¿Cuándo se llenará el vaso?

Pedro Sánchez tiene motivos sobrados para destituir a Iglesias

La petición de un referéndum para el Sáhara en total complicidad con el Frente Polisario es la última gota, la última deslealtad del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias. Una más de las muchas protagonizadas desde que accediera a la poltrona. La pregunta que ya comienza a imperar en los círculos de opinión, económicos y políticos es ¿cuál será la que llene el vaso? ¿hasta cuándo Pedro Sánchez soportará las afrentas? ¿aguantará todo lo que le vaya echando in aeternum?

Las palabras del secretario general de Podemos ha provocado y lo seguirá haciendo un gran perjuicio para España. Sabido es que Mohamed VI utiliza la migración como arma coactiva para mantener a raya a nuestros Gobiernos. A Pedro Sánchez le corresponde la responsabilidad de defender los intereses españoles y controlar a los miembros de su Ejecutivo. Según cuenta mi amigo Rogelio, las cancillerías europeas echaban humo con la propuesta de Iglesias, lanzada precisamente en un momento de especial tensión entre Marruecos y el Polisario.

Llueve sobre mojado. Son ya demasiadas muestras de infidelidad por parte de quien está empeñado en instaurar la ideología comunista en la política nacional. Bolivia, reforma laboral con Bildu, vivienda en los Presupuestos constituyen demostraciones de que en Iglesias influye más el interés personal que la solidaridad con el Gobierno al que pertenece.

El presidente está obligado a demostrar que es él quien ostenta el cargo y tiene motivos sobrados para destituirle, más aún si se tienen en cuenta las imputaciones y procesos judiciales que afectan a Pablo Iglesias y a su partido, situación que en modo alguno consentiría si el Gobierno fuera del PP. Si no, que recuerde el argumento exhibido para la moción de censura que le aupó a la Moncloa. A no ser que comulgue con las tesis de su socio. Así es la vida.