Una víctima del entrenador de Betxí: “Los masajes eran el precio a pagar”

Las jóvenes relatan que le tenían que hacer masajes con el pie en sus genitales

Una de las víctimas del entrenador de Betxí acusado de abusos sexuales a menores ha admitido que tenía una relación de dependencia hacia él, le trataba como si fuera un padre y le hacía masajes de índole sexual que le “daban asco”, pero eran “el precio que tenía que pagar” por seguir dedicándose a la gimnasia.

Esta víctima, que ahora tiene 28 años, ha declarado este miércoles en la segunda sesión del juicio contra el conserje municipal de Betxí y entrenador que se enfrenta, en la Audiencia de Castellón, a cinco delitos de abusos sexuales a menores con una petición de pena de 28 años de prisión.

La joven ha relatado que entró en el club de gimnasia cuando tenía 14 años, pero enseguida destacó por su calidad, y debido a que tenía una situación familiar difícil comenzó a tener cercanía con el entrenador, quien era para ella un “apoyo, un amigo” y casi un padre.

Este la llevaba y la traía de los entrenamientos desde otra población, le pagaba las cuotas y los viajes y hasta le pagó un billete de avión para que pudiera ir a su país natal.

En el marco de esa relación el entrenador, según ha relatado, le hacía masajes en los que ponía su pierna entre las suyas tocando con el pie o el gemelo sus genitales para satisfacer su deseo sexual, y si ella le mostraba su rechazo “se enfadaba” y le “chantajeaba”, incluso no le prestaba atención en los entrenamientos y para ella, que “amaba” la gimnasia, “estos masajes era el precio que tenía que pagar”.

En este sentido ha dicho que ella declaró y denunció porque la llamó la Guardia Civil tras la primera denuncia de otra menor, pero que no lo habría hecho por ella misma por la relación de amistad que tenía con el acusado, aunque ha añadido que “solo podía decir la verdad”.

Otra de las denunciantes, que también ha declarado en el juicio, ha señalado que el acusado les hacía masajes “no normales” en los que su pie estaba en contacto con los genitales del acusado y que también presenció “caricias” a otras compañeras de entrenamiento.

Durante la sesión han declarado además varios agentes de la Guardia Civil que participaron en la instrucción de las diligencias y en los interrogatorios de las menores, en los que han explicado que las dejaban expresarse y narrar los hechos y en los que dejaron patente que “ellas sí que sabían que es algo sexual que les pongan el pie en el pene” y algunas incluso, dijeron que el acusado “llegó a eyacular”.

La madre de una de las menores ha relatado que cuando su hija le habló de estos masajes fueron a hablar con el acusado y con otra de las entrenadoras, pero desde el club no se tomaron medidas; también ha indicado que a raíz de estos hechos, la menor necesitó asistencia psicológica.

Esta progenitora, junto a otra madre que también ha declarado, han sostenido que ambas menores fueron expulsadas del club tras denunciar los hechos.

Esta segunda madre ha explicado además que el entrenador profería insultos y vejaciones a las menores en los entrenamientos -a las que llamaba “idiotas”, “malcriadas” o que “no valían para nada”- y ha indicado que las alumnas del nivel más avanzado “salían llorando de los entrenamientos”.

Sobre los masajes, ambas mujeres han indicado que en ningún caso se hicieron con su consentimiento o autorización, que el acusado no contaba con titulación para hacerlos, y del mismo modo han señalado que éste sacaba a las menores a la playa o a su casa sin tener tampoco su consentimiento.

El juicio seguirá este viernes con las declaraciones de más testigos, entre los que están citados el alcalde de Betxí, Alfred Remolar, y Lucía Guisado, seleccionadora nacional, a quien la acusación particular quiere pedir que explique las razones de la que a su juicio fue una falta de apoyo por parte de la Federación Española de Gimnasia Artística Femenina a las víctimas.