangrienta contra los franceses con victoria española). Varios ediles imputados de la coalición se mantienen en su puestos.

Por mantenerse, hay uno que sigue de concejal aun estando procesado. Hay más. Desaparecen cuatro millones de euros de la EMT, el concejal responsable no solo permanece en el puesto, sino que ve ampliadas sus competencias. ¿Qué decir si vuelan 5.000 euros del cajón del director del Palau de la Música? Nada. Bueno sí, el alcalde tiene los redaños de restar importancia al tratarse de «pequeña cantidad». Una cantidad, por cierto, bastante más gorda que las facturas, más que justificadas, exhibidas contra Rita Barberá. Así es la vida.